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Hambre: la palabra más dicha en 2016

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19/12/2016
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COMPOSICIÓN DE PORTADA: ANDREA TOSTA

No importó la edad, el género o el estrato social. Todos los venezolanos conocieron en carne propia lo que significa no tener suficiente para comer. En el año 2016, la población venezolana fue perdiendo esperanzas y, aún más, kilos. En este recuento, mostramos cómo en Clímax tomamos la difícil tarea de documentar el crujir de los estómagos de un país sumido en una crisis jamás vista

El año 2015 la palabra emigrar tuvo el papel protagónico en la conversación del venezolano. Fueron muchos los que se vieron en el dilema de “irse o quedarse”. El debate, destinos, posibilidades y decisiones aún bañó la primera mitad de 2016, cuando nos enteramos de venezolanos que logran triunfar afuera, que países como Paraguay se convirtieron en destino para emigrantes, que las prostitutas venezolanas se convirtieron en reinas de Cúcuta, que a Argentina se puede llegar en moto, o que la comunidad judía le dijo adiós a Venezuela.

Pero la profundización de la crisis hizo que en 2016 se impusiera la miseria, la rabia, la frustración, pero sobre todo el hambre. Venezuela se reencontró cara a cara con un mal que el derroche petrolero, la corrupción y las políticas económicas no terminaron de ahuyentar sino que le sirvieron como carnada.

Cada día son más quienes comen menos y peor, quienes hurgan las bolsas de basuras buscando bocado, convirtiendo vertederos en auténticos comedores comunales, quienes apenas pueden engullir alimento una vez al día. La “dieta de Maduro” no perdona clase social, edad, género ni especie, porque hasta los animales han tenido que enfrentarse a la carestía y el racionamiento de alimentos.

Estos son los trabajos de Clímax que retrataron el tema del hambre en Venezuela durante 2016:

Morir una, dos y tres veces de hambre – por Julio Materano
Antes del chavismo se conocían como “Pichacheros” a aquellos que revisaban los desperdicios de los mercados municipales: Coche, Quinta Crespo, Guaicaipuro. Hoy, luego de los 17 años de revolución, la necesidad golpea a cientos: cada vez son más las familias que hurgan la basura para tomar bocado, así sea descompuesto. Este recorrido por Caracas desvela que, en cada esquina, el hambre acecha con sus inmundicias.

Hambre14

Venezuela: rica pero muerta de hambre – por Reyes Theis
Las riquezas naturales de Venezuela, incluyendo la fertilidad de su tierra, contrastan con la fragilidad nutricional de su gente. Mientras los indicadores del hambre aumentan, el gobierno no se alarma. Pero la gente come menos y se alimenta mal. Además, el robo y saqueo de comida van en aumento. El futuro del país se vislumbra con un músculo escuálido y flácido.

Hambre2

La comida no se bota en Caracas – por Andrea Tosta
El hambre no discrimina cuando apremia. Las bolsas de basura se han convertido en los comedores comunales de los caraqueños más golpeados por la crisis. Sin embargo, quienes están tras mostradores y atienden en restaurantes siguen preguntándose qué comerán. De los establecimientos ubicados en el centro del valle salen menos desperdicios cada día.

Hambre16

Aguantar la pela de la dieta de Maduro – por Luz Elena Carrascosa
Hay ayunos místicos y también muchas dietas como la de piña, la de los astronautas y la de proteínas. Tripas de “Tres Leches” y revolveras de chicharrón se han esfumado. Ni los perros ni los gatos se salvan. La dieta de Maduro es otra, mucho más rigurosa y salvaje, impuesta por la carestía y falta de productos esenciales, bachaqueo, espejismo petrolero, malas estrategias a todo nivel, heredadas del supremo padre del timo, y demás guisos. Con ella sí se adelgaza y desespera, mientras el Presidente ríe.

Hambre15

Niños hambrientos y golpeados por la crisis de Maduro – por Emily Avendaño
Nada más en el municipio Sucre de Caracas se ha cuadriplicado la cifra de niños abandonados con respecto al 2015. El Consejo de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes alerta que llegan con problemas de salud asociados a desnutrición y sarna. Sutil o violento, el maltrato hacia los infantes se agudiza cuando hay escasez.

Hambre13

CLAP, distribución del hambre a manos del PSUV – por Emily Avendaño
Desde que fueron anunciados los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), en abril, se han constituido más de 15.000 en todo el país. Sin embargo, no logran llegar a todos los sectores, la bolsa cada vez trae menos productos y los propios consejos comunales responsables de su aplicación denuncian discriminación en su implementación. Los ciudadanos, aunque hayan recibido la bolsa, no están contentos y las colas continúan.

Hambre4

La clase media también pasa hambre – por Andrea Tosta
Sortear la pobreza —aun siendo profesional— es el día a día de la clase media. Las comidas completas y balanceadas son cosas del pasado reciente. Espejismo empañado por las largas colas de bachaqueros en supermercados y los precios galopantes de los productos regulados. El hambre y la ruina conquistaron todos los estratos sociales.

Hambre5

En la Guajira, hambruna en el anonimato – por Gustavo Ocando Alex
Dos de cada diez niños zulianos sufren desnutrición. Las cifras aumentan de forma alarmante en la Guajira. En municipios de la frontera con Colombia la hambruna es desoladora, aunque del lado venezolano haya silencio y del colombiano admisión de hechos y programas específicos de atención con apoyo de Unicef.

Hambre7

Los periodistas reportan el hambre con hambre – por Alexis Correia
Mientras registra lo que unos llaman historia reciente, la profesión de periodista puede transmitir la ilusión de que se encuentra al margen de la crisis alimentaria. No es cierto. “La gente que ve mis fotos en Facebook me pregunta si tengo sida”, confiesa un comunicador que ha perdido casi 30 kilos en lo que va de 2016 por una nutrición deficiente.

Hambre18

Ladrones de escuelas por la fuerza del hambre – por Julio Materano
En un país en donde la impunidad gobierna, los crímenes son por diversas causas. En esa capacidad de mutación, los ladrones se activan contra nuevos blancos: las escuelas públicas. Otrora robaban las computadoras y demás bienes de los planteles. Ahora el botín es otro. Uno más preciado por el desabastecimiento: la comida.

Hambre1

Mérida olvidó la educación para darle paso a la ordinaria calamidad – por Nora Sánchez
Era conocido como un estado de educación, elegancia, trabajo y frío. Hoy la ciudad de Mérida carbura los males que se han extendido y plagado el país. Como un disco rayado, la canción cansina es la misma: pobreza, oscurana, inseguridad y hambre. No hay cabida a la caballerosidad cuando los estómagos crujen.

Hambre3

Cruzar la frontera para sobrevivir al hambre – por Dulce María Ramos
Por la frontera colombo-venezolana, después de un año cerrada, pasaron más de 30 mil venezolanos. En esta oportunidad, el contrabando o las compras de lujo a Cúcuta no fueron la razón venal. Miles cruzaron impelidos por el hambre. Viajaron por la necesidad de abastecerse con productos de la cesta básica. Una jornada desoladora que desveló la magnitud de la crisis inflacionaria y de desabastecimiento que asola al país. El pueblo le envió a Maduro un mensaje: la revolución en materia alimentaria también fracasó.

Hambre6

El hambre acosa a los camiones de basura – por Emily Avendaño
Hurgar desechos para conseguir comida se ha hecho frecuente para algunos, pero la crisis escala. Cuando el estómago cruje y la acera no es suficiente, los camiones de basura se convierten en botín. Adultos, adolescentes y hasta niños se trepan sin temor a la tolva del recolector y buscan y rebuscan hasta que encuentran algo que masticar. Algunos, los más osados, hasta amenazan a los trabajadores del aseo urbano.

Hambre24

Consecuencias de comer basura: misterio médico – por Andrea Tosta
Aunque la recurrencia del hecho se evidencia en las aceras caraqueñas, los perjuicios del consumo de basura y alimentos dañados pasan por debajo de la mesa. Muy pocos se han detenido a pensar ¿qué pasa luego de la ingesta descompuesta? Expertos alertan las consecuencias a corto y mediano plazo, mientras el Ministerio de Salud calla y el hambre azota.

Hambre20

Perder 20 kilos por hambre (Parte I de Historias de solidaridad) – por Emily Avendaño
A Rebeca Marrero y a sus tres hijos apenas les alcanzaba para comer poco o nada. Viven en La Vega, en el barrio Los Encantos. Ahí su historia podría ser una más del montón: ella está desempleada y su esposo preso; pero Rebeca tuvo la suerte de salir del anonimato. Está inscrita en el programa Alimenta la Solidaridad. No es cosa pequeña, ahora ella y sus hijos garantizan, al menos, una comida al día.

Hambre22

Repatriación forzada por el hambre (Parte II de Historias de solidaridad) – por Emily Avendaño
Yolibeth Sandoval es colombiana. Llegó a Venezuela buscando prosperidad y no la encontró. Vivió siete años en Caracas y decidió regresar a su país. No encuentra alternativa. De no ser por el programa Alimenta la Solidaridad sus tres hijos no tendrían ni una comida diaria.

Hambre23

La pandilla de la Av. Fuerzas Armadas que come basura – por Deivis Ramírez Miranda
Un grupo de adolescentes, en la avenida Fuerzas Armadas, vive entre la miseria y la delincuencia. Es una pequeña pandilla que comete delitos menores: hurtos, destrozos, persecuciones. Los integrantes y también mendigos, que no pasan los 25 años, por sumirse en la indigencia, acometen contra la basura. La limpian sí, porque de ella comen.

Hambre8

Comer las sobras que dejan los colectivos en Catia – por Emily Avendaño
No compra primero quien haya llegado primero a la fila. Catia está a merced de los colectivos. No necesitan mediar palabra. Su indumentaria basta para advertir a los consumidores de su presencia, de que deben callar y echarse para atrás cada vez que algún amigo de un grupo armado o bachaquero llegue a reclamar un lugar.

Hambre12

Saquear por hambre, también robar y matar – por Norkis Arias
Ser comerciante ya no es sinónimo de prosperidad. Los negocios de comida no solo se ven afectados por la elevada inflación, sino que también deben abrir las santamarías y lidiar con las amenazas de posibles saqueos. Con una escasez que supera el 80% y sin soluciones efectivas al problema del desabastecimiento, el hambre se convierte en el escudo para personas con verdadera necesidad. Se filtran los amigos de lo ajeno.

Hambre9

Hasta National Geographic se preocupa por el zoológico de Caricuao – por Emily Avendaño
Los animales en cautiverio no escapan a la crisis. Desde hace un mes se vienen denunciando las dificultades para alimentar a la fauna que permanece en los zoológicos. La cadena norteamericana dedicada a la educación y la ciencia también se hizo eco de la hambruna con un reportaje publicado este fin de semana. La pobre dieta ha devenido incluso en la muerte de varias especies, y en el Zoológico de Caricuao hasta un caballo murió descuartizado.

Hambre10

El hambre indígena en Perijá se atiende rezando – por Dalila Itriago
Hace 71 años se fundó en la Sierra de Perijá, estado Zulia, el Centro Misional Los Ángeles del Tukuko. Gracias a la tenacidad de los Franciscanos y de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, allí funciona una escuela y una casa hogar donde estudian y comen diariamente al menos 745 niños. A pesar del riesgo de vivir en frontera y de la carestía de los servicios, los religiosos afirman que no abandonarán a los indígenas. Ellos, a su vez, sortean las carencias y mantienen su orgullo ancestral.

Hambre21

El consumidor venezolano es tan solo un sobreviviente – por Toto Aguerrevere
Factores como la variedad y hasta los colores forman parte de la nostalgia de las compras. Queda el recuerdo de cuando se podía escoger qué comprar y en cuántas cantidades. Mientras los titulares interesados se llenan de anuncios grandilocuentes, el venezolano sustituye al anaquel como retrato de la escasez, repartiendo el hambre gramo a gramo y transformándose en sobreviviente.

Hambre11

Dar de comer al que lo necesita – por Faitha Nahmens
Restaurantes, cocineros de renombre —Edgar Leal y Francisco Abenante— y otros civiles se unen cada día para combatir el hambre impuesta por el gobierno de Maduro. En sus sartenes y ollas cuecen ricos pucheros que luego distribuyen. Entre los beneficiados: pacientes del hospital J. M. de los Ríos. Sus iniciativas son los buenos ejemplos que se deben replicar.

Hambre17

Ana Isabel Otero y las donaciones que salvan bebés – por Andrea Tosta
La desnutrición y mala alimentación de niños y adolescentes tocó la fibra de Ana Isabel Otero, directora de Analiticom. En respuesta, creó la fundación Comparte por una vida, encargada de donar fórmulas, leche, complementos nutricionales a no mayores de 15 años en hospitales y albergues. En menos de tres meses, se convirtió en un caso de éxito, superando expectativas y alcances. Actualmente, la fundación atiende 32 centros de salud del país.

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