7 razones para comer ajo
Entre sus muchos beneficios está que ayuda a la salud cardiovascular porque, entre otras cosas, reduce en forma importante la hipertensión y también tiene una función destacada en la prevención del cáncer

Entre sus muchos beneficios está que ayuda a la salud cardiovascular porque, entre otras cosas, reduce en forma importante la hipertensión y también tiene una función destacada en la prevención del cáncer

El ajo es tan poderoso como su aroma. Tiene múltiples beneficios para la salud, sobre todo para el corazón, pero también ayuda a prevenir el cáncer, para fortalecer el sistema inmunológico e incluso, para mejorar la piel, entre otros aportes.
Ayuda a prevenir los infartos, a mantener las arterias flexibles, evita los coágulos, fortalece los vasos sanguíneos, evita que las plaquetas se peguen, reduce la hipertensión y los triglicéridos, según un estudio del Institute of Toxicology de Shandong, en China.

El ajo ayuda a prevenir, e incluso, a combatir el cáncer. Esto es algo que han certificado varios investigadores de la alimentación antioncológica, como los científicos Richard Béliveau, bioquímico canadiense; Gilberto Chéchile, médico del Instituto Médico Tecnológico de Barcelona en España y el neuropsiquiatra francés David Servan-Schreiber (puedes saber más sobre sus estudioshaciendo clic aquí).
Estos investigadores establecieron que sus compuestos fitoquímicos azufrados son particularmente beneficiosos para combatir el cáncer de estómago, esófago y colon. Protege contra los daños de las células cancerígenas y evitan que estas crezcan.
Además, el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos estableció que ayuda contra el cáncer de estómago.
Sí, ya dijimos que ayuda a prevenir infartos pero su función contra la hipertensión es tan importante que debemos resaltarla: según la página especializada aarp.com, puede disminuir la presión arterial hasta en 8%.
Una investigación del Institute of Toxicology de Shandong University, en China, demostró que el consumo habitual de ajo ayuda a reducir el nivel de triglicéridos y el del colesterol total.

La alicina, un compuesto del ajo crudo, mantiene las plaquetas separadas, evitando que se peguen fácilmente, y mejora la circulación. Pero eso solo funciona si el ajo no se cocina, porque el calor disipa la alicina.
El ajo crudo tiene propiedades antivirales, antibacterianas y antioxidantes del ajo, además de vitaminas y minerales. La nutricionista Ainhoa Alemán, de la Asociación Española de Nutrición y Dietética, asegura que «el ajo aporta fibra, fósforo, manganeso, potasio, tiamina y vitaminas B6 y C, además de compuestos fitoquímicos organosulfurados como la alicina. Sin embargo, su aporte nutricional es limitado por la pequeña cantidad que se consume».
Los especialistas de Care Hospitals afirman que el ajo «se ha utilizado durante siglos como remedio natural para infecciones respiratorias, cutáneas e incluso intoxicaciones alimentarias».
El ajo tiene un efecto mágico sobre las enzimas digestivas y previene la hinchazón y la indigestión, aseguran los expertos de Care Hospitals.
