En un camión dejan los cuerpos de muertos por covid-19 frente a la morgue de Caracas

Durante una visita a la morgue caraqueña este viernes para hablar con algunos familiares de víctimas, el reportero Fernando Tineo pudo ver el camión cava donde lanzan los cadáveres de personas que fallecieron como consecuencia de la covid-19: en la calle, abren y cierran el camión cada vez que es necesario, en plena zona residencial y sin resguardarse del enorme riesgo de contagio

En un camión dejan los cuerpos de muertos por covid-19 frente a la morgue de Caracas

Fuera de las instalaciones de la morgue de Caracas, está estacionado un camión Termo King, donde según funcionarios del Cicpc, resguardan los cuerpos de personas que murieron como consecuencia de la covid-19.

La mañana de este viernes mientras estábamos en los alrededores de la morgue, una camioneta 350 que sirve de furgoneta en el Senamecf, se estacionó detrás del camión para sacar o meter algún cuerpo, mientras funcionarios policiales cerraban la calle para el procedimiento. Cuando abrieron las puertas del camión, el olor que despidió era extremadamente fuerte y penetrante. Representando esto un peligro para las personas que hacen algún trámite en este lugar, para los propios funcionarios y vecinos de la morgue.

Médicos consultados nos indicaron que el virus de la covid-19 puede durar activo dentro de un cadáver hasta 72 horas, y todo el personal que manipule cuerpos con covid tiene que estar bien protegidos, “pues en el caso de enfermedades respiratorias agudas, los pulmones y otros órganos pueden seguir albergando virus vivos, y éstos se liberan a través de los procedimientos de autopsia (como con el uso de sierras eléctricas o lavado interno) que hacen los empleados de funerarias y servicios forenses”, dijo la OMS.

Uno más a la cuenta de las FAES

Edgar David Guilarte Ascanio, de 19 años de edad, pasó a formar parte de la estadística de muertes violentas a manos de funcionarios policiales. Su madre, Francis Mariluz Ascanio Campos, aseguró que su hijo se encontraba en el sector Turmerito, de Las Mayas, Caracas, cuando fue arrestado sin dar ninguna explicación: solo se lo llevaron con otra persona que lo acompañaba, el pasado miércoles a las 3 de la tarde.

“Se llevaron a mi hijo, él estaba volando papagayo, toda la comunidad sabe que es verdad. Vinieron esos degenerados que no saben el dolor que me han causado a mí, a sus hermanos y a su padre”, afirmó la madre de la víctima. Agregó que su hijo no trabajaba, pero que ayudaba a la comunidad en lo que se necesitara.

La madre de Edgar David dio la versión de que su hijo estaba volando papagayo cerca de su casa, y que su hermano corrió para avisarle que se lo estaban llevado detenido. Ella bajó del apartamento donde viven y trató de apurarse en llevar la cédula de identidad para mostrarla a los funcionarios y tratar de mediar para que no se lo llevaran. Pero ya la patrulla con Edgar David y su amigo se había ido de Turmerito. No volverían a verlo con vida.

En la morgue de Caracas también estaba el hermano de Edgar David, José Luis Guilarte Ascanio. Manifestó que luego de conocer de la detención, fueron a buscarlo a varias comisarías. “Fuimos al Helicoide, fuimos a La Vega, al Valle, a todos lados preguntando por él. En una de esas nos dijeron ‘vayan a la morgue’, y así fue que lo encontramos. Yo no quería venir porque no quería que me dieran ese coñazo, mi hermano era mi pana”, aseveró entre lágrimas.

Una tía del joven muerto, que no quiso identificarse por temor a represalias, dijo entre llanto e impotencia, “cómo es posible que esos sin vergüenzas hagan lo que les da la gana, matan a la gente, se roban la comida, lo que tengas de valor en tu casa, y aquí nadie diga nada”.

Al preguntarles si Edgar David tenía problemas con la justicia, si había cometido algún delito, tanto su madre como su hermano hicieron señas con la cabeza de que sí había hecho algo al margen de la ley, pero que ya no debía nada.

“Mi hijo estaba vivo, estaba vivo, dicen que fue un enfrentamiento, pero cómo va a ser un enfrentamiento si se lo llevaron vivo de aquí, y ahora le ponen una pistola que no era de él, para decir eso. La única arma que tenía era un papagayo. Él había estado preso por un robo, pero quedó en libertad porque un testigo del caso dijo que él no tenía nada que ver”.

“Nosotros nos estábamos portando bien, ayudando a la comunidad, pintando y acomodando las luces de la cancha. La gente de Turmerito lo sabe”, aseguró José Luis Guilarte Ascanio.

El cuerpo de Edgar David fue levantado por la división contra homicidios del Cicpc en Ciudad Betania, Valles del Tuy, supuestamente. Familiares del occiso niegan esa versión porque aseguran que ellos vieron cuando al joven lo montaron en la patrulla y se lo llevaron. La otra persona que fue arrestada esa tarde está con vida, aunque detenido.

Edgar David tenía un hijo y dejó a su compañera sentimental a la espera de su segundo vástago.

La última visita

Eran las 8:30 de la noche de este jueves, cuando Jhon Freites de 18 años de edad, terminaba de hacer una visita a una amiga en Nuevo Horizonte, Catia, en el oeste de Caracas. Mientras se despedían, cuenta la primera versión, escucharon que algunos objetos golpeaban la casa. Parecían piedras que pegaban de las paredes y el techo. Jhon salió a mirar y habría observado a varios sujetos que, cuando este reclamó, le dispararon hiriéndolo mortalmente.

La otra versión que maneja la familia Freites, es que Jhon terminó de hacer la visita y al marcharse de la casa, fue atracado. “Frente a esa casa hay un monte, cuando el salió brincaron unos tipos del monte para atracarlo, me imagino que él se opuso y le dispararon, y bueno le quitaron la vida y sus pertenencias”, dijo un familiar mientras esperaban la entrevista en el recinto forense caraqueño.

Jhon dejó sus estudios en segundo año de bachillerato para ponerse a trabajar y de esta manera poder ayudar a su mamá, quien además de él, tenía que mantener a otros cinco hermanos. El joven logró instalar un puesto para vender frutas en el mercado de Catia.

Virginia Lugo, una vecina de la familia Freites, comentó que es normal o cotidiano que roben a las personas en Catia. Inclusive, casi siempre, aseguró, “no malogran a uno, tal vez Jhon puso resistencia y por eso lo mataron”, afirmó. Lugo manifestó que además de la tragedia que significa que maten a una persona cercana, otra cosa son los gastos fúnebres, “son muy caros”. Aparentemente ya habían conseguido ayuda en la Alcaldía de Caracas para dar sepultura a Jhon Freites en el Cementerio General del Sur.