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Escasez de gasolina desnuda propaganda chavista en Venezuela

El segundo día de venta de gasolina en Venezuela a 0,50 dólares el litro se inició con retraso y enormes colas en todas las estaciones de servicio, constataron periodistas en Caracas. La escasez del combustible tiende a mantenerse, en un país cuyo sistema de refino está quebrado y que no tiene moneda dura para pagar importaciones en el mercado internacional

El segundo día de reapertura del mercado de gasolina demuestra que la aguda escasez del combustible persiste en toda Venezuela y pone en riesgo un ambicioso plan lanzado por el régimen de Nicolás Maduro con la promesa de normalizar el suministro.

Pasada la media mañana del martes 2 de junio, no había comenzado la venta del combustible en la mayoría de las estaciones de servicio. Enormes filas ocupaban varias manzanas en los alrededores de estos establecimientos en Caracas, constataron periodistas, reportaron testigos vía telefónica y comentaron usuarios de las redes sociales.

A lo largo del día se fueron multiplicando las quejas y protestas. Decenas de personas estaban irritadas por la dificultad para conseguir el combustible. En Caracas, algunas estaciones, de manera intempestiva, se cambiaron para la modalidad dolarizada, desatando la ira de conductores que llevaban horas a la espera y que no disponían de divisas.

En las redes sociales se posicionó la etiqueta #NoHayGasolina, con la cual el público denunciaba el fraude colectivo con el combustible y reclamaba por la escasez evidente.

En los últimos días, Maduro y sus colaboradores más cercanos insistieron en que el nuevo mecanismo normalizará el suministro. Prometieron que las gasolineras funcionarán entre cinco de la mañana y cinco de la tarde y que todo el mundo podrá adquirir la gasolina que necesite.

Pero en un recorrido este martes, periodistas pudieron constatar que la mayor parte de las gasolineras estaban cerradas hasta pasada la media mañana.

Dentro de los centenares de vehículos, conductores somnolientos esperaban desde la madrugada y la noche anterior.

Pedro Gómez, un vecino de Boquerón, en una de las entradas de Caracas, estaba en una cola desde el lunes en la mañana, de acuerdo con el número de la placa de su vehículo le correspondía el lunes. Pero como se acabó la gasolina lo anotaron para este martes, junto a otros 65 choferes que se turnaron para cuidar sus puestos y se organizaron para ir a dormir, a comer o a asearse.

Después de 24 horas estaba a punto de entrar a la estación de servicio.

Esto significa que invirtió un día de su tiempo para ganarse el equivalente a unos 19 dólares. Esa es la diferencia entre el dólar que le costó llenar el tanque con 40 litros y los 20 que valen esos 40 litros en las estaciones de libre venta.

Nadie sabe por qué la gasolina regalada, o casi, es definida como «una revalorización» por el régimen.

En ciudades del interior del país, como Cumaná, se mantenía el suministro limitado.

Valencia del Rey

En Carabobo, la mañana se inició con muy poco transporte público en las calles. Mientras que las colas por gasolina aumentaron con fuerza respecto al día lunes. Los transeúntes aseguraban que Valencia amaneció con un paro de transporte, pero horas más tarde, Adolfo AlFonzo, secretario del Sindicato del Transporte, negó la versión y dijo que los conductores lo que no tenían era combustible, reportó la corresponsal Tibisay Romero.

En esta ciudad, que era el polo de la industria manufacturera de Venezuela, estaciones de servicio como la Santa Ana, en el municipio Naguanagua, tenía filas desde las 5:00 am, la hora anunciada oficialmente para abrir. El despacho comenzó a las 7:00 y al mediodía ya se había agotado la gasolina, indicaron personas que se quedaron sin surtir sus vehículos.

Por su parte, el general José Parada, jefe del «Estado Mayor del Combustible» en Carabobo, dijo que habilitaron cuatro estaciones para atender a los conductores de transporte público: Don Julián en Yagua, Hipódromo en Valencia, La Porcheta en San Diego y Texaco en Puerto Cabello. En los próximos días, podrían abrir una más para atender a los Valles Altos de Carabobo.

Por la tarde,  un grupo de la Brigada Motorizada de la Policía de Carabobo fue enviado a la gasolinera situada en la variante Bárbula-San Diego, para contener las protestas de conductores que, luego de permanecer varias horas en fila, no pudieron surtir sus vehículos y amenazaban con cerrar la importante vía.

Colas y contacto social

En la zona caraqueña de Chacao, en una de las colas para ir a la estación Blandín, estaban juntos unos 10 vehículos de la Cruz Roja Internacional, a unos 600 metros de distancia de los surtidores de gasolina.

Los organismos y entidades nacionales internacionales que prestan ayuda humanitaria a la colapsada Venezuela encuentran en la falta de combustible es un enorme obstáculo para su trabajo.

La distribución del combustible en esta semiparalizada economía era más precaria este martes que el lunes 1°, cuando se estrenó el nuevo sistema.

Maduro privatizó y dolarizó la venta en 200 estaciones de servicio (cerca de 13% del total), donde el combustible, supuestamente de calidad premium, es vendido a 50 centavos de dólar el litro.

También ratifica un escandaloso subsidio, mediante el cual los afortunados que logran surtir tras horas de espera pagan solo el equivalente a un dólar por un tanque de 40 litros para un vehículo liviano.

Los vehículos de transporte público y de carga tienen la gasolina totalmente gratis, durante al menos los próximos 90 días.

Insostenible

Este esquema pretende subsidiar generosamente un combustible cuya producción nacional es casi nula, que es importado por un gobierno que no tiene moneda dura y está sancionado internacionalmente.

Todos los economistas y analistas de mercado coinciden en que es imposible mantener este subsidio. Es inminente que se fortalezcan el mercado negro y el trasiego de gasolina desde el mercado gratuito al liberado.

Por litro, el precio en las 200 estaciones entregadas a aliados del chavismo es hoy más caro que en las gasolineras de Miami, Florida.

Hasta el domingo, horas antes de iniciarse el nuevo mecanismo de venta, el litro de gasolina se encontraba en el mercado negro a precios de entre dos y tres dólares el litro, lo que la convertía en la gasolina más cara del mundo.

El nuevo esquema de subsidio la devuelve a su lugar histórico como la más barata del mundo… para el que la encuentre.

Demasiado irreal

Una de las razones por las cuales no puede durar es que no hay un flujo constante de suministro en el mercado, al menos hasta ahora.

Tampoco hay reservas estratégicas, más allá de las guardadas por los propios militares que controlan el país. Parte del combustible está destinado a mantener el llamado “apresto operacional” de la Fuerza Armada. Es para enfrentar lo que el imaginario chavista cree que es una amenaza real de inminente invasión por parte de Estados Unidos para trastocar la llamada revolución bolivariana.

Tras meses de una oferta menguante, el régimen de Maduro logró importar desde Irán, su aliado político y socio en la confrontación con Estados Unidos, 1,5 millones de litros de gasolina.

El lunes en la noche Maduro dijo que en las primeras horas se distribuyeron 125.000 barriles. En total 634.000 vehículos particulares recibieron la gasolina a Bs 5.000 el litro (cerca de un dólar el tanque de 40 litros).

El gobernante chavista no especificó cuantos vehículos de carga y de pasajeros fueron abastecidos con la gasolina regalada.

Pero los 125.000 barriles (con 159 litros cada barril) vendidos a conductores particulares equivalieron a 19.875.000 litros en total.

Y a un promedio de 31 litros por tanque llenado.

Esto significa que el gobierno cobró un bruto total de $501.000 a los conductores por esa gasolina, al tipo de cambio oficial de Bs 198.000 por dólar.

Y dejó de cobrar casi $9.937.500‬ equivalentes si hubiera facturado todo ese combustible el mercado dolarizado oficial, a 50 centavos de dólar cada litro.

Oferta limitada

Lo distribuido el lunes equivale casi a 10% del suministro llegado al país desde Irán. Significa que esa gasolina durará para unos 15 días.

Irán dijo este martes que si Maduro le pide más gasolina está dispuesto a enviarla. Reivindicó el derecho a comerciar libremente, pese a que, al igual que Venezuela, la nación persa está sancionada por Washington.

Maduro amenazó con confiscar los vehículos de transportistas que revendan en el mercado negro la gasolina que reciben regalada. También prometió encarcelar a estos conductores.

“He ordenado una investigación y vamos a castigar a quienes se involucraron en el bachaqueo (reventa) de la gasolina en estos 120 días de crisis. Los vamos a atrapar y los vamos a castigar, sea quien sea. Mi compromiso es con el pueblo”, dijo por televisión.

«¿Sabes en cuánto la estaban vendiendo. En tres dólares el litro. El cupo que les costaba 10 dólares y luego la gasolina en 3 dólares. Ustedes creen que no sé. Lo sé y lo vamos a saber más todavía. Por eso hoy liberamos las estaciones de gasolina de bachaqueros y ladrones que se aprovechan de la necesidad”, comentó.

Mercado de uniforme

Pero el jugoso mercado negro es un negocio que desde hace años está en manos de fuerzas militares aliadas de Maduro. Fue así primero cuando el combustible se iba de contrabando, a razón de 100.000 barriles por día (cálculos oficiales y de Pdvsa), hacia la vecina Colombia. Y, más recientemente cuando el mercado negro se trasladó fuera de los estados fronterizos al interior del país.

Bandas paramilitares del chavismo, llamadas colectivos, junto con policías y guardias nacionales han dominado en los últimos meses este mercado negro de combustible. Venden la gasolina directamente a los más necesitados, incluso con entrega a domicilio, según denuncias de vecinos y consumidores.

Desde hace años, todas las instalaciones energéticas del país están bajo celosa vigilancia de la gloriosa Fuerza Armada de Venezuela. Más recientemente, las estaciones de servicio son controladas y vigiladas las 24 horas del día por militares, policías y los paramilitares (colectivos) del oficial Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Firme y a discreción

Antes de la llegada de la gasolina de Irán y de la aplicación del nuevo esquema, en las estaciones de servicio, de manera pública y notoria, algunos generales, coroneles, otros oficiales o simples guardias a cargo de las instalaciones daban prioridad de acceso discrecionalmente a las personas señaladas por ellos. En las filas era frecuente ver la rabia de otros conductores que llevaban  horas esperando, dijeron testigos.

«Si uno les da 20 dólares, te dejan pasar», comentaba un conductor la semana pasada, cuando un anterior  y fracasado esquema entregaba la gasolina segmentando el mercado según el día. La prioridad formal la tenían funcionarios del Estado, militares, policías, vehículos oficiales, servicios de salud, transporte de carga y de pasajeros.

Por ahora, la oferta sigue dependiendo de Irán, que ya mandó un quinto buque cargado.

¿Se quedó solo el movimiento estudiantil?

En la mañana del 5 de julio de 2020, al cumplirse 209 años de la Declaración de Independencia, un video de 7 estudiantes protestando en la plaza Bolívar de Caracas se hizo tendencia en las redes sociales. Sin embargo, los rostros de esos universitarios fueron olvidados esa misma noche, cuando las declaraciones de Vladimir Padrino López se convirtieron en la nueva noticia. A nadie parece importarle ya la rebeldía estudiantil