¿Cómo se hace la cerveza Polar?
Bienmesabe recorrió la planta San Joaquín de Cervecería Polar en el estado Carabobo para conocer cada etapa del proceso de elaboración de la cerveza Polar

Bienmesabe recorrió la planta San Joaquín de Cervecería Polar en el estado Carabobo para conocer cada etapa del proceso de elaboración de la cerveza Polar

Venezuela es un país conocido por sus reinas de belleza, por sus paisajes y también por sus «frías» como se llama coloquialmente a la cerveza, presente, sobre todo, en los días calurosos. Es una de las bebidas alcohólicas favoritas de los venezolanos. Hoy en día forma parte esencial de la industria nacional, destacándose por su amplia producción y consumo.
La historia de la cerveza en Venezuela comienza en la época colonial, cuando llegaba importada desde Europa y las Antillas. No fue sino hasta 1843, con la llegada de inmigrantes alemanes a la Colonia Tovar, que se inició su producción local. Décadas más tarde, la fundación de la Cervecería Nacional marcó el inicio de la industrialización cervecera en el país, impulsando a otras empresas a fabricar y distribuir cerveza nacional, lo que desplazó progresivamente a las marcas extranjeras
Bienmesabe fue invitada a a Planta Cervecera San Joaquín ubicada en el estado Carabobo, para un recorrido guiado por el maestro cervecero y gerente de Investigación y desarrollo, Luis Vanegas.
La cerveza Polar, símbolo de identidad venezolana, se produce a partir de una fórmula cuidadosamente balanceada que incluye cebada malteada importada, hojuelas cerveceras, agua, levadura especializada y extracto de lúpulo. Esta combinación da como resultado una bebida refrescante, aromática y de sabor inconfundible.
El proceso inicia con la llegada de camiones cargados de cebada y hojuelas cerveceras a las plantas de producción. Estas materias primas son inspeccionadas y almacenadas en condiciones óptimas para preservar su calidad.

En la premezcla los ingredientes se combinan para formar una mezcla homogénea. Esta pasa a la vaina de maceración, donde se somete a agitación constante, tiempo controlado y temperaturas altas específicas. Aquí, los cereales liberan sus azúcares fermentables, esenciales para la producción de alcohol.
La mezcla se filtra para separar el mosto cervecero (parte líquida) de la parte sólida. El mosto va a ser fermentado a tarves de la levadura para que los azucares se conviertan en etanol (alcohol etilico) y etanol. El mosto se transfiere a la vaina de cocción, donde se lleva a ebullición. En esta etapa se añade el extracto de lúpulo, que aporta el característico sabor amargo y aroma fresco.

El mosto cocido se enfría hasta alcanzar temperaturas ideales para la adición de levadura y aire estéril. La fermentación ocurre en tanques cilindro-atómicos durante siete días. La levadura transforma los azúcares en alcohol etílico, gas carbónico y compuestos aromáticos que definen el perfil sensorial de la cerveza.

La cerveza joven se somete a un proceso de maduración a temperaturas inferiores a -1°C durante dos semanas. Este paso permite alcanzar un aroma balanceado y un sabor noble, además de estabilizar sus propiedades físico-químicas.

Durante la visita, tuvimos la oportunidad de probar cerveza en etapa de fermentación, de un color opaco y un sabor amargado.
Para clarificar la cerveza y darle su característico color y brillo, se hace una filtración final. Parte del gas carbónico generado en la fermentación se purifica y se reinyecta, otorgando frescura, apetitosidad y una espuma estable al producto final.
Una vez lista, la cerveza Polar se envasa en botellas y latas de diferentes presentaciones con condiciones especiales para el oxigeno para garantizar la condicion organoleptica y se distribuye a través de una red nacional que abarca más de 160 mil puntos de venta en Venezuela.

La planta cervecera San Joaquín también cuenta con una laguna de tratamiento donde se gestionan los residuos del dióxido de carbono y otros desechos generados durante el proceso, incluyendo el dióxido de carbono. Este sistema refleja el compromiso de la empresa con la sostenibilidad y el respeto por el entorno.

La visita a la planta San Joaquín confirma que detrás de cada “fría” hay ciencia, historia e identidad. Desde el proceso de almacenaje de la malteada hasta el envasado final, se revela una cuidadosa técnica y tradición hecha en Venezuela.