Día de la Madre

Rosalba Jiménez: el oficio de madre leuda con amor

Aunque es un oficio demandante, la panadería se ha convertido en una aliada de Rosalba Jiménez en la crianza de sus tres hijos. Aprovechamos que mañana es Día de las Madres para contar su historia

Rosalba Jiménez: el oficio de madre leuda con amor
María Victoria, Sofía, Rosalba y Andrés |Foto cortesía
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Se podría decir que Rosalba Jiménez de Padrón tiene cuatro hijos: Sofía de 17, Andrés de 14, María Victoria de 9 y EnPanarte, su marca de panadería artesanal. Para ella, el oficio de panadera está muy vinculado a la maternidad pues, asegura, le ha permitido ser «una mamá presente».

Diseñadora gráfica de profesión, su trabajo le absorbía la mayor parte del tiempo. Conoció la panadería «por carambola», porque un sábado unas amigas la invitaron a hacer un curso. «Me gustó, una profesora vio que tenía talento y decidí seguir estudiando y formándome tanto en Caracas, como en Barcelona, España, a donde viví unos años», recuerda.

Ahora, dedicada 100% a las masas madre y a la magia del leudado a través de su marca EnPanarte, cuenta que puede manejar su tiempo y estar «siempre con mis chamos«.

Sin embargo, la panadería le ha brindado aún más a Rosalba: le dio más conocimiento y un oficio cuando emigró con esposo Guillermo y sus hijos a Barcelona. En esta ciudad catalana aprendió lo que llama «lo mejor de la panadería europea», esos panes rústicos, de costra dura, que se elaboran sin grasas ni azúcares añadidos y en los que el comensal «realmente disfruta los sabores de la miga y la corteza».

Pan rústico de tortilla, creado por Rosalba Jiménez. Foto @sobreelmantel

«Para mí, la panadería es una forma de vida. Me ha permitido desarrollarme como me gusta e innovar, porque amo crear fórmulas, sabores y estructuras diferentes. También me permite enseñar porque, cuando amas lo que haces, lo puedes transmitir. Tengo alumnos en sitios como Australia, Canadá y en la Patagonia argentina», expresa Rosalba.

La panadería y sus hijos

Todos los hijos de Rosalba conocen de panadería, saben fermentar las masas y hornear hasta el punto perfecto. A la vez, tienen sus propias pasiones: Sofía estudia Psicología en la Universidad Católica Andrés Bello y Maquillaje Profesional los sábados, porque le encanta; Andrés es ajedrecista de competencia y acaba de estar, acompañado de su mamá, en el Campeonato Nacional Escolar en Guayana, donde terminó finalista; y María Victoria es una artista en potencia, «le apasiona dibujar y lo hace muy bien», asegura Rosalba.

Rosalba Jiménez: el oficio de madre leuda con amor
Sofía, María Victoria, Andrés y Rosalba, representando sus pasiones. Foto cortesía de ellos mismos

Los tres coinciden en preferir panes rústicos, de corteza crocante, que su mamá aprendió a preparar en Barcelona. Eso en panadería europea. Pero si vamos a la panadería venezolana, allí sí se dividen los gustos.

Si se trata de complacer a Sofía, Rosalba le prepara panes trenzados de chocolate o con rellenos dulces. En el caso de Andrés, lo suyo son panes dulces como la tunjita, el de guayaba con queso o un golfeado. Y la pequeña, María Victoria, prefiere los panes con rellenos salados, tipo minilunch o cachitos.

«La panadería nos permite expresarnos, mostrar lo que somos. Antes no se conocían muchas mujeres panaderas pero ahora sí hay presencia femenina, así que nos toca consolidar ese puesto que bien nos los hemos ganado», concluye Rosalba.

Coordenadas de Rosalba Jiménez

Instagram. @panificadora_enpanarte

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