Unesco declara al casabe como Patrimonio Cultural de la Humanidad
La candidatura fue inscrita por 5 países: Venezuela, República Dominicana, Haití, Cuba y Honduras

La candidatura fue inscrita por 5 países: Venezuela, República Dominicana, Haití, Cuba y Honduras

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró los conocimientos y prácticas tradicionales vinculados al casabe como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
De textura crocante y sabor neutro, el casabe, un alimento de origen indígena a base de yuca que aún se consume, fue incluido este miércoles 4 de diciembre en la lista de patrimonios inmateriales de la humanidad por la Unesco.


Venezuela, Cuba, República Dominicana, Haití y Honduras introdujeron la candidatura de este ancestral y muy popular alimento. La siembra y consumo de yuca se extendió desde el río Orinoco, hoy Venezuela, por el Caribe.
El casabe es una especie de pan plano, circular y de tamaño variado, pero siempre mayor que el de una tortilla tradicional. Muy crujiente, puede ser blanco o dorado, si está más tostado, y se elabora a partir de yuca, o mandioca, un tubérculo rico en almidones.

En Venezuela existe también el llamado «casabe galleta», que es mucho más delgado que el tradicional y muy crujiente. Su consumo se extiende por todo el país y se vende tanto en puestos artesanales como en presentaciones comerciales en supermercados. También es muy usual como entrada o abreboca en restaurantes, que lo suelen ofrecer gratinado.
La yuca rallada se exprime para retirar el exceso de humedad y elementos que pueden ser tóxicos, luego se extiende en una superficie muy caliente.
Su uso es amplio en la cocina tradicional y también gana terreno en el mercado de los productos «gluten free», en muchos casos es una guarnición que se acompaña con carnes, vegetales, quesos o salsas. También puede ser la base de postres.

«Desde la llegada de los europeos a América, a ellos les llama la atención el casabe, pero al probarlo pensaron que era como comer aserrín, su primera reacción fue despectiva», cuenta a la AFP Gabriel Atiles Bido, miembro de la Academia Dominicana de Gastronomía.
Es también una comida típica de los garífunas, una mezcla de afrodescendientes y caribes, que viven en la costa del Caribe de Honduras. Acompaña sopas marineras y otros platillos.
Lo mismo en Venezuela: su preparación y consumo predomina en las zonas costeras y llaneras. En puestos improvisados, es común ver preparación y venta a orillas en carreteras como la de Cúpira, en el estado Miranda, de donde es Maritza Zambrano.

«Yo nací con el casabe, mis padres hacían el casabe», cuenta a la AFP Zambrano, que vende diferentes presentaciones de este alimento en un mercado de Caracas, la capital venezolana.
De niños, «el pan de nosotros era el casabe», cuenta esta mujer de 57 años.
«Pan de Indias», lo bautizaron conquistadores españoles en Cuba, según el diario Granma.
«Mira hasta dónde ha llegado el casabe», sonríe Zambrano, que se dice «emocionada» por su inclusión en la lista de patrimonios inmateriales.
Venezuela también solicitó a la Unesco declarar la tradicional arepa como patrimonio de la humanidad.