1 de cada 10 adultos mayores en Venezuela se acuesta con hambre

Venezuela es uno de los peores países del continente para envejecer, así lo ha revelado el índice de Help Age International. Actualmente, son los adultos mayores el eslabón más frágil en un país en donde una pensión equivale a $2 por mes y en el que la migración ha dejado a miles de ancianos en una situación de abandono

1 de cada 10 adultos mayores en Venezuela se acuesta con hambre

Un adulto mayor necesita en promedio más de $50 para poder cubrir sus gastos mínimos mensuales, pero el ingreso de un pensionado en Venezuela, por mes, es de $2. Sobran las explicaciones para hablar de las condiciones de vida de los ancianos en el país caribeño, donde pese a que existen bonos gubernamentales, los mismos no alcanzan los $5 para sobrevivir en un  estado cuya inflación se ubica en 415,7% en lo que va de 2021.

Las principales necesidades de los adultos mayores en Venezuela se centran en tres áreas: alimentación, acceso a medicinas y acceso al sistema de salud. En el país suramericano, 3 de cada 5 adultos mayores se acuesta regularmente con hambre y consume proteína de calidad solo una vez a la semana. Su principal fuente de ingesta son los carbohidratos, que a su vez se convierten en caldo de cultivo, pues la diabetes es una de las enfermedades con mayor incidencia en este sector de la población. Mientras que 1 de cada 10 se acuesta con hambre.

A esta situación alimentaria se suma el tema de la salud. Con un ingreso mensual de 2 dólares, los adultos mayores se ven obligados a decidir entre comer o comprar medicinas. La mayoría de las veces gran parte de ellos se inclinan por la primera opción.

Dicha situación los obliga a abandonar tratamientos médicos de enfermedades como la hipertensión, que amerita medicación de por  vida; o de enfermedades mentales cuyas consecuencias se ven, por ejemplo, en las cifras de suicidios.

Cifras de suicidios de adultos mayores

Cifras de Convite, una asociación civil venezolana sin fines de lucro dedicada a la defensa de los derechos de los adultos mayores, revelan que 20% de las muertes ocurridas en el año 2020 son atribuibles a los suicidios en adultos mayores.

Estos casos se agravan cuando los ancianos no pueden comprar las medicinas, mucho menos seguir tratamientos y tampoco acudir a las consultas médicas por no tener cómo realizar los pagos. Solo para contextualizar, el precio mínimo de una consulta privada en Venezuela ronda entre 40 y 50 dólares.

Vejez en riesgo

El director general  de Convite, quien es politólogo y activista por los Derechos Humanos, Luis Francisco Cabeza detalla que hay al menos 4,2 millones de adultos mayores en situación de riesgo. Cabeza advierte que frente a esto, el alcance de organizaciones como las que él dirige es limitada: “se necesita de la acción del Estado, de políticas públicas sostenidas en el tiempo, con recursos, con rigurosidad y sobre todo, criterios técnicos y en donde no haya instrumentalización de la ayuda”.

En Venezuela, solo en 2020 se registraron 187 muertes violentas de personas mayores, según datos de Convite. De estas, 97 fueron clasificadas como muertes violentas por causas específicas (incluye las muertes por asfixia mecánica; arma blanca; arma de fuego; golpizas; y otras donde no hay información precisa) cuyo principal móvil fue el robo. 39 decesos ocurrieron por descuido, negligencia o impericia. 13 casos son atribuibles a la responsabilidad del Estado. El resto incluye suicidios y diferentes accidentes.

Las personas mayores son altamente frágiles, no solo por las causas violentas aquí presentadas, sino por la condición general que viven ante la ausencia de un ingreso salarial cónsono con sus necesidades. También porque buena parte de ellos se encuentran solos luego de que sus familiares emigraran del país; o hayan sido recluidos en ancianatos con condiciones precarias porque no reciben ninguna subvención del Estado.

“La migración en Venezuela es asunto de personas entre 18 y 45 años. Los adultos mayores se quedan aquí solos, en el peor país del continente para envejecer. A ello tenemos que sumarle que llegó el año pasado la pandemia, lo que supuso unas medidas de confinamiento de “Quédate en tu casa”. Todo esto agravó la situación de soledad. Hemos venido viendo en nuestros informes un incremento importante de los suicidios en las personas mayores, muchos de ellos asociados a padecimientos mentales que no son tratados”, explicó Luis Francisco Cabezas.

El tratamiento farmacológico para estas condiciones como la depresión es muy costoso, por tanto el adulto mayor no se medica y su salud emocional se va deteriorando.

El viacrucis del adulto mayor

La salud emocional de los adultos mayores está muy afectada y se ha visto agravada con la migración de al menos 5,6 millones de venezolanos. La mayoría de la diáspora no se lleva a sus ancianos, pero algunos sobreviven con las remesas que reciben.

Sobre esto el director de Convite detalla que las remesas han perdido fuerza tanto en regularidad, como en calidad: “Hay que considerar que en Venezuela $100 hoy no es lo mismo que hace dos años atrás. Nuestra inflación está dolarizada, por tanto la remesa alcanza para muy poco”.

“Los adultos mayores sobreviven, pero no viven. Son además rehenes de las cajas CLAP, una caja de comida que distribuye el Gobierno que trae carbohidratos de mala calidad”, comenta Cabezas. Explica que lo que están consumiendo regularmente son tubérculos, arroz, pasta, yuca, es decir, carbohidratos que se transforman en azucares. En resumen, es una alimentación inadecuada que repercute en su salud.

El especialista en Derechos Humanos reseña que en comparación con otros países, Venezuela es el peor país del continente para envejecer.

“Ni siquiera se ha suscrito (el país) en la Convención Interamericana para la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores. No hay un plan nacional de envejecimiento. En Venezuela, la pensión equivale a menos de 2 dólares por mes, por tanto, en los ranking mundiales somos el peor país del continente para envejecer”, detalló el también politólogo.

El envejecimiento es un fenómeno global en ascenso, según datos de especialistas en demografía. Se estima que para el año 2050 el número de adultos mayores en América Latina se duplique.

La vida de un adulto mayor en Venezuela está llena de precariedades. En especial cuando se trata de aquellos que sobreviven con la pensión que ofrece el gobierno, que en ocasiones los sexagenarios prefieren no cobrar porque es más costoso el traslado para recibirla que el beneficio que de ella reciben. A ello hay que incluir igualmente el riesgo a ser robados o atacados. Según datos del gobierno, en Venezuela hay más de cuatro millones y medio de pensionados.

Actualmente, distintas organizaciones, entre ellas Convite, despliega un soporte de ayuda para los adultos mayores. En el caso de Convite, la organización atiende sus necesidades en áreas como distribución de medicinas, lentes, sillas de rueda,  andaderas,  bastones, apoyo psicosocial, incluso brindan soporte a 485 adultos mayores a los que les proveen de proteínas para 5 días.

“Esas son ayudas que podemos brindar de forma puntual”, aclara Luis Francisco Cabezas. Además agrega que Convite está atendiendo “un proyecto para a 1200 adultos mayores, lo que corrobora que lo que podemos hacer es de un alcance limitado y que se necesita de la acción del Estado”.

En cuanto al rol de la comunidad, el especialista en adultos mayores explica que la misma juega un rol fundamental. Por ello, es importante que en cada lugar podamos identificar a esos adultos mayores que viven solos para visitarlos, saber si les falta algo, tratar de dar algún tipo de apoyo y enlazar con organizaciones que puedan asistirlos.