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Asier Cazalis: “Nadie conoce mejor tu música que tú mismo”

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10/10/2019
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FOTOS: FACUNDO BUSTOS Y LIBRO "CARAMELOS DE CIANURO, LA CARRETERA"

El #TBTUB es una buena excusa para viajar en el tiempo y sacar a la luz buenos recuerdos. Y eso es lo que hicimos con Asier Cazalis, vocalista y fundador de Caramelos de Cianuro: volver al pasado para contar cómo un “hobby” se convirtió en una profesión exitosa

Admitió con un tono jocoso que no tiene buena memoria, pero que haría todo lo posible para hurgar en su cabeza y desempolvar uno que otro recuerdo sobre sus inicios.

Caramelos de Cianuro se dio a conocer tocando en locales que hoy ya no existen en Sabana Grande e incursionó en la primera edición del Festival Nuevas Bandas. Cuando en los noventa estaba pegado el grunge, Asier Cazalis quería rapear como lo hacía Anthony Kiedis en Red Hot Chilli Peppers. En aquel entonces veía el éxito como algo distante.

Asier recordó que el semanario Urbe eligió a el “El martillo” –en 1996- como la mejor canción del año y en esas mismas páginas “destruyeron” a Caramelos de Cianuro cuando lanzaron “Miss Mujerzuela” en el 2000. Pero Urbe jamás les perdió el trazo. UB tampoco.

Este throwback thursday arranca en 1991 cuando Caramelos de Cianuro buscaba obtener una plaza en el repertorio musical del programa “Rockadencia”, en la extinta 92.9 FM.

¿Cuáles eran las aspiraciones de Caramelos de Cianuro en sus inicios?

Recuerdo que estaba el programa de radio “Rockadencia”, que era muy importante y nuestro sueño era que una de nuestras canciones sonara allí. Grabamos “Nadando a través de la galaxia”, que formaba parte de un demo que hicimos en la casa de mi profesor de guitarra y lo llevamos para allá. Y sonó constantemente, a la gente le gustó. Eso representó un logro temprano en nuestra carrera.

Aspirábamos participar en el Festival Nuevas Bandas, pasarla bien y poder realizar algunos conciertos. Éramos bastante modestos, nuestro objetivo era hacer buenas canciones y divertirnos.

 

Luego grabamos “Tu mamá te va a pegar” bajo el mismo formato: era una grabación casera. Y fue la primera canción que la gente recordaba y cantaba. El locutor y en aquel momento gerente de la 92.9 FM, Guillermo Zambrano, nos dijo que teníamos que grabar un disco porque vio como esa canción quedó pegada en “Rockadencia”.

Empezamos a enviar canciones a otras estaciones de radio. Grabamos dos canciones más y surgió el álbum “Las paticas de la abuela” (1992), que salió en pasta, en aquel momento no existían los CD’s, digamos que eso forma parte de la prehistoria.

 

Toques de CDC

-¿Cuáles fueron los locales que permitieron a CDC darse conocer en la movida caraqueña?

-Lo primero fue ir a Moloko Bar, que quedaba en Sabana Grande. De ese local salieron Los Amigos Invisibles, El Quinto Combo, La Máquina Azul, una banda maravillosa, y nosotros. Sin duda ese era el lugar donde había que estar. Ese sitio era bastante divertido, muy bohemio y estaba cerca del Gran Café.

Cuando empezamos a tocar en Moloko Bar aun éramos menores de edad, y de allí en adelante nos empezamos a dar a conocer. Luego comenzamos a tocar en Dark Hole y otros lugares más que te puede mencionar otra persona porque tengo muy mala memoria. Pero comenzamos a tocar en sitios más grandes, hasta que finalmente llegamos al Nuevas Bandas, para ese entonces éramos una banda conocida dentro la movida underground caraqueña.

 

-En una de tus entrevistas mencionaste que en la adolescencia uno lee mucho y la poesía está a “flor de piel”, ¿cuál era tu arsenal literario?

-Leía mucho a Jorge Luis Borges, a Gabriel García Márquez, poesía de Antonio Machado y de Miguel Hernández, dos poetas que me gustan muchísimo y Pablo Neruda. Yo creo que esa avidez de leer siendo adolescente es algo muy importante si quieres escribir, ya sea para dedicarte a componer canciones, escribir cuentos novelas o ejercer el periodismo.

CDC inicios

-Con respecto a la música, ¿quiénes eran tu fuente de inspiración?

-Cuando uno es más chamo tiene eso a flor de piel, recuerdo que mi primaria la hice en Estados Unidos, hablo muy bien el inglés por eso y me gustaba muchísimo el rap. Cuando regresé a Venezuela llevaba eso conmigo. En el colegio mis amigos me decían “rapea Asier, rapea” y rapeaba “Rapper’s Delight”.

Como sabía hablar muy bien inglés siempre quise meterle al rap, me gustaban mucho Faith No More y Red Hot Chilli Peppers, digamos que esas bandas fueron las que comenzaron a fusionar el rock, metal, punk con el hip hop, eso siempre me llamó la atención.

De hecho, cuando comenzamos a hacer música éramos muy amigos de Durban Laverde (bajista venezolano), él tocó con Jimmy Page y Robert Plant (integrantes de Led Zeppelin), y él me preguntaba que por qué quería rapear, no lo entendía, le parecía lo más balurdo y cutre del mundo. Yo le decía que me gustaba y me llamaba la atención, que me resultaba interesante la fusión de mezclar algo tan urbano con el rock n’ roll. Siempre me interesó y creo que eso tiene que ver porque venía de Estados Unidos y con otra influencia.

Pensé que sabía rapear y luego salieron los raperos de verdad, allí dije que eso no era lo mío. Entonces poco a poco me fui moviendo hacia un sonido más melódico y creo que tiene que ver con el hecho de que tocaba mucho el bajo en aquel momento.

Aun me gusta tocar bajo, lo utilizo mucho para componer pero antes me limitaba a cantar y tocar, porque hay bajistas que pueden cantar y lo hacen maravillosamente como Sting o el mismísimo Paul McCartney, pero yo me sentía muy limitado, entonces cantaba o tocaba bajo.

CDC formación original

¿Cómo fue la experiencia que tuvo Caramelos de Cianuro con sus primeras entrevistas?

-Antes lo máximo era salir en “Sonoclips”, de Eli Bravo, era un sueño. Cuando logramos salir allí, recuerdo que estaba “A Toque” que era un programa que tenía Erika Tucker que estaba dedicado a las bandas emergentes, ellos grababan entrevistas breves, pero nosotros en aquella época teníamos un espíritu transgresor, queríamos causar problemas y divertirnos, una cosa muy de adolescentes. Claro, eso nos trajo muchos problemas con algunos periodistas porque antes no nos tomábamos en serio las entrevistas y estábamos en la nota “punk”.

 

Hacer lo que te gusta

Asier considera que la banda tuvo un crecimiento orgánico, ya que tuvieron la oportunidad de aprender a tocar en distintos espacios hasta eventualmente producir discos, así como lo hicieron Zapato 3 y Sentimiento Muerto.

Cuando sacaron “Harakiri City” (1996), la canción “El martillo” fue bastante exitosa a pesar de no formar parte de los sencillos que llevaron a las emisoras de radio: “La gente recuerda esa canción con mucho cariño y ya forma parte de la hora loca. Es una canción por la que siento mucho orgullo, siempre le tuve fe, la escribí prácticamente en los minutos que dura. Es ese tipo de canciones que vienen de manera veloz a la mente, como si se hubiera escrito sola, donde nada más uno es el vehículo para que nazca”.

CDC Miss mujerzuela 2

La transición de tocar en locales a grandes escenarios tardó un par de años y con “Miss Mujerzuela” (2000), la agrupación se dio a conocer al resto del público: fue cuatro veces disco de platino, sonaron seis sencillos en la radio y fue el primer número 1 de la cartelera pop/rock de un artista venezolano en el Record Report.

Para Asier implicó empezar a componer canciones que realmente le gustaran y no fijarse en lo que dirían los demás: “Cuando compuse ‘Verónica’ y ‘Las estrellas’ y se las llevé a la banda, me decían ‘¿Verónica? Eso es como Victoria, de Aditus’. Les parecía pavoso pero a mí me gustaba Aditus… Entonces eso fue como aprender a quitarnos esa pose de traer ‘la música más intensa y la más cool’ y decidimos enfocarnos en hacer buenas canciones. Y de manera paradójica cuando dejamos de querer gustarle a la gente fue cuando más gustamos”.

CDC Miss Mujerzuela

-Hablemos de “Miss Mujerzuela”, ese fue el disco que los catapultó…

-“Miss Mujerzuela” fue un disco exitoso a nivel comercial, casi todas las canciones sonaron en la radio. Hubo gente que se sintió traicionada, porque “Harakiri City” tenía un sonido más pesado y progresivo. Los que se sentían así eran quienes nos seguían desde antes y nos preguntaban qué era eso. Mucha gente pensó que ese disco lo hicimos para pegarla y no fue así.

Para ese momento, “Miss Mujerzuela” fue el disco más honesto que hicimos. Cuando uno es adolescente está en ese afán de demostrar cosas y de no poder decir qué tipo de música te gusta. Creo que hay mucha pose y eso tiene que ver mucho con las inseguridades de la juventud. A medida que va pasando el tiempo tienes muchas cosas que decir y menos que demostrar y así te vas quitando caretas.

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-Caramelos de Cianuro participó en el Caracas Pop Festival del 2001, allí estuvieron artistas como Oasis, Sting, Sheryl Crow, Christina Aguilera, ¿cómo fue esa experiencia?

-Fue en la época de “Miss Mujerzuela” y fue increíble. Además de que tuvimos la oportunidad de tocar con Oasis, que para nosotros era lo máximo y todavía nos encanta. También fue un momento de caer en cuenta que la gente asistió por nuestras canciones. Generalmente cuando le abres a otra banda el telonero nunca queda bien parado, ya sea porque la gente no te está parando o no le gustas.

Sin duda eso fue un antes y un después: al ver que la gente cantaba todas las canciones uno cae en cuenta del éxito que puedes tener en ese momento. Además te pone a pensar cuántas personas habrán escuchado las canciones en la radio y de cuanto las disfrutan.

Ese disco fue triple platino, fue exitoso comercialmente y para mí fue como una reivindicación de que sí puedo hacer buenas canciones y de haber superado el rechazo inicial que había. El álbum nos ayudó a abrirnos a otro público que no solamente escucha rock.

Siempre es una bonita experiencia estar en una tarima grande, aunque todos saben que los de Oasis eran unos cretinos en aquel entonces, uno intentaba interactuar con ellos pero nos ignoraban. A pesar de eso, son experiencias que uno atesora y como te digo solo hay una primera vez que pasan ese tipo de cosas, ya después sabes qué esperar.

 

-Luego de “Miss Mujerzuela”, llegó “Frisbee”, otro disco insigne para Caramelos de Cianuro…

-Después de “Miss Mujerzuela”, hicimos “Frisbee” que también representa una época muy bonita para mí. Fue un disco que hicimos con más presupuesto, ya que veníamos de uno exitoso. Fíjate que fue bastante extraño porque a la disquera no le gustaba. En aquel momento estábamos con Latin World y nos decían que una vez que hacías pop no te podías devolver al rock, era como decir que si te habías salido del closet no te puedes volver a meter. Para mí era bastante absurdo que pensaran de esa manera. Les decía que escucharan las canciones, que no pensaran si era rock o no, que simplemente escucharan el disco.

cdc frisbee

Nosotros estábamos muy orgullosos con el resultado y por eso era sumamente desconcertante que a la disquera no le gustara. Por eso también fue otra reivindicación que “Frisbee” haya sido exitoso, porque de cierta manera generó una consolidación de poder decir que hay que seguir nuestra intuición de hacer la música que nos guste y de no preocuparse tanto por lo que dirá un ejecutivo de una disquera, porque realmente no hay más nadie que sepa más de tu música que tú mismo.

 

Salir del bloqueo

Cada disco representa una etapa y “Flor de fuego” no se escapa de eso. Este álbum para Asier Cazalis fue sumamente difícil porque experimentó por primera vez el “writer’s block” (el bloqueo del escritor): “No tenía una colección de canciones tan fuerte como tenía para ‘Miss Mujerzuela’ y para ‘Frisbee’. También fue un momento para darme cuenta de que la imaginación del ser humano tiene límites, al igual que mi creatividad, por lo que fue un disco más difícil de componer”.

CDC

A pesar de la dificultad jamás se apartó de su principio básico que era jamás repetir un disco: “Por ejemplo como había pegado ‘El martillo’ no quiere decir que voy a escribir una igual para tener el mismo éxito, siempre hay que buscar algo distinto y probar nuevos sonidos”.

Para Asier en ese momento su vida fue oscuro en el plano amoroso y por eso el nombre del disco. Explica que “Flor de fuego” fue un álbum de transición hacia un nuevo sonido. Decidieron producir ese disco en Los Ángeles, ya que contaban con un buen presupuesto. Y la experiencia trajo otro aprendizaje: “Me di cuenta de que no eran tan importantes los equipos, claro debe haber buenos instrumentos que cumplan con ciertos requerimientos técnicos, pero eso no debe ser lo indispensable. Es algo con lo que cargamos los venezolanos eso de creer que si tuviéramos tal guitarra o esa batería tocarías de tal manera”.

“Flor de fuego” fue un disco de muchos aprendizajes para Asier: un estudio caro no iba a garantizar el mejor disco de su carrera.

 

-¿Qué le podrías aconsejar al Asier veinteañero?

-Yo creo que le diría que tuviera más confianza en él mismo, porque fui muy inseguro en mis inicios. Le diría que fuera un poquito más “malo”, uno con los años se vuelve más duro. Los artistas en general son muy inseguros, yo también lo soy y hay que aprender a apropiarse de los éxitos. Me costaba mucho, me daba vergüenza ser como el frontman de la banda o el que componía todo. Y ahora que lo pienso no entiendo por qué sentía eso.

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Para el momento de esta conversación Asier se recupera de una hepatitis. El reposo en casa le ha permitido avanzar en las canciones de lo que será el próximo disco de la banda. Y eso le entusiasma: “Siento que tengo muchas cosas que decir y muy buenas ideas a mis 47 años… Es importante darse cuenta de que la imaginación no es ilimitada pero todavía hay muchas cosas que aprender y por las cuales inspirarse. El año pasado y este han sido muy fértiles a nivel de composición después de venir de un periodo donde pensé que no iba a escribir más canciones. Entonces este renacimiento creativo para mí es un renacer literal. Mientras pueda seguir haciendo discos y conciertos, que es un trabajo muy divertido y que me gusta mucho hacer aunque sea muy sacrificado, lo seguiré haciendo”.