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Crisis del modelo económico destapa las contradicciones dentro del gobierno

Las divergencias entre las tendencias radical y moderada que coexisten dentro del chavismo se han ampliado durante los últimos días, revelando importantes grietas en el modelo económico del gobierno de Nicolás Maduro.

Crisis del modelo económico destapa las contradicciones dentro del gobierno

Mientras algunos voceros del gobierno se concentran en generar confianza para las inversiones y promueven la flexibilización del esquema cambiario y el ajuste del sistema de precios, otros se enfocan en seguir dando la impresión de un Estado poderoso que sigue teniendo la última palabra en todo lo concerniente a la actividad económica.

Estas contradicciones se tornaron aún más evidentes desde la semana pasada, cuando el  presidente de Pdvsa y ministro de Petróleo, Eulogio del Pino, calificó de «error» el haber expropiado las empresas de servicios petroleros en el Lago de Maracaibo. Pero no solo reconoció la equivocación: aseveró que la estatal está dispuesta a devolver las compañías a aquellos empresarios dispuestos a seguir trabajando, lo que significaría un giro en la relación de Pdvsa con el sector privado.

Esta posición fue rápidamente criticada por el diputado Elías Jaua quien, con una postura más radical, acusó al funcionario de haber olvidado las directrices del Plan de la Patria 2013-2019, redactado por el fallecido presidente Hugo Chávez para su última campaña.

Jaua no está solo. Algunos grandes tomadores de decisiones coinciden, situación que se expresó en la suspensión del aumento en los servicios de telecomunicaciones por orden del presidente Nicolás Maduro, luego de meses de negociaciones entre las empresas y las autoridades.

«La suspensión del aumento de tarifas en servicios de telecomunicaciones es una muestra más del nulo valor que le da el gobierno a los acuerdos», escribió el viernes el economista Asdrúbal Oliveros en su cuenta de Twitter.

Para algunos analistas, este tipo de decisiones hace que sea aún más difícil creer las promesas de Miguel Pérez Abad, quien dijo a El Estímulo este sábado que en 60 días estaría implantado el mercado de libre flotación de divisas.

«Tal vez lo más interesante sobre la entrevista de Pérez Abad es su mención a un plan gubernamental de distribuir tarjetas de alimentación a 2,5 millones de familias», señala un informe de la firma Torino Capital, redactado por su economista jefe, Francisco Rodríguez. Según la firma, estas declaraciones son una demostración de que el funcionario ve la flexibilidad cambiaria como parte de una transición a un sistema de subsidios directos en vez de indirectos. 

«La idea de vincular la flexibilidad en el tipo de cambio con programas de transferencias directas y la normalización de los precios del petróleo conforma la base del programa de estabilización propuesto por la Unasur en junio, del cual Pérez Abad ha sido un defensor clave», indica el reporte.

Recordó que para financiar este tipo de subsidios es necesario implementar medidas fiscales que permitan financiar el programa sin presionar la inflación, y aunque no se han divulgado detalles al respecto, sí se pueden interpretar como una señal de que «el gobierno está contemplando un viraje en varios elementos clave de su esquema de política macroeconómica».

No obstante, Rodríguez advierte que los últimos días han sido contradictorios. «Aunque los comentarios de Pérez Abad apuntan hacia una mayor flexibilidad, el gobierno anunció dos grandes decisiones la semana pasada que revelan que su desconfianza en el sistema de precios sigue siendo profunda», dijo.

Estas decisiones son la suspensión del aumento de las tarifas en el sector telecomunicaciones y la publicación de un régimen laboral transitorio bajo el cual el gobierno puede disponer de los trabajadores, tanto del sector público como privado, para la producción de alimentos, en un contexto de grave escasez.

«No se debe pensar en la administración de Maduro como una entidad coherente con una solo filosofía sino más bien como en una colección de instancias de toma de decisiones con múltiples objetivos políticos y, con frecuencia, visiones contradictorias. Las decisiones sobre las telecomunicaciones y el régimen laboral muestran que el potencial de retroceso de cualquier medida tendente hacia una mayor flexibilidad de precios sigue siendo enorme», concluye.

-#EmpresasRecuperadas-

La situación de las empresas expropiadas se convirtió este martes en el centro del debate. Pese a las múltiples denuncias de baja productividad e ineficiencia administrativa, figuras como el propio Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, en declaraciones separadas, garantizaron que se mantenía la política de control del Estado sobre las industrias nacionalizadas.

«Que nadie se confunda, el camino no es el capitalismo, ni las privatizaciones, ni entregarle el país a la derecha ni la oligarquía, el camino es más socialismo, más revolución», sostuvo Maduro este lunes en cadena nacional, aclamado por una multitud que repetía la consigna «la patria no se vende». 

«Nosotros no vamos a devolver aquí ni una sola de las empresas que la Revolución ha tomado por estar conspirando», coincidió Cabello en un discurso pronunciado desde el estado Zulia.

Como consecuencia de la polémica, este martes las cuentas de Twitter de organismos oficiales divulgaron sistemáticamente mensajes sobre la productividad de las empresas expropiadas, bajo la etiqueta #EmpresasRecuperadas.

 

Incluso personajes como Juan Carlos Loyo, ex ministro de Agricultura y Tierras, quien además dirigió la toma de 47 fincas en el Sur del Lago de Maracaibo, publicó en su cuenta de Twitter que posiciones como la del presidente de Pdvsa no son aisladas dentro del gobierno, haciendo mención a las declaraciones de Pérez Abad, quien sugirió la posibilidad de un plan de devolución de «empresas no estratégicas».