Navidad

El dulce de lechosa de Claudia Poller es de receta familiar y tiene una bonita historia

Todo comenzó con la visita de Mamá Carlota desde Maturín, cuando Claudia aún era adolescente. Esa es la receta que ella elabora y que resulta en un dulce oscuro, que no lleva papelón sino muchas horas de cocción que no pueden ser seguidas, y que incluye una "cantadita" y "un rezo a la Virgen del Valle". Ha sido tan alta la receptividad que ahora los hace, y vende, todo el año

El dulce de lechosa de Claudia Poller tiene una bonita historia
Foto cortesía Maru Aveledo |@elgatogoloso
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«En nuestra casa, la Navidad siempre ha olido a dulce de lechosa. Cada una de mis tías tiene su manera, pero este que yo hago es el de la receta de Carlota.

Cuando falleció mi abuela, yo estaba entrando a la adolescencia, entonces se hizo más prolongada y recurrente la visita de una prima mayor de mi mamá, que llegaba en autobús desde Maturín, arropada con una toalla y cargando una caja de cartón, como de Amazon, pero llena de casabe, cascos de guayaba, jalea de mango, besos de coco, delicada de guayaba y, el más esperado por todos, el dulce de lechosa.

El dulce de lechosa de Claudia Poller tiene una bonita historia
Es muy oscuro, «durito por fuera y cremoso por dentro», según Claudia Poller. Foto Enrique Blanco

Le decíamos mamá Carlota y su visita era lo máximo, nos consentía y traía todas esas exquisiteces que no eran frecuentes de conseguir en Caracas y que, sabíamos, mi mamá jamás iba a preparar.

En octubre, antes de irse, cocinaba una olla mondonguera de dulce de lechosa, que dejaba “escondida” en una nevera que estaba en el patio trasero de la casa, para que llegara hasta Navidad.

Pero esa olla era un tesoro que me llamaba y yo ideaba cualquier excusa para acercarme hasta donde estaba y robarme un pedacito, porque, según yo, no se iba a notar. Claro que, cuando llegaba Navidad, la olla estaba por la mitad.

Cuando la edad le impidió a Carlota visitarnos, mi mamá sintió presión: ¿Quién iba a hacer el dulce de lechosa? Así que se puso en la tarea de llamarla y tratar de replicar su receta. Tardó varios años en lograrlo, pero lo hizo.

El dulce de lechosa de Claudia Poller tiene una bonita historia
Claudia hace su dulce de lechosa todo el año, en varias presentaciones, incluida tamaño degustación. Foto Claudia Poller

En medio de este proceso, un año mi papá fue a comprar lechosas y regresó con dos sacos gigantes de chayotas, porque no consiguió lechosas verdes y le dijeron que eso funcionaba igualito.

La idea de mi papá no fue aceptada, porque aunque se hizo un dulce, todos sabíamos que era falso, y aunque no los comimos a nadie le gustó y nunca más volvimos a comprar chayota, para nada.

¿Y por qué empecé yo a hacer dulce de lechosa? He reflexionado y encontré varias razones: primero, porque quería que mis amigos probaran ese dulce, ya que muchos no lo conocían o no les gustaba y yo sabía que era porque no habían probado el de Carlota.

Otro motivo es que no me gustaba ningún dulce de lechosa que conseguía en el mercado, casi todos usan papelón, que no me encanta, o eran duros o secos. Ninguno era como el de mi casa.

Y, sobre todo, porque cada año mi mamá hacía menos dulce, así que empecé a involucrarme en el proceso, para tener derecho a preparar unos frascos extra para regalar a mis amigos.

Así fue como se hizo tradición para mi llegar a las reuniones de Navidad con dulce de lechosa para compartir y regalar.

En plena pandemia, me preguntaron si podía hacer 400 frascos de dulces en una semana y, sin pensar mucho, dije que sí. Fue todo un reto, por no decir locura, pero desde ese día no he parado.

Luego hice una alianza con @Sabeallano que vendía mi torta de queso criolla y el dulce de lechosa como el postre de su menú. Fue en ese tiempo cuando nació Dulcito Lover.

El dulce de lechosa de Claudia Poller tiene una bonita historia
En pandemia, le preguntaron si podía hacer 400 frascos todo el año. Dijo que sí. Desde entonces no ha parado. Ya tiene su propia marca y lo elabora todo el año. Foto Enrique Blanco

Ahora hacemos, y vendemos, dulce de lechosa todo el año. Creo que es un producto que debe estar siempre en nuestras mesas y es ideal para quienes no pueden comer gluten.

Por eso tengo una presentación para piñatas o fiestas, lo hemos servido picado pequeñito sobre queso crema, hicimos unas empanadas divinas de queso blanco con dulce de lechosa, pero mi manera favorita de disfrutarlo es con yogurt griego.

Presentación para fiestas y piñatas. Foto cortesía Claudia Poller

El melao es perfecto para bañar panquecas, hacer plátanos dulces y hornear chuletas.

La primera vez que hice dulce de lechosa sola, sin mi mamá, no quedó como el de ella, y es que uno va apurado, pero el dulce tiene su tiempo.

Este dulce, de Carlota, de mi mamá y ahora mío, es oscuro, pero no tiene papelón. Lo que tiene son muchas horas de cocción que no pueden ser seguidas. Hay que apagarlo, dejarlo reposar y volverlo a calentar. Pero el toque mágico es echarle una cantadita, como hace mi mamá.

Cuando estoy haciendo el dulce de lechosa me siento como cuando era niña, quisiera que todo el mundo pudiera sentir el olor que impregna mi casa. Como lo hago todo el año, vivo en Navidad.

Y aunque esté sola, siempre tengo a mi mamá Carlota y a mi mamá presentes en mi cocina».

Claudia Poller con Mamá Carlota. Foto de la familia

Esa es la historia que está detrás del dulce de lechosa que elabora Claudia Poller con su marca Dulcito Lover. Es un dulce que no solo tiene una receta familiar, sino también una historia de décadas que habla del amor de esta familia hacia ese postre tradicional venezolano.

Claudia no siempre le canta a su dulce de lechosa, pero sí le reza «a la Virgen del Valle» para que quede en su punto. Porque no puede quedar ni muy duro ni muy blando.

Características de este dulce

La textura del dulce de lechosa de Dulcito Lover es «durito por fuera y cremoso por dentro», describe Claudia, y recuerda que, una vez, la chef Mercedes Oropeza le dijo que, por esa característica, parecía un bombón.

Tiene un color oscuro producto de las muchas horas de cocción de la lechosa, la canela y el azúcar y, como no usa papelón, no agarra el amargo del quemado.

Una de las pocas modificaciones que hizo Claudia a la receta de Carlota fue agregarle hojas de higo. Las trae de Colonia Tovar y, como dice, «elevan aún más el nivel».

Claudia retratada con sus lechosas favoritas para hacer dulce. Foto cortesía de la familia

Es muy cuidadosa con la selección de las lechosas e incluso hace que se las traigan desde una finca en Anzoátegui. «Son mis favoritas, son pequeñas y gorditas y dan un dulce con sabor divino», cuenta. Además, asegura que las usa solo si están «verdes-verdes» porque con las pintonas se puede hacer dulce también «pero no queda igual».

Coordenadas del dulce de lechosa Dulcito Lover

Instagram. @dulcitolover

Precios y presentaciones. Frasco de vidrio (peso total, 500 gramos, escurrido entre 310 y 320 gramos): $9. El mismo frasco decorado: $10. Envase familiar (un kilo escurrido): $20. Tamaño degustación: $1.

El dulce de lechosa de Claudia Poller tiene una bonita historia
El frasco de 500 gramos (unos 320 gramos escurrido) cuesta $9. Foto Enrique Blanco

Encargos. Por @dulcitolover o por el whatsapp 0414-014.4717.

Otros productos que ofrece: Torta de queso criolla y gomitas de vitaminas.

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