Leonardo Padura, cronista de la "gran desilusión" en Cuba

Leonardo Padura, uno de los escritores cubanos más famosos del mundo, relata desde hace 30 años la desilusión de una isla que nunca quiso abandonar

Después de la revolución en Cuba, vino «la gran desilusión». «Mi generación creció en esa ilusión de utopía y después sufrió una gran desilusión, un gran desencanto», explicó el novelista Leonardo Padura.

Nacido en La Habana en 1955, cuatro años antes de la revolución de Fidel Castro, creó en 1990, justo después de la caída del Muro de Berlín, el personaje de Mario Conde, un inspector alcohólico y melancólico. El país se vio muy afectado por la desaparición de la URSS y sus aliados comunistas, con una terrible escasez de alimentos.

«La melancolía de Mario Conde está muy justificada históricamente. Él creció en un mundo en que creíamos que la utopía era posible. O porque eramos muy creyentes o porque estábamos muy engañados. Pero pensábamos que ese mundo de igualdad, de solidaridad, era posible».

«La sociedad igualitaria ya no existe»

«El sistema económico y la forma de estructura política cubana no ha cambiado. Pero la sociedad igualitaria que existió hasta el año 1989 ya no existe», señala el Premio Princesa de Asturias de Letras 2015.

«En estos momentos, es una sociedad que socialmente se parece a cualquier otra sociedad del mundo. Los que tienen dinero viven mejor que los que no tienen dinero. Incluso si tienes dinero no puedes comprar ciertos bienes», añade.

«Es una sociedad muy peculiar. Pero la diferencia entre los mas pobres y los mas privilegiados no es abismal como en el resto de América Latina», estima el autor de «El hombre que amaba a los perros» (2009) sobre el fin de la utopía comunista contada a través del asesinato de León Trotski.

Si bien Cuba pasa gradualmente la página de Fidel Castro (y de su hermano Raúl), sin dejar atrás al socialismo y al partido único, es difícil predecir el futuro de la isla: «Ningún cubano tiene la respuesta».

«Los políticos te darán una respuesta política ‘vamos a resistir y vamos a vencer’, pero en realidad es muy difícil poder hacer un pronóstico de cuál va a ser el futuro de Cuba dentro de 5, 7 o 10 años».

Sin embargo, la sociedad está cambiando más rápido que las instituciones. La llegada del internet móvil 3G hace casi un año fue una pequeña revolución, que empujó a muchos cubanos a expresarse en las redes sociales.

Vivir y escribir en Cuba

«Durante muchos años se manejó y luego se controló el acceso a internet y todo el universo digital. Hoy en día, los más jóvenes viven en ese planeta de internet, Facebook, Instagram. Y eso los hace pensar y comportarse de una manera diferente, en Cuba y en el mundo completo».

A pesar de las dificultades, para él es inimaginable abandonar su barrio, Mantilla, su ciudad, La Habana, y su país, Cuba.

«Yo pago un precio por vivir en Cuba y escribir lo que escribo sobre Cuba. La difusión de mi obra en Cuba es mucho menor que en muchas otras partes del mundo. Yo hago en el año un promedio de 200, 250 entrevistas y de esas 5 me las hacen en Cuba, en medios alternativos, casi nunca en medios oficiales».

«Nunca salgo en la televisión, nunca salgo en el periódico, soy un poco invisible en Cuba. Pero [las autoridades] no me molestan. Me dejan escribir y para mí lo mas importante no es ser una figura publica sino un escritor que escribe», asegura el novelista que desde sus inicios denuncia el «abuso de poder, la corrupción, la persecución de los homosexuales».

«Yo hace muchos años que tomé la decisión consciente de que quería vivir y escribir en Cuba. Porque en otro lugar estoy seguro que no hubiera podido hacer la obra que he escrito. Yo tengo un fuerte sentido de pertenencia a la realidad cubana, a la ciudad de la Habana. Yo soy un escritor cubano que quiere escribir sobre Cuba».