Más de un venezolano viviendo afuera tiene anécdotas que contar sobre alguna palabra utilizada, común en Venezuela y rarísima en otros países. Hoy, Día del Chef, tres cocineros, que son parte de la diáspora, nos cuentan algunas anécdotas
Todos los españoles y latinoamericanos hablamos castellano pero, a veces, no nos entendemos. Los modismos y las formas de llamar algunas cosas pueden causar confusiones o incluso tener significados absolutamente distintos según el país. Por ejemplo, «concha» en Venezuela es cáscara pero en Argentina hace referencia al órgano sexual de la mujer. Y si el emigrante es un chef, pues la cosa se complica.
Cocineros venezolanos que han emigrado han debido enfrentar algunos choques culturales por el uso de palabras. Hoy, Día del Chef, ellos mismos nos cuentan algunas anécdotas.
El chef que gritaba ¡caraotas!
El chef Luis Alejandro Marcano emigró a España y confiesa que en el oficio tuvo que cambiar la nomenclatura que estaba acostumbrado a utilizar en 70%. Aprendió a sustituir cambur por plátano, tocineta por «beicon», ajoporro por puerro, chicharrones por torreznos, auyama por calabaza y caraotas por alubias. Precisamente con nuestros populares granos tiene una historia que contar.
Foto Archivo
“En mi primer servicio en un restaurante necesitaba con urgencia unas alubias negras (caraotas) y gritaba: ¡Las caraotas, las caraotas! Nadie me entendía y todos me miraban como diciendo: ¿qué le pasa a este tío? Al final les dije: esta vaina son caraotas aprendan venezolano, a partir de mañana cantarán el Gloria al Bravo Pueblo. Igual no pude, alubias son alubias”.
¿Les quito la concha?
Cuando Alexis Mendoza, cocinero y barista, comenzó a trabajar en Buenos Aires, le solicitaron pelar unas papas y, al preguntar si les quitaba toda la “concha” obtuvo como respuesta una oleada derisotadas.
El jefe de cocina le explicó que en Argentina le dicen “piel” porque «concha» significa otra cosa… que nada tiene que ver con la cocina y sí con el cuerpo de la mujer.
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La falda que no mecha
Por su parte, Ana María Hernández, periodista y cocinera que al emigrar a Perú montó una arepera, ejemplificó que allá no existe la palabra «cambur» sino «plátanos de seda». Y dio más referencias: el cilantro es culantro, el jengibre es kion, el cebollín es cebolla china y el aguacate es palta. De igual forma, para Ana María encontrar y explicar lo que es carne para mechar fue un proceso complejo.
“En Venezuela pides falda como carne para mechar. Acá también le dices falda pero te dan un corte parecido, no es igual porque el tasajeado (otra palabra venezolanísima) de la res es muy diferente”, comenta.
Feliz día del chef a todos los cocineros que, en Venezuela o afuera, deleitan a tantos con sus sabores y sazón.
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