Dos productores franceses se atreven a elaborar foie gras sin crueldad
Marcel Meltzer y Aline Meyer, aunque sus familias tienen décadas en la industria, se atrevieron a desafiar la normativa y comenzaron a alimentar a sus gansos sin el embudo mecánico insertado en el buche. Ahora trabajan para hacerse un mercado y para ser reconocidos, también, como foie gras por la DOC
«Cuando mi nieto tenía cuatro años me dijo: ‘abuelo no hagas daño a los gansos'», recuerda Marcel Metzler, productor de foie gras desde hace casi 40 años, y quien, basándose en esa frase, experimenta una alternativa al cebado mecánico.
El francés de 71 años buscó una forma de hacer que el ganso engorde por sí mismo, sin recurrir al embudo (tubo insertado en el buche del animal para depositar una mezcla de agua y maíz), un método que ha sido criticado por ambientalistas y defensores de los animales por considerarlo cruel.
Una petición de su nieto hizo que Marcel Metzler cambiara a un método menos cruel de engorde de los gansos. Foto SEBASTIEN BOZON / AFP
Se basó en la tendencia natural de los gansos a sobrealimentarse antes de las temporadas de migración. «Les dimos comida normal y, poco a poco los acostumbramos a muchas otras cosas», explica Metzler a la periodista de AFP, Pauline Froissart.
A pocos kilómetros de su tienda en Gueberschwihr, en el Alto Rhin (norte de Francia), una bandada de gansos se pasea con el estomago bien lleno.
Las aves aprendieron a cebarse solas y comen de seis a siete veces al día frutas, maíz impregnado de miel, pan de especias e incluso «spaetzles» (pastas alsacianas con huevo).
Al norte de Alsacia, en Eberbach, Aline Meyer, de 37 años, se lanzó a una experimentación similar en su empresa Ferme Meyer.
Hija de agricultores, tomó el control de la granja familiar hace dos años pero no quería continuar con el cebado, práctica calificada de cruel por asociaciones defensoras del bienestar animal.
«No cebo y probablemente nunca lo haré«, declara la treintañera.
Aunque el maíz sigue siendo el alimento principal de sus gansos, complementa su dieta con frutas y pan empapado en miel.
Tras algunos intentos, Aline logró producir por primera vez este año lo que llamó «hígado de oro» (foie d’or en francés). Lo dio a probar junto al foie gras tradicional y asegura que «la mitad de la gente los confunde».
El foie d’or de Ferme Meyer. Foto cortesía de su web
Describe el «hígado de oro» como «ligeramente más oscuro, ya que es menos graso», con una textura «generosa, cremosa, realmente como debe ser».
Un cliente suizo compró los dos primeros kilos comercializados este año, un volumen que sigue siendo modesto. «No obtuvimos cantidad pero sí el sabor. Es la primera victoria», destaca.
El precio, sin embargo, sigue siendo «mucho más caro» que el foie gras, «porque es más difícil de hacer», reconoce Aline.
Su objetivo es «llegar a 210 dólares el kilo en unos años» y producir únicamente «hígado de oro».
Por su parte, Marcel Metzler comercializó este año entre 5 y 6 kilos de «hígado de ganso naturalmente bien alimentado». Él tampoco puede usar la denominación foie gras, que según el código rural designa «el hígado de un pato o un ganso cebado mecánicamente».
Este año, Marcel Melter logró vender entre 5 y 6 kilos de hígado de ganso alimentado sin crueldad. Foto SEBASTIEN BOZON / AFP
Metzler aboga por que esta denominación incluya también los hígados concebidos sin cebado, asegurando que «la demanda existe».
Los experimentos de Aline y Metzler «tienen el mérito de demostrar el engorde natural del hígado en los gansos que se alimentan abundantemente», concede Marie Pierre Pé, directora de la interprofesión Cifog.
«No sabemos cómo construir una industria sobre ésto», lamenta, señalando los costos de producción «exorbitantes» y el «éxito incierto» de estos experimentos para obtener un hígado reglamentario, «es decir de un peso mínimo de 400 gramos para el ganso y 300 gramos para el pato».
El equipo nipón hizo una pieza de chocolate que ganó la admiración del jurado, según reconoció el famoso Pierre Hermé, presidente de la competencia. Es el segundo año consecutivo que Japón gana el primer lugar
En octubre de este año, la Unión Internacional de Panaderos y Pasteleros la escogió como "Pastelera mundial 2023", convirtiéndose en la primera mujer en obtener este título. Contamos sobre algunos de sus postres
Desde hace más de dos siglos, ambos países rivalizan por el origen de las adictivas papas fritas, un crujiente manjar que hoy celebra su día internacional. Un dato curioso: en Latinoamérica, más de una cuarta parte de los comensales las disfrutan con helado