Desde el desayuno hasta la cena, pasando por meriendas y almuerzos, la arepa se adapta a cualquier momento del día y a cualquier paladar, ofreciendo una versatilidad culinaria asombrosa. Su preparación, aparentemente sencilla, encierra una tradición ancestral transmitida de generación en generación
En Venezuela, la arepa trasciende su condición de simple alimento para convertirse en un ícono cultural, un símbolo de identidad nacional y un elemento fundamental en la gastronomía del país.
En días pasados, la Asociación Civil Venezuela Gastronómica llevó a cabo una tertulia sobre la arepa, para ello, en los espacios de la sala Armando Scannone de la biblioteca de la Universidad Metropolitana, reunieron a una serie de expertos que conversaron sobre el tema, mientras dos invitados lo hicieron de forma virtual.
Participantes de la tertulia en la sala Scannone de la Universidad Metropolitana. Foto cortesía Venezuela Gastronómica
Esa tertulia comenzó recordando que los investigadores señalan que es casi imposible determinar el origen de esta preparación. En lo que coinciden algunos, incluida la Real Academia de la Lengua Española, es en el origen etimológico de su nombre, que lo vincula al cumanagotoerepa, que significa maíz.
En tal sentido, durante esa tertulia sobre la arepa, la investigadora y docente universitaria Sonia García señaló que todo indica que fueron los nativos de estas costas orientales quienes esparcieron la preparación y popularizaron su consumo en el Caribe.
Desde el desayuno hasta la cena, pasando por meriendas y almuerzos, la arepa se adapta a cualquier momento del día y a cualquier paladar, ofreciendo una versatilidad culinaria asombrosa. Su preparación, aparentemente sencilla, encierra una tradición ancestral transmitida de generación en generación.
La arepa se adapta a cualquier parte del día, desde el desayuno hasta la cena. Foto cortesía Yerumith Cedeño / Pexels
La masa, elaborada en la actualidad mayormente a base de harina de maíz precocida, se amasa con agua y a veces con sal, y se moldea con las manos expertas de amas de casa, cocineras y vendedores ambulantes, creando una variedad de formas y tamaños que varían según la región del país.
Sin embargo, no siempre fue así. Otros participantes en esta tertulia sobre la arepa recordaron la forma en que por siglos se hicieron arepas en Venezuela, ya sea de maíz pilado -para referirse al que se somete a un proceso físico para separar el grano del germen o pelao, que hace referencia al proceso químico llamado nixtamalización donde se cocina el grano con un producto alcalino para proceder luego a la molienda.
Varios escritores e investigadores han dedicado tiempo y espacio a la reflexión sobre el fenómeno del abandono de la vida rural por la migración a las ciudades y la creciente urbanidad, vinculándolo a la casi desaparición de preparaciones como la arepa, y relacionan su persistencia en la dieta del venezolano gracias a la harina precocida, como señaló en la tertulia el escritor venezolano Miguel Felipe Dorta
La arepa acepta múltiples rellenos, tantos que en los Andes la llamaban «arepa con pasajero». Foto cortesía Nano Erdozain / Pexels
Esta arepa se convierte en lo que los andinos, según explicó el profesor Víctor Moreno, llaman “una arepa con pasajero” en clara referencia a los múltiples rellenos que puede contener.
Sobre los rellenos de la arepa, el cocinero Tomás Fernández, quien ahora está al frente de la arepera Alaska, en La Candelaria, comentó que, muy probablemente, la costumbre se hizo popular con la proliferación de areperas en manos de migrantes portugueses, pero resalta la influencia de los hermanos Álvarez en ese proceso.
Imposible dejar de nombrar a estos hermanos quienes se abrogan el honor de haber sido creadores en los años 50 del siglo pasado de la famosa Reina Pepeada, en honor a la eterna Miss Mundo: Susana Duijm.
Sin duda esa combinación de elementos fríos en el relleno con la masa caliente rompió todos los parámetros en el consumo de este pan de maíz, creando una serie de rellenos tan sabrosos como originales.
Los hermanos Moya, con su local en la Isla de Margarita, son ejemplo claro de esta tendencia al incorporar a sus arepas elementos tan dispares como el queso pecorino junto al guiso de cazón o chucho y unas cuantas gotas de aceite de oliva, como señalaron ellos mismos en la tertulia.
Y estos rellenos funcionan. Según contaron, la arepa más vendida en su famoso local es precisamente esa, llamada La Moya, con cazón, pecorino, aguacate y aceite de oliva. Es tan popular que incluso ha tenido su versión en Madrid.
La arepa es mucho más que una simple tortilla de maíz. Es un lienzo en blanco sobre el que se despliega la creatividad culinaria venezolana. Se puede rellenar con una infinidad de ingredientes: queso, carne mechada, pernil, pollo, aguacate, huevos, caraotas, y la lista sigue y sigue.
Cada región, cada familia, incluso cada persona, tiene su propia receta y sus propios rellenos favoritos, creando una diversidad gastronómica que refleja la riqueza cultural del país.
Incluso ha devenido en preparaciones con nombre propio como las tostadas que, según Fernández, son las arepas que se ponían en la plancha envueltas en tocineta y que la chef Yelitza Acosta afirma que se trata de arepas “viejas” rebosadas y fritas.
El moderador del evento y colaborador de Bienmesabe, Rubén Darío Rojas, con los chefs Tomás Fernández y Yelitza Acosta. Atrás está la chef María Elisa Romer, también profesora de la Universidad Metropolitana. Foto cortesía Venezuela Gastronómica
En la cultura venezolana la arepa da para tanto, que aun cuando dejan de ser de maíz, como en el caso de la yuca o el plátano, mantiene su nombre ancestral referido quizá a la forma redondeada y que algunos antropólogos relacionan con la cosmogonía que explica la adoración de los discos solares y lunares.
Más allá de su sabor y versatilidad, la arepa representa un elemento fundamental en la vida social y familiar venezolana. Es un alimento que une a las personas, que se comparte en reuniones familiares, en celebraciones y en momentos cotidianos. Es un símbolo de unión, de tradición y de identidad nacional.
La arepa también ha trascendido las fronteras de Venezuela, convirtiéndose en un embajador culinario del país en el mundo. Su popularidad ha crecido exponencialmente en los últimos años, llegando a restaurantes y hogares en diferentes países, llevando consigo el sabor y la tradición venezolana.
La arepa es mucho más que un simple alimento. Es un símbolo de identidad nacional, un elemento fundamental en la gastronomía venezolana, un vehículo de tradición y un símbolo de unión familiar. Es un pedacito de Venezuela que se puede disfrutar en cualquier parte del mundo.
Las Yucapita solo llevan yuca, agua y sal. Son precocidas y no tienen azúcar añadida. Para prepararlas, basta sacarlas del congelador y hornearlas unos minutos