"El juego del calamar": explicamos el final y te contamos sobre la segunda temporada

Todos hablan de la nueva serie de Netflix, que bajo su imagen de survival horror, reseña una dura crítica a la sociedad. En un mundo dirigido para el entretenimiento de los ricos, ¿los pobres tienen alguna oportunidad? Las respuestas no siempre son esperanzadoras

"El juego del calamar": explicamos el final y te contamos sobre la segunda temporada

“El juego del Calamar” (“Squid Game”), es una de las series más vistas actualmente en el mundo y es fácil entender por qué. La producción de Corea del Sur, que sigue la dinámica de un subgénero muy conocido como el survival horror, plantea de manera muy inteligente los blancos, negros y grises de la naturaleza humana.

¿Qué estamos dispuestos a hacer por un premio millonario? La respuesta a esta pregunta dependerá, como siempre, de los privilegios del lector, pero desde la perspectiva de los protagonistas de la serie de Netflix -todos empobrecidos y endeudados- la réplica tiene muchos matices. Y es en esa crítica a la sociedad actual que la serie se ubica por encima de productos muy parecidos (“The Circle”, “Alice in Borderland”, “Fall Guys” o “The Hunger Games”).

Dirigida por Hwang Dong-hyuk (“The Fortress”, “My father”), “El juego del Calamar” se compone de 9 capítulos (al último le sobra mucho metraje, a nuestro juicio) y es protagonizada por Jung-jae Lee (“Amsal”, “Líberanos del Mal”), con un reparto de secundarios de altísima calidad, destacando Heo Sung-tae como el gangster Jang Deok-soo.

Ahora bien, para los que vieron la serie y quedaron con muchas preguntas, van las siguientes líneas. Por lo tanto, advertimos que de aquí en adelante, vienen spoilers.

¿Qué es y cómo se gana en el Juego del Calamar?

El título de la serie responde a un juego infantil típico de Corea del Sur y funciona como una guía de lo que veremos después: 6 pruebas que copian competencias de niños. La diferencia está en que los perdedores no se van a casa a llorar sino que pagan la derrota con la muerte.

 

El juego delcalamar se gana superando todas las pruebas que los rectores imponen. En la sexta competencia, se cierra el círculo. Es decir, el vencedor debe imponerse en el propio “Squid Game”, que se explica en el inicio de la producción. Como se dice en el primer capítulo, un concursante debe evitar que el otro avance de estación (que parece una base o almohadilla de béisbol), hasta llegar sano al último espacio (como si fuera el “home”). Una manera de hacerlo es sacándolo de la especie de rayuela que vemos dibujada en el piso, al estilo Sumo. Ya en el contexto de la película, se pueden usar los golpes o un arma para terminar con el adversario.

¿Quiénes se enfrentan y quién gana el Juego del Calamar?

Los concursantes que quedan vivos son Seong Gi-hun (Jung-jae Lee) y Cho Sang-woo (Park Hae-soo). Los dos crecieron en la misma ciudad y solían jugar al calamar juntos cuando eran niños. Obviamente, es un enfrentamiento que resume el trasfondo ideológico del guion. Vamos a detallarlo.

Antes de que se revelen todos los secretos de la trama, el primer concursante representa al ciudadano fracasado según los patrones de la sociedad: no tiene dinero, vive endeudado y aprovechándose de su anciana madre. El segundo, fue considerado un prodigio desde niño y consiguió graduarse como administrador de empresas en una universidad de prestigio. No obstante, después de los diferentes retos, rápidamente reconocemos a quién le preocupa y a quién no la vida del prójimo.

En resumen, es una crítica a las métricas que usamos para juzgar a una persona. Las apariencias engañan, parece decir el guion.

En este contexto, Gi-hun y Sang-woo avanzan en la competencia con estratagemas diferentes. El primero es piadoso y no permite que su instinto de supervivencia prive sobre su humanidad. El segundo solo tiene como horizonte el triunfo. Los compañeros no son más que obstáculos. En el enfrentamiento final, de nuevo estas maneras chocan y prevalece el perdón.

Los dos oponentes finales. Dos formas de ver la vida y competir / Netflix

Gi-hun derriba a Sang-woo y pudo haber decretado la muerte de su rival con solo pisar el último círculo del Juego del Calamar. Sin embargo, prefiere renunciar al dinero para preservar la salud de su amigo de la infancia, poniendo en práctica lo que le había dicho Kang Sae-byeok (Hoyeon Jung) antes de morir (precisamente a manos de Sang-woo): todos tenemos la capacidad de hacer cosas buenas y terribles.

Así las cosas, Sang-woo, vencido, tirado en el piso, recibe una última oferta de Gi-hun: la opción de salir vivo, renunciando al juego, como señalan las reglas. Pero no acepta esa opción y toma otro camino. Prefiere clavarse la daga que está en el piso, sorprendiendo a todos. Una vez que toma esta decisión, Gi-hun es el ganador automático del Juego del Calamar porque solo él permanece en pie.

¿Por qué Sang-woo se clava la daga?

La respuesta a esta pregunta puede ser sencilla o una suma de razones. Primero, podría ser por culpa y vergüenza. Tras haber sido perdonado en la arena de combate, es probable que Sang-woo sufra un gran remordimiento de conciencia por las vidas que tomó en su obsesión por los millones de billetes que se acumulaban en la alcancía.

La otra opción es que, tras un rápido repaso de su situación, el antagonista concluye que no tiene otra salida: si se va con Gi-hun, no tendrá dinero para pagar sus deudas, entre ellas las hipotecas de las propiedades de la madre. Es más, si se muere y conociendo el buen corazón de su excompañero, entiende que es más probable que algún dinero le llegue a su familia, como en efecto sucede.

¿Quién es realmente Oh Il-nam y qué persigue?

El viaje de descubrimiento que realiza Gi-hun pasa por su relación con el anciano, Oh Il-nam (Oh Young-soo). Recordemos que en el inicio de la serie, el protagonista muestra un gran desinterés por su madre, que está enferma y por el presente de su familia (apuesta el dinero destinado para el cumpleaños de su hija). Pero luego, su compromiso con el entorno crece al preocuparse más por el participante 001.

Il-nam, el cerebro detrás de la competencia / Netflix

Es profundamente doloroso, y tal vez uno de los mejores momentos de la serie, el reto con las canicas. Cuando creemos que el hombre con el tumor cerebral había muerto, descubrimos que todo era un montaje y que en realidad Il-nam es uno de los creadores del Juego del Calamar. ¿La razón? Según le confiesa al propio Gi-hun, porque quería recrear aquellos juegos que, cuando niño, le permitían perderse por horas en los vecindarios y ser feliz.

Este detalle, que se nos revela al final de la serie, replantea todo lo que hemos visto desde un principio y entra en conflicto con la narrativa que nos han enseñado. Recordemos el capítulo en que el doctor (Yoo Sung-joo) muere. Él tenía una ventaja con respecto al resto de los competidores, porque sabía qué juego se llevaría a cabo al día siguiente. Cuando esto es descubierto, se le pide perdón al resto de participantes y se les asegura que no volverá a suceder. Sin embargo, que se le perdone la vida a Il-nam es un amaño de la lógica de la competencia. ¿Por qué sucede esto?

Bueno, una teoría es que si bien desde un inicio se quiere mostrar al Juego del Calamar como un experimento social en el que todos tienen la misma opción de competir por un botín importante, estableciendo una diferencia con respecto a cómo se distribuye el ingreso económico en la sociedad (que privilegia a los más ricos), la presencia de Il-nam indica todo lo contrario: que no hay experiencia en la vida que no esté dirigida por los más poderosos.

Il-nam, cuando está en esas torres, en una cama, elabora todo un discurso en el que explica que pobres y ricos no son tan diferentes: para ambos, vivir no es divertido. Y la creación de este maquiavélico juego no es más que un pasatiempo para darle a la vida cierto interés. La imagen de los millonarios que están en la sala VIP, bebiendo y riéndose, mientras otros seres humanos deciden qué paso dar en su vida (en el caso del reto del puente), no puede ser más metafórica en ese sentido.

Así que Il-nam representa el estado más vil del enriquecimiento, mientras que Gi-hun se ubica en el otro extremo. Como se establece en la conversación con el banquero, una vez que todo termina, el protagonista no se ha atrevido a gastar ni un céntimo del dinero ganado en la competencia, por toda la experiencia traumática que ha vivido.

Las dos formas de entender a la vida se recalcan en la apuesta final. El anciano muere creyendo que la sociedad es despiadada y por eso apuesta a que un mendigo, que ven a través de una ventana, morirá congelado. Gi-hun es optimista y confía que aparecerá un buen samaritano. Y así sucede. En este sentido, la serie prefiere cerrar con un mensaje esperanzador, a pesar de la oscuridad de su trama.

Es cierto que Il-nam no sufre consecuencias por sus acciones. Sí, muere de un tumor cerebral, pero sin que sea descubierto como organizador del Juego del Calamar. Ese es otro guiño del director a la corrupción.

¿Quiénes son los hermanos que se enfrentan?

Hwang Jun-ho (Wi Ha-joon) es el policía que ingresa a esta competencia en búsqueda de su hermano perdido. Es quien reúne las pruebas sobre el Juego del Calamar. Sin embargo, aparentemente, no logra transmitir a su jefe todos los datos que ha grabado con el celular debido a que no hay señal en la isla en la que se encuentra. Decide lanzarse al agua, luego de ser acorralado por los individuos vestidos de rojo y Front Man.

¿No consiguió el policía enviar los datos? / Netflix

Ese Front Man, se nos revela al quitarse la máscara negra, es In-ho (Lee Byung-hun), el hermano perdido, que se impuso en el Squid Game de 2015. ¿Cómo pasó In-ho de ser vencedor hace cinco años atrás a convertirse en el brazo derecho de la organización criminal? No está claro. En las investigaciones de Hwang Jun-ho comprobamos que el Juego de Calamar existe desde hace muchos años, al menos desde 1988, y que sucede en diferentes partes del mundo. Podría tratarse de un momento “Jigsaw”, es decir, cuando una de las víctimas termina por convertirse en uno de los victimarios.

Frontman: se desconoce cómo pasó de participante a organizador / Netflix

¿Por qué Gi-hun decide no embarcarse en el avión?

Hay un momento de inflexión después de la confesión y muerte de Il-nam en Gi-hun. Lo notamos por su cambio de look. Ese pelo rojo es el indicio de que algo se ha movido dentro del alma del protagonista. Es probable que haber ganado la apuesta final (la ayuda al mendigo) y ver una acción positiva, frente a un hombre que planeó un experimento tan macabro, le haya impulsado a hacer más obras caritativas. Por eso busca al hermano de Sae-byeok en el orfanato, como lo había prometido y lo deja en manos de la madre de Sang-woo, con una maleta que lleva la mitad de las ganancias obtenidas en el juego.

Gong Yoo, el hombre que recluta a las víctimas en el metro / Netflix

El siguiente paso de Gi-hun es obvio: recuperar la relación con su hija. Pero en el metro ve que el reclutador (Gong Yoo) del Juego del Calamar está aplicando la misma estrategia con otra víctima. Decide intervenir, aunque no llega a tiempo para detener al criminal. Sin embargo, sí puede intercambiar palabras con el hombre que iba a ser reclutado y le quita la famosa tarjeta con el círculo, el triángulo y el cuadrado.

Cuando está en el puente aéreo para abordar su avión a Los Ángeles, Gi-hun saca la tarjeta, marca el número y dice: “Escuche con atención. No soy un caballo. Soy una persona. Por eso quiero saber quiénes son ustedes y cómo pueden hacer estas cosas horribles a la gente … No fue un sueño. No puedo perdonarte por todo lo que estás haciendo”. Y listo, termina la serie. ¿Qué quiere decir esto?

En principio, que el final es abierto. Pareciera que el protagonista ha decidido tomar cartas en el asunto ahora que tiene un sentido de pertenencia con el mundo. Ya no es el hombre pobre que hipotecaba su suerte apostando a los caballos. Entonces, ¿intentará acabar con esta organización que planifica el Juego del Calamar? Ese podría ser el punto de partida de una segunda temporada

¿Habrá una segunda temporada?

Es muy temprano para asegurarlo. La serie apenas se lanzó el el 17 de septiembre. Netflix espera al menos cuatro semanas para analizar el rendimiento de uno de sus productos. Después, debe analizar el costo de la producción para sacar la rentabilidad. Luego, se evalúa la disponibilidad del director y el casting. Probablemente en unos meses sabremos si efectivamente tendremos una segunda parte.

Pero el propio director puso las cosas claras. No hay intención de hacer una segunda parte de inmediato. En una entrevista con Variety, el 24 de septiembre, Hwang Dong-hyuk dijo: “No tengo un plan bien desarrollado para ‘El juego del calamar 2’. Es agotador solamente pensar en ello. Pero si lo hiciera, sin duda no lo haría solo. Consideraría usar una sala de escritores y querría varios directores experimentados”.

Además, el realizador trabaja en el borrador de “KO Club”, una cinta de corte bélico.

¿De qué trataría una segunda parte?

Las posibilidades son infinitas. Podría retomarse la historia donde quedó. Después de todo hay algunas preguntas que no se han respondido. ¿Realmente murió el policía que grabó a los invitados norteamericanos? ¿Los datos realmente no fueron transmitidos? ¿Gi-hun puede hacer algo ante enemigos tan poderosos, con recursos económicos infinitos?

Otra opción es que en lugar de una secuela tengamos una precuela. Es decir, si la competencia inició en 1988, podríamos conocer cómo se organizó la primera reunión y cómo un personaje como Il-nam formó parte de todo esto. Igual, debemos recordar que uno de los norteamericanos dice que “la mejor competencia de este año es la de Corea”, lo que quiere decir que el Juego del Calamar se realiza en diferentes países, según las tradiciones culturales de cada sociedad. Esto abre otra puerta para una nueva temporada.

En todo caso, apenas se sepa si hay una segunda parte, actualizaremos esta nota.