Vida sana

Hasta la más modesta actividad física reduce la progresión del Alzheimer

Un nuevo estudio sugiere que cualquier tipo de ejercicio, incluso caminar solo 3.000 pasos, ayuda a ralentizar el avance de esta enfermedad neurológica degenerativa

Hasta la más modesta actividad física reduce la progresión del Alzheimer
Foto cortesía |Pexels
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La actividad física es tan productiva para el cuerpo humano que, incluso si se hace poco, aporta beneficios, incluso en el caso de enfermedades neurológicas degenerativas como el Alzheimer.

Según un nuevo estudio publicado en la revista Nature Medicine y difundido por Diario Médico, muestra que una actividad física moderada, como caminar entre 3.000 y 5.000 pasos al día, se asocia con un deterioro cognitivo más lento. Sin embargo, la relación es clara: mientras más actividad física se haga, más beneficiosa es. Lo ideal, para los adultos con Alzheimer, es dar entre 5.000 y 7.500 pasos al día.

Hasta la más modesta actividad física reduce la progresión del Alzheimer
Caminar siempre es buena idea. Foto cortesía Babix / Pexels

El equipo investigador del Mass General Brigham, en Boston, liderado por los científicos Wai-Ying Wendy Yau y Jasmeer Chhatwal, examinó a 294 pacientes con Alzheimer preclínico, de entre 50 y 90 años, durante 14 años. Eran personas sin síntomas pero a quienes se les había detectado acumulación cerebral de proteínas tau y betaamiloide, relacionadas con el deterioro cognitivo.

Según Diario Médico, hasta ahora, pocos estudios habían explorado objetivamente la actividad física sobre estos biomarcadores del Alzheimer y ninguno lo había hecho a largo plazo.

El equipo liderado por los investigadores Wai-Ying Wendy Yau y Jasmeer Chhatwal analizó los datos de 294 adultos mayores sin deterioro cognitivo (de entre 50 y 90 años) incluidos en el Estudio sobre el Envejecimiento Cerebral de Harvard, incluyendo la actividad física medida con podómetros, imágenes longitudinales de PET de amiloide y tau, y evaluaciones cognitivas anuales durante un máximo de 14 años

«Los autores descubrieron que una mayor actividad física se asociaba con un deterioro cognitivo relacionado con el amiloide más lento, lo que indica un posible efecto protector de la actividad física. Además, hallaron que este beneficio se asociaba con una ralentización de la acumulación de proteína tau (se agrupa formando ovillos neurofibrilares y se deposita en las neuronas, interrumpiendo su función y provocando su muerte), más que con cambios en la patología amiloide», describió Diario Médico.

Para leer el artículo completo en Diario Médico, puede hacer clic aquí.

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