4 claves para reconocer una buena pizza napolitana
A simple vista es posible identificar cuando una pizza napolitana está bien hecha. Un pizzaiolo comparte los tips para que no te conformes con cualquier pizza napolitana

A simple vista es posible identificar cuando una pizza napolitana está bien hecha. Un pizzaiolo comparte los tips para que no te conformes con cualquier pizza napolitana

Desde hace unos pocos años, la pizza napolitana se ha puesto de moda en Caracas. Se diferencia, entre otras cosas, porque su masa es muy delgada, pero de bordes inflados que permiten agarrarla sin problemas, y se cuece en menos de dos minutos.
Ahora, no cualquiera hace una buena pizza napolitana, pero el comensal puede aprender a identificar una a simple vista. El pizzaiolo venezolano José Miguel Ledezma, certificado por la Asociación de la Verdadera Pizza Napolitana y chef fundador de Dopodomani (@dopodomanipizzagourmand), en La Castellana, Caracas, enseña cómo.

1. La pizza debe ser de un color dorado uniforme. Puede tener unos pocos puntos de quemadura, pero siempre el color alrededor de estos puntos debe ser dorado y nunca blanco.
2. El borde de la pizza, que en Italia se llama corniccione, siempre debe estar inflado, suave y ligero, ¡incluso si la pizza está fría!

3. Nunca vemos la base de la pizza (es decir, la parte de abajo) y dice mucho. En una buena pizza napolitana, la masa de abajo no debe ser amarilla, sino blanca, con algunos pocos puntos negros. Eso quiere decir que no hubo exceso de harina en la pala cuando fue al horno, o sea, no necesitó harina extra porque la masa estaba bien hecha. Si está amarilla es porque la harina de abajo se tuesta en contacto con la superficie caliente.

4. La pizza napolitana no se sirve cortada en la mesa, llega entera y cada cual divide el pedazo que quiere. Pero aquí también hay algo importante: la masa es tan suave que basta un cuchillo sencillo de sierra para cortarla.

¡Con las manos y doblada! Después de cortar el pedazo, se toma por los bordes, se dobla a lo largo y, como dice el pizzaiolo, ¡a mangiare!