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La carne disponible solo alcanza para un tercio de los venezolanos

A casi una semana de la publicación de la lista de precios “acordados” por parte del gobierno nacional, las neveras de automercados y carnicerías están vacías. Un escenario previsible para los expertos ante el recrudecimiento del control de precios.

El presidente Nicolás Maduro señaló durante el pasado fin de semana que los precios no fueron fijados “a lo loco”. Sin embargo, Armando Chacin, presidente de Fedenaga, difiere de este tema al decir que «regular la carne en noventa bolívares soberanos demuestra el desconocimiento en la materia. No se especifica la calidad de la carne. Si es AA; A; B; C o D. Tampoco el corte, sí es lagarto o qué?»

De igual forma explica que la caída de la producción bovina comenzó a finales de los 90, ya que «de producir 24 kilos per capita, hoy se producen 5 kilos. En el caso de la leche, de producirse 115 litros per capita, hoy apenas se llega a 50 litros. Las expropiaciones, las faltas de insumos se suman a la poca producción. Tratamos de producir al máximo con lo que podemos».

La opacidad gubernamental no permite conocer, a ciencia cierta, cuántas cabezas de ganado en pie existen en la actualidad. La última vez que se publicaron cifras fue en 1998, agrega.

Las estimaciones de Fedeagro y Fedenaga es que existen alrededor de 11 millones de cabezas de ganado con lo que solo se puede alimentar al 30 % de la población. El país debería tener 30 millones de cabezas, una por cada persona. Hoy, hay una para cada tres venezolanos. 

Aquiles Hopkins, representante de Fedeagro, cuestiona la existencia de un control de cambio que “no respeta las estructuras de costo”.
Hopkins y Chacin denuncian que el sector primario no fue invitado a estas reuniones para “precios acordados”.

Chacin recalca que se debe tener una política de estímulo y reactivación del campo. Políticas ausentes en este plan presentado por Maduro y sus ministros, aunque algunos precios -según el Gobierno- tienen estándares internacionales, no es el caso de la carne, arroz o el azúcar.

La carne debería costar cuatro veces más, para Hopkins, ya que los costos “se están disparando”. ¿Por qué? Porque todo lo deben adquirir a dólar libre.

Desde 2014 no hay asignaciones para este sector por lo que han tenido que adquirir insumos a un dólar mucho más elevado. Si bien Hopkins aclara que algunas materias las daba Agropatria, eso igual sufrió un aumento de 5.900 % luego de los anuncios económicos hechos por Maduro, ya que el dólar Dicom pasó de 230 mil bolívares fuertes a 6 millones o 60 bolívares soberanos. Además del aumento de 3.500 % que significa el nuevo salario.

“Y aún así, con esos números, regulan la carne por debajo de los costos. ¿Quién va a trabajar a pérdida?”, señala Hopkins quien califica de “torpeza” las decisiones del Ejecutivo.

A su juicio, las medidas presentadas hace ya una semana y a las que se vienen anexando otras a cuenta gotas, no atacan los dos problemas fundamentales que aquejan al país: la hiperinflación y la caída de la producción. Ante la poca oferta, es una escena natural y lógica la que venimos viendo estos últimos días. Carnicerías cerradas y neveras vacías.

Una escena que por cierto, no es para nada nueva.

El control de precios arribó a 15 años sin que haya sido una medida que generara algún bienestar al punto que el mismo gobierno ha tenido que “flexibilizarla” indirectamente en ciertos momentos al igual que el control cambiario.

En este momento, el gobierno vuelve a endurecer las regulaciones y las consecuencias han sido gerentes presos, empresas sancionadas y otras, ocupadas.

Y solo van siete días…