<iframe src="//www.googletagmanager.com/ns.html?id=GTM-K8BB9HX&l=dataLayer" height="0" width="0" style="display:none;visibility:hidden"></iframe>

Economía venezolana se encoge 50% y precios suben más de 4.000% este año

Un informe elaborado por el parlamento opositor le pone algunos números definitivos a la economía venezolana en este 2020 complicado por la pandemia: la economía perdió la mitad de su tamaño y los precios aumentaron en promedio más de 40 veces en 11 meses. Los diputados incluyen recomendaciones para salir del foso, a ver si alguien las escucha.

Economía venezolana se encoge 50% y precios suben más de 4.000% este año

La economía venezolana se derrumbó 50,4% del PIB hasta el tercer trimestre de este año, lo que significa que perdió la mitad de  la generación de riqueza en forma de bienes y servicios, comparado con 2019. Esto ocurrió en medio de una pavorosa hiperinflación que elevó los precios en un promedio de 4.087% hasta noviembre. Todo este cuadro se vio agravado por la pandemia de covid-19 que paralizó lo poco que quedaba en pie en la Venezuela del socialismo chavista.

Son algunas de las conclusiones del informe «La economía venezolana en 2020», elaborado por el Observatorio Venezolano de Finanzas, una oficina adscrita a la Asamblea Nacional (Congreso), hasta ahora en manos de la oposición al régimen de Nicolás Maduro.

La economía venezolana cumplió tres años en hiperinflación, en medio de la pandemia de covid-19. La población sufre estragos equivalentes a los que hubiera dejado una guerra o un gran desastre natural, según organizaciones de ayuda humanitaria. (Foto: Daniel Hernández/El Estímulo). 

Ante la morosidad en los datos que debería divulgar el Banco Central de Venezuela o la Oficina Centra de Estadísticas (OCEI), es el parlamento el que ha venido poniendo números precisos al colapso de la economía venezolana. Mes a mes divulga cifras de inflación y actividad económica a partir de estudios de campo tutoreados por economistas que también son diputados, como José Guerra y Angel Alvarado.

«Durante 2020, la actividad económica ha mostrado una caída estimada en 50,4%, hasta el tercer trimestre de 2020, según el Indicador Mensual de Actividad Económica», recoge el texto.

La bajada de 43% hasta octubre en la producción petrolera respecto a igual mes de 2019 es el principal factor que explica la caída de toda la actividad económica, pues arrastró a otros sectores conexos, como la metalmecánica, química y servicios.

Y se sumó el coronavirus

«Un factor fundamental que contribuyó a debilitar la producción fue la covid-19», dice el texto. Reseña que desde abril pasado con la declaratoria de emergencia sanitaria, el cierre de buena parte de los establecimientos industriales y comerciales paralizó renglones productivos donde no era posible el trabajo digitalizado, principalmente en la manufactura y el comercio.

«La incidencia de la covid-19 fue doble: por una parte afectó la cantidad del tiempo trabajado y por tanto el producto generado y por la otra, la demanda agregada se resintió debido a la reducción del ingreso nacional disponible de la economía».

Esto explica la pronunciada contracción de la actividad económica.

Y, con los actuales niveles de salario vigentes en Venezuela «no parece factible una recuperación de la economía», pues con tan bajos ingresos el consumo final se mantiene muy débil.

La pandemia de covid-19 terminó de paralizar o postrar el turismo y comercio, dos sectores ya golpeados por la caída de la demanda interna y la aguda crisis de energía que sufre la economía venezolana. (Foto: Cristian Hernández / AFP)

Dolarización en los negocios

«Conforme la hiperinflación se consolida, la sustitución monetaria ha tomado una fuerza inusitada a lo largo de 2020», dice el informe a citar datos de la firma Ecoanálitica, que ubican en  65,9% el promedio de las transacciones ordinarias de la economía hechas en dólares, a noviembre de 2020.

«La dolarización ha sido la respuesta natural de la economía ante la destrucción del sistema monetario y del bolívar y como consecuencia de ello éste ha perdido sus atributos como moneda. El bolívar ha quedado reducido al pago del transporte colectivo y de algunos servicios públicos», observan los expertos.

Esa dolarización además ha significado «una ampliación de la desigualdad entre los venezolanos, por cuanto aquellos sectores que reciben ingresos en divisas tanto por trabajo como por remesas han podido sostener medianamente su nivel de consumo, a diferencia de aquellos que no perciben divisas y cuyo consumo se ha desplomado. La caída del consumo privado durante 2020 se estima en 25%, declinación ésta que no ha podido ser compensada con la entrada de capitales producto de las remesas y otros ingresos».

Tres años de hiperinflación

«Por tercer año consecutivo Venezuela registró una elevada tasa de inflación, que se según estimaciones hasta noviembre se ubicó en 4.087%, con lo cual persiste la situación de hiperinflación que ha caracterizado la economía venezolana desde noviembre de 2017».

Han fracasado rotundamente las acciones del BCV para frenar el alza de precios.

Entre esas medidas está el encaje bancario de 100% (es decir, guardar, esterilizar, en las bóvedas del Banco Central la totalidad de los depósitos del público en la banca comercial).

La idea era estabilizar el tipo de cambio reduciendo la cantidad de bolivares corriendo detrás de la moneda extranjera, como fórmula para mitigar el alza de los precios y la devaluación sostenida.

Pero, «esa política de encaje ha provocado una restricción sin precedentes del crédito bancario, todo lo cual ha contribuido a profundizar la recesión de la economía».

Economía venezolana huérfana de crédito

Traducción: puesto que hay bolívares para prestar, en Venezuela se extinguió el crédito al consumo, como el de las tarjetas de crédito; e incluso los créditos comerciales, industriales y hasta agrícolas, por parte de la banca pública y privada.

«Después de haber exhibido una relativa estabilidad del tipo de cambio, a partir de septiembre la depreciación de la tasa de cambio se aceleró de manera significativa, que en un entorno de elevada dolarización transaccional, se transfirió rápidamente hacia los precios».

Ese efecto se pasó de rosca, es decir, hay una sobrerreacción del mercado de bienes y servicios ante el alza del dólar.

Esto lleva a que los precios suban más rápido de lo que lo hace el tipo de cambio (el precio del dólar, pues).

Entonces hay un rezago en el tipo de cambio, o en el precio real que debería tener el dólar, si se considera la tasa de inflación.

En esta situación es de esperarse nuevos ajustes del tipo de cambio de acuerdo con la inflación, «con lo cual se genera un círculo de vicioso que va de la depreciación del tipo de cambio y sus efectos sobre los precios y de éstos hacia el tipo de cambio», señala el documento.

Gobierno quebrado

«La situación fiscal se ha agravado por un fenómeno que no se había visto en Venezuela y es la virtual desaparición de la contribución fiscal petrolera como consecuencia del efecto combinado de la disminución efectiva de las cotizaciones del petróleo».

Esto se debe a los bajos precios de los hidrocarburos en los mercados del mundo, y en el caso de Venezuela a los fuertes descuentos que se conceden a los compradores, y al elevado costo de los fletes en vista de los nuevos mercados localizados básicamente en Asia.

«Todo ello, unido al derrumbe de la recaudación del IVA debido a la baja del consumo, ha afectado sensiblemente las finanzas públicas. En estas circunstancias, el financiamiento inflacionario del BCV se ha incrementado, especialmente desde septiembre, añadiendo presión sobre el tipo de cambio y los precios», dice el documento.

Traducción: como el ingreso petrolero prácticamente desapareció, el gobierno recurre al Banco Central para que le fabrique dinero: es decir para que le agregue varios ceros a los depósitos del Estado, o imprima más billetes con los cuales pagar el funcionamiento del sector público y sus bajos salarios.

Desde mucho antes de la pandemia, los jubilados están entre las principales víctimas del colapso de la economía venezolana. Foto: Daniel Hernández/El Estímulo).

Esa masa de dinero entra al torrente de la economía, y como no hay una correspondencia en la producción de bienes de consumo, y además se han reducido las importaciones reales, comparado con otros años, los precios tienden a subir más.

Socialismo fracasado, otra vez

«El fracaso del modelo del socialismo del siglo XXI es evidente. Sus resultados han sido la hiperinflación, una contracción sin precedentes de la actividad económica y la profundización de la desigualdad entre los venezolanos haciendo al país más inequitativo», concluye el informe.

(El socialismo del siglo XXI es la etiqueta que le puso el militar Hugo Chávez a su forma de gobierno inspirada en la Cuba de Fidel y Raúl Castro).

«Dejar atrás al socialismo del siglo XXI significa romper con la visión estatista de la economía y abrir decididamente espacios al sector privado, pequeño, mediano y grande, el respeto a los derechos de propiedad y la prevalencia del Estado de derecho», señalan los diputados en su informe.

Propuestas en papel

El parlamento opositor propone un plan para recuperar la economía venezolana a partir de los siguientes objetivos:

  • Detener rápidamente la hiperinflación, sentar las bases para la recuperación de la
    actividad económica y mejorar la inclusión social.
  • Para el logro de estos objetivos es fundamental el financiamiento externo de la mano de un gran acuerdo en torno a un programa de reformas económicas apoyado por los organismos multilaterales de crédito, para así proveer a la economía de dinero fresco y evitar el financiamiento inflacionario del BCV que fue lo que provocó la hiperinflación.
  • Conjuntamente con ello debe diseñarse una regla fiscal que contemple el déficit fiscal admisible y sus fuentes de financiamiento. Sobre la base de esta propuesta fiscal, debe aplicarse una reforma monetaria para sustituir al bolívar por una nueva moneda nacional, la cual tendría una relación estable con el dólar para que sirva de ancla de la economía y así facilitar la derrota de la hiperinflación.
  • La reactivación de la economía a corto plazo inevitablemente va de la mano del aumento de la producción petrolera para lo cual hay que incentivar la extracción de crudos mediante la inversión privada en vista de la bancarrota de PDVSA y su imposibilidad de contar con flujo de caja para apuntalar la formación de capital. Ello requiere de cambios institucionales debido al daño que causó la política de estatización de las empresas en 2007 y la destrucción del sector proveedor de servicios a la industria petrolera.
  • Igualmente se requiere una nueva política para incentivar a la banca para que retome su rol de intermediador financiero. Esto es, mediante la capitalización del sistema y de esa manera apalancar a sectores fundamentales como el manufacturero y la construcción.
  • Es la industria manufacturera la que puede aportar los bienes para recomponer las exportaciones con miras a la diversificación que debe encarar la economía en el futuro próximo debido a las nuevas realidades del mercado de los hidrocarburos.
  • En materia social, hace falta un programa masivo de ayuda a los hogares en situación de pobreza, mediante transferencias directas a las familias. También, un plan amplio de soporte a los niños en la escuela y con servicios sanitarios para que prosigan en el sistema educativo y se formen para el trabajo. Es fundamental la cooperación internacional.