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The Social Dilemma: “Big Brother is watching you”

Un nuevo documental de Netflix muestra la otra cara de las redes sociales. El mundo está sumido en la red y esto puede traer grandes consecuencias no solo para la psicología individual, sino para el orden mundial

The Social Dilemma: “Big Brother is watching you”

Cuando me recomendaron ver The Social Dilemma en Netflix, jamás pensé que terminaría de ver el documental con los pelos parados de punta. Producido por Jeff Orlowski, y con la participación de algunos de los altos ex ejecutivos de las mayores redes sociales del mundo, narra cómo a través de éstas redes se crea una nueva realidad y una verdad relativa en todo.

Lo que aparentemente comenzó como una plataforma para vender bienes y servicios y hacer dinero, se ha ido convirtiendo en un monstruo cuyos tentáculos nos alcanzan a todos: pueden saber nuestros gustos, lo que nos disgusta, dónde estamos, con quiénes nos comunicamos, qué deseamos y hasta cambiar nuestra manera de pensar y percibir las cosas. ¿Cómo?… Los algoritmos inteligentes están en la capacidad de pronosticar los deseos y las acciones de los usuarios, porque saben todo sobre ellos: almacenan sus conductas del pasado y del presente. Por eso envían la información adecuada que compagina con sus gustos y preferencias para obtener beneficios más allá de lo económico. Para eso es necesario que los usuarios permanezcan conectados la mayor cantidad de tiempo posible, cosa que logran con facilidad. Resalta que la formación de estos altos ejecutivos es fundamentalmente en psicología y en psicología social, además de sus conocimientos en telemática.

Puedo dar fe de cuán cierta es esta manipulación: hace un par de años, mi hermano le enseñaba a mi marido, en su tableta, una prensa de bronce para triturar huesos de pato como la que tenían en el famoso restaurante Aventino de Caracas. Mi marido le enseñó, en la tableta suya, una prensa de acero francesa. Yo me limité a verlos. El cumpleaños de mi marido sería en dos semanas, y cuál fue mi sorpresa cuando en mi tableta, al día siguiente, cuando abrí Facebook, me recomendaba como regalo para él la prensa de acero. ¡El algoritmo funciona de maravilla! Trianguló que yo era la esposa de uno y la hermana del otro.

Impresiona ver cómo nos hacen creer que la vida sin redes sociales es inimaginable. Pero nada nos dicen sobre las estadísticas de cómo ha aumentado el número de suicidios en pre adolescentes. Es simplemente aterrorizante. Otro tanto sucede con los adolescentes. La curva ahora es exponencial en ambos casos. Y es que la autoestima de todos ellos, la generación Z, se ve constantemente expuesta a la aceptación o exclusión en las redes sociales. Y encima, el horror del hostigamiento, que ahora dura 24 horas por todas las plataformas posibles.

Pero ésa es sólo la punta del iceberg. Debajo hay una gigantesca montaña donde se crean noticias falsas, que saben “a quiénes” enviarlas y las ponen a rodar en lugares donde se quiere crear caos. Un ejemplo espeluznante es el de Myanmar, la antigua Birmania, donde comenzaron una campaña en contra de los musulmanes que terminó en una matanza masiva y la emigración de al menos setecientas mil personas.

Ya no existen dudas de que los rusos tuvieron que ver con el triunfo de Trump en 2016, por la forma como manipularon la información en Facebook.

En su novela “1984” sobre un estado totalitario llamado “Oceanía” donde el régimen dominaba a todos los habitantes mediante el uso de cámaras y grabadoras de espionaje, George Orwell acuñó la frase “Big Brother is watching you”, “El Gran Hermano te está viendo”, para referirse a que el dictador estaba –como decía el Catecismo católico sobre Dios, “viéndolo todo, oyéndolo todo, hasta nuestros pensamientos más ocultos”. Así lograba el dominio absoluto que lo mantenía en el poder. La obra estaba concebida para ser ciencia ficción. Hoy, es la realidad cotidiana.

Tan real, que el uso indiscriminado, abusivo y, sobre todo, inescrupuloso de las redes puede hasta acabar con la democracia y crear un estado de caos en el mundo entero. Cuando usted se pregunte cómo estallan conflictos que escalan niveles jamás esperados, piense que hay regímenes -como el ruso, el chino, el norcoreano, el iraní y hasta el nuestro- que están interesados en crear desorden y anarquía en países prósperos y civilizados con tal de imponer sus credos y métodos. Ya se sabe que los días previos a las protestas violentas en Chile, Perú, Ecuador y Colombia, las redes sociales incrementaron su flujo de información, y ésta, en su mayoría, venía de servidores en el exterior.

Se ha llegado a tal extremo de sofisticación en el control de las personas, que, si usted y su vecino hacen una búsqueda en Google sobre el mismo tema y a la misma vez, no saldrán los mismos resultados. Éstos se encuentran mediatizados por sus preferencias, que se encuentran almacenadas en los descomunales servidores del gigante cibernético. Google, entonces, no es sólo un motor de búsqueda que funciona de maravilla, sino una manera de controlar quiénes somos, cómo somos y peor aún, cómo les conviene que seamos.

Si aún no han visto el documental The Social Dilemma, no dejen de hacerlo. Y enciendan sus alarmas, sobre todo si tienen entre su gente querida niños y adolescentes. ¡Esto es en serio y es gravísimo!

Big Brother is indeed watching us! ¡El Gran Hermano ciertamente nos está viendo y vigilando… y lo peor es que logra que hagas lo que él quiere!

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