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Coffee Man, cuando el vendedor de café pasa a otro nivel

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07/08/2017
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POR VICKY LIOTTE |FOTOS: CHRISTIAN SAAVEDRA @SAAVCHRIS

Mérida es una ciudad que te sorprende. Caminas por el centro y en medio de la plaza Bolívar escuchas un grito que de inmediato llama tu atención: “¡Café!” No importa el día, la hora ni tu estado de ánimo, el clima de esta ciudad, la mayoría de las veces, se presta para tomarse un café. Sigues escuchando el llamado del “¡Café!” que alerta que se acerca un “cafesero” o señor que vende café, con un grito que se escucha a dos cuadras. Repito, Mérida tiene sus cosas, sus encantos y un cafesero en cualquier plaza Bolívar es simplemente un clásico cultural de nuestro país. Sin embargo, en esta oportunidad, el llamado al tinto proviene de los muchachos de Coffee Man.

Lo primero que llama la atención es que no llevan el típico termo de café de mano o en carrito. Lo llevan en la espalda, a modo de morral, identificado como Coffee Man. Además, se puede visualizar el precio de 400 Bs.

Otra particularidad es que su café viene saborizado pues cuenta con alrededor de 30 variedades como tradicional, mantequilla, mantecado, vainilla, quesillo (sí, hay un café de quesillo, con ese sabor a caramelo que enamora el paladar y trae recuerdos de tardes dulces).

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Uno de los impulsores de esta idea es Freddy Herrera, quien empezó hace casi cinco años y que para lograr llamar la atención de las personas, hacía un show de música con un acordeón, que finalizaba con la venta del café. Algo que inició para ayudarse económicamente, hoy día es un emprendimiento que ayuda a otros chicos de bajos recursos, en su mayoría estudiantes, para ofrecerles una oportunidad de empleo diferente: es flexible con los horarios, tienen la posibilidad de crecer tanto personal como profesionalmente, se les brinda entrenamiento en diferentes áreas como por ejemplo neuromarketing.

Coffee Man cuenta con 12 chicos y seis rutas en el casco central de la ciudad de Mérida. Más allá de hacer el café colado en manga, que es el método de elaboración que utilizan, compran granos de café arábico a productores locales, se encargan de darle un tostado gourmet, molerlo y preparar los saborizados. Trabajan de domingo a domingo, desde aproximadamente las 6.30 am hasta a veces las siete de la noche.

Freddy está muy contento con los muchachos con los que labora, porque ha logrado armar un grupo de trabajo unido. Dice que este proyecto ha crecido gracias a ellos, escucha sus ideas, les permite emprender dentro de su emprendimiento y cada uno se asigna su meta diaria de venta y sus horarios de trabajo, incluso algunos de ellos han sido los artífices de rutas nuevas en la ciudad, debido a la formación que les da, ya ellos mismos pueden visualizar oportunidades de mercado y se arriesgan a ir un poco mas allá donde otros no llegan. Comparte que entre todos atienden alrededor de 5000 mil personas al día y pueden vender casi 600 litros de café diario, cada uno.

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Tuvimos la oportunidad de hablar con el equipo de trabajo y quienes están muy agradecidos. Algunos no lograban adaptarse a trabajos convencionales y en Coffee Man encontraron un espacio donde sentirse productivos.

Abraham Hernández y Gabriel Berrueta hoy en día fungen como supervisores y se encargan de: el entrenamiento de los nuevos, verificar la carga de los termos, el buen estado y mantenimiento de los mismos, así como ayudar a impulsar las ventas.

Dentro de las anécdotas más graciosas, comparten que cada uno de ellos tiene un grito característico: Guillermo Tucnoli dice que vende por carisma, le gusta hablar con las personas, que el único requisito para este trabajo es el esfuerzo y la constancia; dice que su grito de café es más como canto de ópera, mientras que Andrés Nuñez por su parte dice que el suyo es lírico.

Cada uno tiene algo que demostrar, ya sea a sí mismo o a sus familiares. Tienen además aspiraciones, que les han permitido superar muchas dificultades. La situación país no ha sido un obstáculo para que cada uno de ellos crezca, y que cada día sea una experiencia, en sus palabras “muy chevere y que llena” esperan seguir creciendo, se visualizan como innovadores, que rompen esquemas con este nuevo modelo de negocio, y esperan seguir creciendo para ayudar a otros jóvenes.