Fallece Alberto Soria, gran maestro de los vinos
El profesor y escritor Alberto Soria murió en España, el 30 de junio. Figuras de la enogastronomía venezolana lamentaron su partida

El profesor y escritor Alberto Soria murió en España, el 30 de junio. Figuras de la enogastronomía venezolana lamentaron su partida

Cuando pocos en Venezuela hablaban de vinos, el profesor y escritor Alberto Soria ya estaba empeñado en difundir su cultura y a enseñar a apreciarlos. Pionero, generoso al compartir conocimientos y siempre dispuesto a protagonizar una conversación enológica, fue referencia en el mundo gastronómico del país.
Alberto Soria murió el 30 de junio en España, a los 80 años. La conmoción que vivía Venezuela en esos pocos días después del doble terremoto del 24 de junio, hizo que recién hoy 13 de julio, la triste noticia se difundiera entre los venezolanos.
El profesor Soria, como se le solía llamar, escribió varios libros como «Permiso para pecar», «Vino para uno», «El catador ilustrado», «Con los codos en la mesa» y «Mi whisky, tu whisky, el whisky». También fue crítico gastronómico aunque, como siempre decía, nunca evaluaba a un restaurante nuevo, sino que solía ir al menos un año después, cuando ya estaba asentado, para poder apreciar su verdadera propuesta.
Le correspondió a la periodista especializada Adriana Gibbs, primero su discípula y luego su compañera en el Diplomado de Cultura de Vino & Spirits de la Universidad Metropolitana, escribir una sentida nota a modo de obituario, publicada en Instagram en conjunto con la Academia Venezolana de Gastronomía, en la que lo calificaba como «maestro y faro» de su trayectoria».

Mikel Aramburu, importador de licores: «Me enseñó a desconfiar de conceptos previamente establecidos, de las grandes empresas impulsadas por un marketing desmesurado que, catando a ciegas, quedaban desenmascaradas. La educación y la disciplina de catar para poder diferenciar. Le estaré eternamente agradecido».
Enrique Peña, chef: Lamento muchísimo su desaparición. Era un gusto leerle y un lujo escucharle. Un auténtico referente, y una mente aguda en todo momento».
Pedro Armas: «Desde su partida a España, se notó un vacío en el mercado venezolano».
Greyz Sánchez, sommelier: «Más que un docente extraordinario, fue un auténtico sibarita, un sabio conocedor del mundo del vino que nos enseñó a apreciar los matices de la tierra y de las buenas conversaciones. Nos queda el recuerdo de su infinita generosidad, su calidez y su ejemplo como excelente ser humano».
Xinia Lauterbach, hostelera: «Lamento su partida, agradezco su legado. Nos dejó mucho a todos los que, de alguna manera, compartimos con él».
Rubén Peralta, médico: «Qué triste noticia. Su libro «Mi whisky, tu whisky…» es uno de los más divertidos que tengo.