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No veo Game of Thrones, ¿y qué?

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29/08/2017
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COMPOSICIÓN GRÁFICA: AINHOA SALAS

Una vez mi amigo y reconocido periodista Eric Colón me dijo que no entendía cómo me gustaba el fútbol, puesto que para él, eran 22 idiotas corriendo detrás de una pelota por 90 minutos. Recuerdo, también, haberme ofendido después de esas duras palabras en contra del deporte rey. Esto más o menos lo debe sentir un fanático de GOT cuando yo digo que esa serie es realmente una ladilla

Mis inicios en el intento de ver Game of Thrones se remontan al año 2013. La serie llevaba apenas tres temporadas y no generaba el impacto tan absurdo de lo que es hoy en día. Algunos de mis panas me dijeron que era increíble, estaban convencidos de que me iba a gustar por el hecho de que aparecen un pocotón de mujeres desnudas, mucha sangre y sexo. Sin embargo, y a pesar de ser una persona que no disfruta del entretenimiento al ver series, me digné y le di la oportunidad a GOT. Vi los primeros cuatro capítulos de la primera temporada: no lo soporté, me dormí y no le vi nada interesante a esa vaina.

De lo que entiendo. Game of Thrones es una serie donde el incesto es común: hermanos tienen sexo, los primos también y por lo que sé – gracias a los comentarios de la gente – el sexo entre sobrino y tía es lo más esperados por todos. Hay zombis y dragones. También, una niña que hace de Leatherface. Un personaje que ve a través de los animales y unos niños con pinta de lateros que viven en el bosque. En fin, es una serie muy rara.

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Y es que con el pasar de los años, Game of Thrones ha ganado popularidad y se ha hecho cada vez más famosa. Y existe una realidad: es tema de conversación en el trabajo, en reuniones con bebidas alcohólicas, en tertulias de panadería, en grupos de WhatsApp (¡Cómo los odio, pana!), trending topic en Twitter, memes en Facebook y pare de contar. Lo que termina molestándome de este asunto es que todos están sumergidos en esta serie. Es como un secta. La gente echa diferentes chistes referentes a los personajes principales y todos se ríen. Todos menos yo.

Grupos Whatsapp GOT UB

De paso, he sido víctima de toda clase de burlas por no verla. Me rechazan constantemente, no me incluyen en conversaciones e ignoran mis comentarios sobre otros temas porque para esta gente Game of Thrones es todo de lo que se puede hablar. Se olvidaron que tienen una vida. Así que una vez al mes tengo que lidiar por lo menos con cuatro o cinco personas fastidiosísimas intentando convencerme para que vea la serie. Tal cual la gente loca de Herbalife o los testigos de Jehová.

via GIPHY

Otra realidad. He perdido demasiados amigos por culpa de la millonaria producción televisiva de HBO. Daniela Mejía, Andrés González, Jose Ángel Hernández, Mercedes Rojas, Ricardo Amaya, Edgard Marcano, Daniela Ovalles, Gaby Policarpio Victoria Rojas, Ainhoa Salas, Shakira Di Marzo y ellos solo por mencionar algunos, la lista pudiese ser interminable. Todos y cada uno de ellos están sumergidos en esta especie de nueva religión que los convierte un poco más gallos de lo normal y aprovecho esta nota para enviarles un mensaje: cuando acabe la serie los espero para poder volver a construir una amistad sólida desde los cimientos de mi corazón.

Lo bueno es que no estoy solo. He decidido buscar en la redacción de El Estímulo diferentes opiniones y motivos de personas que – como yo – no ven una locura llamada Game of Thrones y este fue el resultado:

“No tengo tiempo para ver ese tipo de series, invierto mi tiempo en cosas más productivas” – Héctor Trejo, fotógrafo de El Estímulo y UB.

“¿Qué molleja es esa? ¿Monstruos gays?” – Noris Tatis, coordinadora de mantenimiento de El Estímulo.

“Pues hice el intento pero en uno de los capítulos le cortaron la cabeza a un caballito y a mi esa vaina no me gusta. Odio el maltrato animal” – María Emilia Salgado, directora de RR.HH de El Estímulo.

“La verdad, siempre me ha llamado la atención, pero soy mala para seguir los horarios de la serie. GOT se adelantó mucho y lo dejé ir para siempre” – Valeria Pedicini, periodista multimedia de El Estímulo.

“No me interesa ver eso, me fastidia tener que esperar un año entre temporadas. Un año es mucho tiempo, pasan muchas cosas, mis intereses cambian y a mi parecer es una novela más. Tipo las de Lupita Ferrer y Delia Fiallo” – Danelly Uzcátegui, productora de El Estímulo.

“No soy de ver muchas series. Lo que me da ladilla es que está demasiado de moda. Seguir cosas que estén de moda me da arrechera” – Erich Gordon, diseñador gráfico de El Estímulo.

“No sé, creo que soy como Manolito el de Mafalda, a él no le gustaban los Beatles y lo veían como un bicho raro por eso” – Omar Lugo, director de El Estímulo.

“Soy un workaholic del coño. Básicamente no tengo tiempo para ver televisión y cuando por fin logro hacer un espacio en mi agenda y poder hacerlo Intercable se echa tres peos” – Luis Palmero, coordinador de mercadeo de El Estímulo.

“La época medieval es lo que menos me interesa en esta vida y no tengo ni idea de qué se trata, aunque sé que hay unos dragones y es porque lo dice todo el mundo” – Melissa Serrano, directora de mercadeo de El Estímulo.

“Tengo miles de vainas qué hacer en el día como para seguirle el paso a una serie que va por la 7ma temporada, y de la cual no he visto ni un solo capítulo. No tengo televisor, mi laptop está piedrera y el internet siempre es lento en este país. Es un caso perdido” – Mary Moreno, periodista de El Estímulo – UB.

“Bueno, pana… La primera temporada medio me asomé. Pero esa temática medieval fantástica no me llama la atención. Además, no veo tantas series de tv y entonces me siento fuera de lugar. Lo que veo en televisión es que si fútbol, béisbol y canales de noticias. Además, hay demasiadas series y entonces me pierdo. Me gustaría que alguien me dijera: “Estas son las tres series que debes ver”, y ya. Aunque me llamaba la atención la jevita catirita que salía con un monstruo, pero de ahí no pasé” – Alexis Correia, colaborador de El Estímulo.

Finalmente, este video es la mejor representación de mi situación en este momento: