Predicciones de Toto Aguerrevere, para cuando la cosa se ponga color de hormiga

Recientemente la vidente Adriana Azzi hizo públicas sus predicciones para el 2015. Todos los venezolanos, con la excepción del los integrantes del Poder Ejecutivo, saben que será un año nefasto. Estamos tan mal que ni Adriana vive en país. Eso habla por sí solo

Predicciones de Toto Aguerrevere, para cuando la cosa se ponga color de hormiga

De acuerdo a las interpretaciones de Azzi, lo que se viene es guerra, trifulca, abuso de poder, corrupción y cárcel. Todo esto lo escribe en cuatro páginas y se puede resumir en la siguiente frase: “Si usted tiene la posibilidad de conseguir un Valium y despertar en el 2016, tómeselo”.

Lo que sí no es una predicción es la tensa calma que vivimos por estos lares. Es más bien realidad. Ese extraño remanso es comparable al momento en el que un novio huele un conflicto próximo con su novia. No sabemos ni cómo ni cuándo ni dónde, pero ese rollo es más seguro que la fractura de fémur de una abuela que detesta los bastones, porque ella se siente pava. Así está en Venezuela. Todos tenemos el presentimiento de que se va a batir en cualquier momento. Y no es el fémur lo que se va a fracturar.

Si bien mi deseo rotundo es que impere la paz y fluya el dialogo, no soy tan tonto como para predecir que Nicolás Maduro va a dejar la viajadera e invitará a la MUD a un picnic para conversar. Por ello, y en la eventualidad de que la situación llegue a ponerse peor de lo que está y se cumplan las predicciones de Adriana Azzi, me atrevo a lanzar mis propias recomendaciones para lidiar con el conflicto.

Consejos para cuando esto se vaya realmente al carrizo

1. Empátese y arrejúntese: lo que nadie dijo de las protestas de 2014 es que hubo una clase importante de reprimidos sociales. Los solteros sufrieron meses de escasez sexual y romántica ante la imposibilidad de conocer gente nueva por la encerrona. Para evitar esto, sugiero que usted se busque a una pareja YA. No importa que no sea de su gusto o que sea fea. Tener a alguien en los meses de convulsión va a ser necesario. Los países se pueden ir a la carraplana, pero la necesidad de sexo es eterna.

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2. Véale el lado positivo a la escasez: @SaschaFitness también estará muerta de hambre, así que sus posibilidades de envidia a los cuerpos ajenos se reducen. La escasez creará aceptación con su propio cuerpo y se dará cuenta de que desear medidas 90-60-90 no es tan importante como lo es conseguir comida adecuada para su alimento diario.

3. Perdone: llegó la hora de ver quién de sus conocidos todavía vive en Venezuela e intentar hacer las paces con aquellos que tuvieron un impase en el pasado. ¿Qué la mosquita muerta esa le montó los cachos a su marido? ¿Qué el del piso 6 le rayó el carro con su Twingo? Perdónelos. Haga borrón y cuenta nueva con sus relaciones, porque el día de mañana si hay que escapar seguro les toca huir en el mismo barco. Y estar peleado en un barco es un cliché. Si la paz llega a Venezuela, pues peléese de nuevo porque si de verdad esa mujer monta cacho es tremenda zorra. Pero en estos momentos, hay que hacer pactos de no agresión.

4. Lea Rebelión en La Granja de George Orwell este año y déselo a toda su familia: no importa si su familia es más bruta que La Chilindrina, hágase un favorcito y vaya a comprarse este libro para que entiendan bien la magnitud de problema que se avecina. Necesitamos que este año no quede ni un solo venezolano por ahí diciendo que es apolítico. Llegó la hora de reafirmar nuestra voluntad democrática en comunión. También es bueno que se compre un manual llamado Cómo fabricar velas. De repente se va la luz y con todo el movimiento para beatificar a José Gregorio tampoco hay velones.

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5. Haga un tiempo para la política y otro para la vida en familia: con las protestas de 2014 hasta un infante de seis meses sabía pronunciar “Fernando del Rincón”. Y si bien es importante estar informado, a pesar de que aquí son pocos los medios en labor, también es necesario hacer vida familiar. Los niños no son tontos y saben que estamos malísimo. Pero usted no creció todo el día oyendo que Carlos Andrés Pérez era un desastre o que Luis Herrera Campins era un come Torontos. También se hablaba de Lila y del Puma. Busque al Puma y enséñele a su hijo lo que es cantar el “Pavo Real”. La realidad es que estos tiempos de “revolución” ocuparán tan solo un párrafo en cualquier libro de historia, pero El Puma… El Puma es para siempre.

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6. Deje de decir la frase como “Esto es un país de mierda”: la mierda somos nosotros. El Ávila y los Morros de San Juan han visto de todo y no tienen la culpa de que nos dejamos meter gato por liebre. Luche, vote, proteste, cambie, lidere y decida el porvenir político de su país siempre que tenga la oportunidad de hacerlo. Pero no olvide darse cuenta de que los araguaneyes comenzaron a florear y que las guacamayas todavía vuelan sobre los cielos. Es importante tomarse diez segundos de su día para ver que eso no es tan “mierdoso” y que bien vale la pena pelear por quedarse para siempre en Venezuela.

7. Haga un horario telefónico con su suegra metiche para que no los vuelva locos: en los conflictos, esas doñas llaman a toda hora y usted no tiene tiempo de ser recepcionista de los malos presagios. Cuadre un horario conveniente y haga que se respete. Y si la suegra no llama a esa hora, por amor a Cristo ¡Llámela usted! No vaya a ser que la suegra se haya despachado de un patatús.

8. No acapare, sino almacene: lea la fábula sobre las hormigas y el saltamontes de Esopo. Hay que prepararse para el invierno, así que sea inteligente con sus enlatados. También séalo con la caña… Es cierto, está carísima, pero en algún momento, ya sea en desespero o en celebración, usted se va a tener que tomar un trago. Tenga su botella preferida bien guardada por si acaso.

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9. Prepárese para el comienzo: de repente no es este año, ni el próximo ni en tres. Pero todas las revoluciones se acaban -salvo la del bikini- y vamos a necesitar que gente como usted diga exactamente lo que quiere de sus mandatarios. El problema de este gobierno es que definen al pueblo como un grupo de ciudadanos que no somos ni usted ni yo. Eso se acaba en el comienzo. Y es mejor estar preparado para volver a sentirnos pueblo, por fin y de una vez.

10. Sonría: Vivimos en el peor de los tiempos y en el mejor de los tiempos. Así que sonría. Sus antepasados se murieron de gripe.