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Refinerías de Venezuela producen gasolina al mínimo y están desmanteladas

La principal razón de la escasez de gasolina en Venezuela es la parálisis casi total del sistema de refino en el país de PDVSA. Años de mala gerencia, accidentes, populismo y corrupción postraron a la que era una de las empresas de su tipo más poderosas del mundo. Hoy, las enormes filas en torno a las gasolineras, donde los conductores pasan hasta una semana para conseguir combustibles, y un boyante mercado negro ilustran este desastre.

Refinerías de Venezuela producen gasolina al mínimo y están desmanteladas

Desde el pasado sábado 19 de septiembre los trabajadores de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) en el Complejo Refinador Paraguaná (CRP) lograron reiniciar la producción mínima de gasolina. Pero las condiciones no son óptimas y en cualquier momento la planta puede paralizarse, advierten operadores de esta unidad del estado Falcón, que era una de las más grandes del mundo y que lleva largos meses semi paralizada.

Desde hace mas de un año en el interior de esta ex potencia petrolera los ciudadanos hacen largas filas para poder cargar un poco de gasolina en sus vehículos particulares o transporte público. Primero fueron horas de colas, luego días, hasta que finalmente se anunció que “solo sectores priorizados” podrían surtir sus unidades para movilizarse. La presencia militar en las estaciones de servicio no intimida a nadie, la gente hace la cola y si ve algo extraño reacciona. El miedo parece estar disipándose y comienzan algunas protestas.

Las colas para repostar gasolina gratis para transporte de carga y de pasajeros eran evidentes en todas las estaciones de servicio. En medio de la cuarentena por el coronavirus, buena parte de este combustible va a parar al mercado negro, según testigos.Hace algunas semanas la escasez aguda llegó también a Caracas, la orgullosa capital de unos cinco millones de habitantes que había sido mantenida por el chavismo como en una especie de burbuja para evitar protestas masivas. Pero la situación todavía no se compara con la del resto del país, donde prospera un mercado negro de la gasolina donde el litro se vende entre 1,5 y 4,0 dólares, dependiendo de que tan lejos se esté en la Venezuela profunda.

Lo barato sale caro

En cuestión de días este país pasó de tener la gasolina más barata del mundo, técnicamente gratis, a la más cara y el efecto se siente en toda la estructura de precios y acelera la ya  espantosa hiperinflación.

La nación con las reservas de hidrocarburos más grandes del mundo depende hoy básicamente de la gasolina que llegue en barcos desde Irán, única “mano amiga” que, a cambio de algo que desconocen los venezolanos, navegan largas travesías para traer el vital combustible y evitar la parálisis absoluta.

El régimen de Irán, tal igual que el de Venezuela, enfrenta sanciones económicas de Washington, pero ha logrado mantener operativa y exportando su poderosa industria petrolera. Esta realidad atenta contra la propaganda oficial del chavismo, que atribuye los problemas en Pdvsa exclusivamente al supuesto «bloqueo» aplicado por Trump, que prohíbe exportaciones de precursores y gasolinas desde Estados Unidos.

Sin embargo, desde el ante pasado sábado, trabajadores de Pdvsa lograron poner en servicio la unidad de destilación «fraccionador catalítico fluidizado» (FCC) y ya para el día domingo estaba produciendo.

Según Iván Freites, operador de planta y representante sindical de los trabajadores del CRP, se produjeron ese día 15.000 barriles de gasolina terminada o gasolina catalítica.

“Normalmente la gasolina que se consume en el país es de cuatro o cinco mezclas: alquilatos, oxigenados, pentano, butano, nafta y reformados. Pero la mayoría de las plantas que las producen están paralizadas, tienen años paradas, entonces la única gasolina disponemos es la gasolina craqueada o catalítica, y el octanaje con el que está saliendo de la refinería Cardón es de 95”, aseguró.

Una sombra de la producción antigua

Freites indicó que es falso que la gasolina que se está produciendo actualmente es de bajo octanaje, “no es de 80 como andan diciendo por ahí, inclusive está saliendo desulfurada porque la planta desulfuradora esta funcionando. El domingo se produjeron aproximadamente 15.000 barriles de gasolina, el lunes 25.000 y el martes subieron la carga y se empezó a producir 32.000 barriles de gasolina y así se mantiene”.

En los últimos años, especialmente desde 2012 cuando se incendió la refinería de Amuay, al lado de Cardón, Venezuela aceleró sus importaciones de gasolinas desde Estados Unidos.

El régimen chavista nunca ha sido capaz de recuperar por completo la refinería de Amuay, devastada por un incendio en 2012. (AP Photo/Diario EL Amanecer)

La refinería de Cardón tenía varios problemas sobre todo en equipos que se van deteriorando, pero algunos fueron solucionados parcialmente, según Freites.

Los servicios industriales de agua, aire, electricidad y vapor, están en un 60% de disponibilidad en la planta. Según el técnico petrolero, que esto no funcione al 100%, como los compresores por ejemplo, hace inestable el funcionamiento de la refinería.

“Por eso es que hemos visto sobretodo este año, como las plantas arrancan y se paralizan, ahorita Amuay está paralizada, tiene un mes paralizada, completamente por problema en los servicios industriales que hacen que las operaciones neumáticas por ejemplo presenten fallas, las válvulas presentan fallas por ejemplo”, dijo Freites

En cardón la planta destiladora trabaja actualmente con 55.000 barriles de crudo y la catalítica también con 55.000 barriles. Ambos procesos son distintos. En la destiladora se produce lo que se consume en la catalítica. Freites comentó que todo el tiempo que estuvo paralizada la producción de gasolina, la destiladora siguió trabajando y lo que produjo se almacenó.

“Hay disponibilidad para trabajar con estos fluidos (gasóleos de vacío, producto con alto contenido de gasolina) en la catalítica por lo menos 15 días”.

El abandono del Sistema de Refinación Nacional

Seis refinerías en el país eran las encargadas de procesar los 1,3 millones de barriles por día (bpd) de una producción de petróleo de 3.300.000 barriles diarios que lograba Pdvsa en 1.999 cuando comenzó Hugo Chávez su llamaba revolución bolivariana.

El economista Orlando Ochoa atribuye el abandono de la empresa petrolera venezolana a la forma en como fue gestionada por el régimen chavista, que se afincó en el populismo como fórmula para mantenerse en el poder.

Los ingresos provenientes de la venta de petróleo y sus derivados fueron utilizados para todo, menos para reinvertir en la propia industria. La corrupción en la que se tradujo este manejo es el reflejo de lo que tenemos hoy, refinerías que logran poner en marcha a duras penas y de inmediato se paralizan.

“Han buscado ayuda extranjera pero no han podido ponerlas en marcha porque el deterioro es muy grande”, aseguró Ochoa.

“Habrá que buscar alianzas o sociedades con empresas que ya están en el país, pero que no pueden trabajar por la sanciones, para sacar adelante a la industria petrolera. Se debe trabajar un marco jurídico que les genere confianza para invertir en Venezuela”, dijo Ochoa.

Sin dinero no hay gasolina

Agregó que, ciertamente Pdvsa deberá buscar financiamiento para su restructuración, pero la clave estará en las sociedades que pueda lograr y/o mantener.

Para el Presidente de la Cámara Petrolera Venezolana, Reinaldo Quintana, ciertamente la sanciones han tenido repercusión en la operatividad de las empresas, sin embargo, aseguró que hay algo que existe y lo que llamó ”autosanciones”, que significa lo que se dejó de hacer dentro de la industria y que posteriormente trajo como consecuencia la crisis energética actual.

El Complejo Refinador Paraguaná (CRP), compuesto por tres refinerías (Bajo Grande, Amuay y Cardón), llegó a ser el más grande del mundo, hasta que entró en funcionamiento la refinería de Jamnagar, con una capacidad de 1.240.000 millones de barriles diarios. Pertenece a Reliance Industries de India. El CRP sigue estando en segundo lugar con una capacidad de refinación de 971.000 barriles diarios, aunque ahora mismo solo esté operativa en 3.2% de su capacidad instalada.

La refinería El Palito, ubicada en Morón, estado Carabobo, según la página web de Pdvsa cuenta con una capacidad de refinación de 140.000 barriles diarios de crudo mediano.

“La alimentación a la refinería El Palito proviene de los campos ubicados en la cuenca Barinas-Apure, así como del crudo liviano Mesa 30 del oriente”. Según Freites, esta refinería también está paralizada según comunicación que tiene con compañeros de la planta.

“Eso es mentira que está en operación la planta, está paralizada, porque los equipos tubulares están en muy malas condiciones y las fugas son masivas, y eso es lo que ha causado derrames en las playas cercanas a la refinería. Es un riesgo muy alto, es una bomba de tiempo. Desde noviembre de 2019 esa refinería no produce gasolina, la que han sacado de ahí es la que estaba acumulada en tanques y tuberías”, aseguró Freites.

Refinería Puerto La cruz canibalizada y desmantelada

El complejo de Refinación Oriente ubicado en Puerto La Cruz, estado Anzoátegui, no escapa a la situación que viven las otras refinerías en el resto del país: la desinversión, falta de mantenimiento correctivo y preventivo llevaron a la paralización total de esa refinería.

“No se está produciendo ni una sola gota de gasolina, por distintos problemas en las plantas. En un principio se trató de hacer trabajos de reparación, sin embargo, terminaron llevándose componentes para la refinería de El Palito y Cardón para que esas refinerías pudieran arrancar operaciones”, afirmó el técnico de Pdvsa Anzoátegui Leonardo Ugarte.

En conversación El Estímulo, Ugarte aseguró que las condiciones no están dadas ni siquiera para que los trabajadores vayan a la planta a trabajar. Los empleados de Pdvsa no cuentan con comedor, ni con equipos de protección. A eso hay que sumar la situación con el brote de coronavirus en Venezuela, lo que ha llevado a la poca asistencia laboral.

Allí mismo en la zona norte Anzoátegui, cerca de Puerto Píritu, se encuentra el Complejo Petroquímico José Antonio Anzoátegui, también conocido como Jose, el cual según Ugarte está prácticamente abandonado. Son muy pocos los trabajadores que van a la planta y las actividades están muy por debajo como para mantener las poca operatividad con regularidad. Algunos operadores van a la planta para que siga funcionando, “pero eso no es producir, eso mantener recirculando el crudo, todavía se recibe algo de la faja y se almacenan en los tanques para cumplir con compromisos con Rusia o China”.

La refinería de Puerto La Cruz también se incendió, en  2016. Los accidentes y paradas son una constate en las unidades de Pdvsa. Foto: @superstereo981

“También se recibe crudo del sur, de Pariaguán y Cabrutica, este crudo es mezclado con diluyente y obtener un crudo más liviano y poder exportarlo”, indicó Ugarte. También dijo que muchas de las tuberías en Jose se encuentran fuera de servicio por solidificación del petróleo.

“Son tuberías que deberían cambiar porque están tapadas con crudo que dejó de circular. Ese tubo debería cortarse y sustituirlo por otro”, afirmó.

Por su parte, el economista Orlando Ochoa certificó que hay graves problemas de operatividad dentro de la industria. Indicó que además de los servicios industriales precarios y en algunos casos inexistentes, se deben sumar la crisis del suministro eléctrico. “Para poder recuperar la industria petrolera en el país, se debe recuperar el sistema eléctrico, de lo contrario será difícil, por eso es que hay que hacer un análisis completo de todo el entorno que rodea a la industria”, dijo Ochoa.

Muchos de los procesos en las refinerías, como dice Ugarte, son neumáticos, por lo que requieren de compresores industriales y calderas que produzcan aire y vapor. Muchos de estas equipos en las plantas están fuera de servicio y complican la operatividad.

“Cuando uno habla de servicios a la planta, habla del vapor, del agua, de la espuma, enfriadoras, todo eso son los servicios y la mayoría de esos servicios se tienen muy deficientes o casi nulos porque no hay aditivos químicos, las calderas están en mal estado”, explicó.

Trabajadores también abandonados

Desde 2018 entró en ejecución el memorándum 2792 que liquidó el contrato colectivo por el que tanto lucharon los trabajadores petroleros. Perdieron prácticamente todos los beneficios y antes de esto, se dejaron arrebatar por Hugo Chávez el comisariato, que era el supermercado de los trabajadores, a cambio de los tickets de alimentación. Hoy en día ni ticket, ni comisariato,  ni comedor en las plantas. Ugarte comentó que un trabajador que labora de lunes a viernes sin guardias los fines de semana cobra 400.000 semanal. “Salarios de hambre”, aseveró.

La refinería de Puerto La Cruz tenía la capacidad de procesar 192.000 barriles diarios de crudos livianos y pesados. Hoy está paralizada y desmantelada.

En el próximo octubre y posteriormente en diciembre, vencen las licencias otorgadas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, para que nueve empresas definitivamente dejen los campos petroleros venezolanos. Reinaldo Quintero asegura que esto es un factor negativo para el país.

”Son ventanas financieras, tecnológicas, que nosotros necesitamos para continuar con nuestra operación competitiva, tener buenos socios es una parte importante para tener una buena operación”. Viendo esto desde otra perspectiva, Quintero indicó que habrá que buscar nuevas formas de negocio, porque Irán produce y refina más que Venezuela, y está más sancionado que Venezuela. “Nosotros tenemos que buscar esa capacidad”, afirmó.

@superstereo981