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Disminuye el riesgo por asfixia y ahogamiento

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Buena parte de los alimentos que ingerimos durante las fiestas tienen la forma y la textura apropiada para causar situaciones realmente peligrosas con los niños pequeños que por instinto tienden a llevárselo todo a la boca. Es por ello, que debemos estar más que atentos y en el mejor de los escenarios conocer qué alimentos debemos mantener fuera del alcance de ellos

Hace pocos días fue noticia una tragedia familiar en la ciudad de Valencia, estado Carabobo, en la que una pequeña de tan sólo ocho años perdió la vida por ingerir silicón, un pegamento muy utilizado en la elaboración de manualidades.

Otros casos fueron recordados a propósito del incidente y fue imposible no pensar en los casos de ahogamientos que ocurren con alimentos y objetos cuya forma y textura son fáciles de ingerir.

Revisando la bibliografía que existe en esta materia, me encontré con un estudio publicado en 2008 que recogió datos de lesiones desde 1989 hasta 1998 en 26 hospitales pediátricos en los Estados Unidos y Canadá.

En dicho estudio analizaron lesiones por aspiración, asfixia, ingestión e inserción de distintos alimentos. Los especialistas encontraron que los alimentos duros y redondos con altas propiedades de elasticidad o lubricidad, o ambos, representan un nivel significativo de riesgo. Se identificaron los 10 alimentos con la frecuencia más alta tanto para las lesiones como para las muertes.

Los maníes causaron la mayor cantidad de incidentes y las salchichas (perros calientes) se asociaron más a menudo con resultados fatales. La severidad de la dificultad respiratoria antes de la evaluación hospitalaria varió para diferentes alimentos.

Los niños menores de tres años fueron los más susceptibles ya que sus vías respiratorias son pequeñas, no tienen todos sus dientes desarrollados para masticar correctamente, su reflejo de deglución aún es inmaduro y se distraen fácilmente.

Las uvas enteras suelen ser otro alimento de alto riesgo pues su superficie es suave y pasa fácilmente a través de la garganta hasta bloquear por completo las vías por lo que dificultan la extracción si no se tienen herramientas especiales. En otro artículo publicado recientemente por el Huffington Post se recopilan los comentarios de especialistas que atendieron casos de obstrucción con alimentos y necesitaron tratamiento urgente e inmediato. En dos de ellos, los niños murieron. El tercero, de dos años, sufrió convulsiones y tuvieron que reducir la hinchazón en su cerebro y drenar sus pulmones por acumulación de líquido. Además, pasó cinco días en cuidados intensivos antes de recuperarse.

La educación sobre la inocuidad de los alimentos puede ayudar a los padres a seleccionar, procesar y supervisar los alimentos apropiados para los niños menores de tres años para que sean más seguros para esta población de mayor riesgo.

Otros de los alimentos que me generan muchísima inquietud en este sentido, son las cotufas (pop corn, palomitas de maíz) un snack muy popular no solo por lo fácil de preparar sino por ser mucho más saludable que otros en el mercado. Personalmente les tengo respeto, pues si una pequeña cascarita puede poner en aprietos al más astuto, imagine lo que puede suceder con un niño pequeño y sin supervisión. Le siguen en la lista los caramelos, especialmente los duros que rápidamente pueden pasar a obstruir la garganta de los más pequeños causando asfixia.

Chicles y malvaviscos (marshmallows) continúan en la lista por ser blandos y lubricados, por lo que en un descuido, cualquier chico se puede ahogar y hacerlos pasar un gran susto.

Los huesos y las espinas que pudieran quedar en los trozos de carne de manera inadvertida o cuando el niño está en proceso de aprender a comer sólo, forman también parte de los alimentos más peligrosos que existen.

En estos casos, no sólo es la potencial obstrucción, sino las heridas que podrían causar, complicando el caso de forma grave. Finalmente, trozos de frutas y vegetales son también responsables de episodios de ahogos y asfixia en menores de cinco años.

Tenga en cuenta que muchos pueden ser duros (zanahorias por ejemplo) y difíciles de masticar, lo que puede ocasionar un accidente si no estamos atentos.

En conclusión y no solo para las fiestas, es imperativo que los adultos influenciadores se mantengan atentos durante las comidas de los niños, especialmente los más pequeños. De esta forma evitaremos situaciones incómodas que como vimos por los relatos previos, pueden poner en riesgo la vida de los más chicos de la casa.