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Los huevos de Sidor

El Interés | Archivo
23/10/2018
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TEXTO: FROILÁN BARRIOS | FOTO: EL INTERÉS | ARCHIVO
Los lineamientos emanados desde el Ministerio del Trabajo el pasado 11 de octubre para ser implementados en las negociaciones colectivas de trabajo, en el marco del Programa de recuperación, crecimiento y prosperidad económica, reafirman la decisión del Poder Ejecutivo de desmantelar la contratación colectiva y las relaciones de trabajo en nuestro país.

Mediante estas directrices se crea una comisión de control y seguimiento de las contrataciones colectivas, siendo su función, “proteger el cumplimiento y racionalización de los beneficios laborales tanto en el sector público como en el sector privado, de manera tal que todos los trabajadores y trabajadoras del país gocen de la justa distribución de la riqueza, garantizando a su vez la protección de las fuentes de trabajo, así como la producción de las entidades de trabajo”.

Dicha comisión está integrada únicamente por funcionarios del Ministerio del Trabajo, a quienes se les ha otorgado cualidades plenipotenciarias de adecuar toda convención colectiva pública o privada, a partir del nuevo salario mínimo de BsS 1800 y del tabulador autoritario, cuya característica primordial es desconocer la meritocracia laboral.

Ahora bien, ¿cuál ha sido el resultado del programa de recuperación económica?, un rotundo fracaso, ya que las cifras de inflación suben vertiginosamente, a tal extremo que el CENDAS-FVM registra una canasta alimentaria superior a los BsS 28.000, y una canasta familiar básica de BsS 42.000, indicadores que han pulverizado el actual salario mínimo de BsS 1.800, fijado el 17 de septiembre de 2018 y la canasta de 52 productos acordada por el estado alrededor de BsS 2.200.

En tan solo dos meses el poder adquisitivo del trabajador ha sido reducido a la miseria, ya que el nuevo salario impuesto a 8.000.000 de trabajadores de la población formal, donde se incluye a públicos y privados, a 4.300.000 jubilados y pensionados unifica la condición de pobreza y precariedad de toda la población, que al mismo tiempo agrava la situación de más de 5.000.000 de trabajadores informales, quienes trabajan a destajo y se les remunera a partir del concepto del nuevo salario del bolívar soberano, bajo características de exclusión total.

Este cuadro desolador ha influido en el crecimiento de la protesta laboral, tanto colectiva como individual, que refleja la desesperación del trabajador como se registra recientemente, el pasado jueves 18 de octubre de 2018 en el comedor de Sidor en Pto. Ordaz, cuando la empresa decidió complementar la paga semanal con la asignación de un cartón de huevos, generando la reacción del trabajador al ver la resignación humillante de la cola de compañeros, de recibir el producto como limosna aun cuando es descontada por nómina, éste decidiera lanzarlo al piso en señal de indignación y protesta, ante la degradación de la labor de los trabajadores siderúrgicos, quienes conquistaron la contratación colectiva junto a la petrolera, como la más avanzada del país, hoy sea reducida al pago de BsS 450 a 500, semanales, desconociendo sus logros históricos.

Inmediatamente la gerencia de Sidor para paliar la situación decidió pagar retroactivos y así evitar la reacción generalizada de protesta, que resalta la conducta del gobierno y sus gerentes de pretender con las bonificaciones de fin de año y pagos adicionales, acallar ese movimiento que viene del fondo del sentimiento laboral y social, que hasta ahora se mantiene aíslado, pero que apunta a la unificación de la protesta laboral a nivel local, sectorial y nacional.

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