La Sundde se instaló en panaderías del Táchira hace un mes

Llegaron sin avisar y permanecen todo el día en el establecimiento informando sobre todos los movimientos de producción. Cuentan los panes y contrastan con los bultos de harina procesados, anotan en cuadernos, supervisan las ventas en las cajas registradoras y constatan la existencia de materia prima en los depósitos.“Llegaron hace un mes aproximadamente sin ninguna autorización por escrito que ordene la fiscalización. Entran apenas abrimos la panadería y pasan directo a la zona de producción y no se van hasta que cerramos en la noche. Cuentan cada pan que sale del horno, toman nota, fiscalizan la caja, facturas y cada ingreso o venta, hacen llamadas telefónicas informando, no se sabe qué cosa”, de esta manera, informó a El Estímulo la propietaria de una panadería de San Cristóbal, cómo es el procedimiento a la que está sometido su negocio.

La Sundde se instaló en panaderías del Táchira hace un mes

Durante el recorrido hecho por varios establecimientos de venta de pan en la capital tachirense, se pudo constatar la presencia de funcionarios de la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos que usan indumentaria alusiva a la institución gubernamental.

Gabriel Ayala, presidente del Consejo Panadero del Táchira, indicó que «la visita» ha durado en algunos casos hasta 15 días. «Llegan diciendo que van a inspeccionar,  toman datos, sacan fotografías, van al depósito y se quedan ahí hasta que preparen toda la harina que tienen en el lugar, pero obligado nada. Ellos ven nuestra estructura de precios y está siendo justificada, porque si ven un saco de harina colombiana que vale 110 mil bolívares, según la estructura de costos no se puede vender a 120 bolívares un pan francés como lo exige el Gobierno”, precisó el vocero del gremio panadero.

La fiscalización ha creado nerviosismo y confusión entre los consumidores que ahora ven a los panaderos como mafiosos y enemigos.

“Nuestros clientes parecen ser nuestros enemigos, porque los han puesto en contra de nosotros. Cómo puede ser mafioso un panadero que se levanta a las 4:00 de la mañana, para a las 6:00 tener el pan. Nosotros no importamos trigo para decir que manejamos divisas. Para nosotros la frontera es una ventaja y desventaja a la vez, porque un saco de harina de 50 kilogramos tiene un valor de 110 mil bolívares. Pero a medida que se devalúa el bolívar incrementa el precio, mientras que un saco de harina nacional vale entre 12 mil y 15 mil bolívares, lo que incide en el precio del pan» señala Ayala.

Una trabajadora de una panadería en el sector La Concordia, dijo que les tienen «el ojo puesto» a las panaderías.

Señaló que las autoridades les han dicho que está bien vender a 150 bolívares el pan francés cuando la harina haya sido adquirida en el país, y si fue comprada en Colombia les permiten vender cada pan a 250 bolívares, ya que el saco importado se consigue en 135 mil bolívares.

– ¿Cuál es el plan? –

Aunque la Sundde no haya informado sobre las inspecciones, el presidente del Consejo Legislativo Estadal (CLE), diputado por el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), Omar Hernández, aseguró que tienen todo preparado para fiscalizar a panaderos de la región en el marco del plan “Pan para el pueblo”, aunque no hay una fecha exacta.

“Los órganos competentes se encargarán de evitar que la materia prima que se les suministra a los panaderos sea desviada a otros propósitos o la vendan a otros establecimientos, dejando sin pan a la población”, destacó.

Por su parte, el gobernador del Táchira, José Gregorio Vielma Mora, consultado en un programa radial si habría o no fiscalizaciones en las panaderías de la región, prefirió no responder y decir que está en contra de las expropiaciones, por lo que no lo hará en Táchira, según manifestó.

El presidente Nicolás Maduro advierte desde hace varias semanas la existencia de una supuesta guerra del pan, que ahora pretende «atacar» quitándole el negocio a sus dueños para que 90% dela producción sea pan popular y parte de ella se destine a los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP).