Dulces

3 claves para reconocer una dona realmente fresca

Las donas deben disfrutarse el mismo día que se hacen y aunque no es fácil diferenciar una vieja de una fresca, dos expertos nos comparten algunas claves para lograrlo

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Alejandro Cremades / @doncremades
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La diferencia en el sabor y textura de una dona fresca contra una nueva es enorme, pero a simple vista es muy fácil confundirse. Por eso compartimos unas claves para que las reconozcas y no permitas que te vendan la dona guardada como si fuera nueva.

Las claves las revelaron generosamente Gustavo Salazar y José Alvarado, fundadores de Chispidonas, que ofrece 23 sabores diferentes, entre dulces, salados, rellenas, glaseadas, con fudge tipo americano, gigantes y minis.

Chispidonas
Gustavo y José, amigos desde la infancia. Foto Alejandro Cremades
Aquí las claves para reconocer una dona fresca:

1. A la vista

Tienes que afinar muy bien esos ojos porque una dona vieja se parece mucho a una fresca. Pero fíjate en los siguientes detalles:

Si tiene glaseado, tiene que estar brillante y liso. Si lo ves algo opaco o cuarteado, no la compres. Si tiene color, como la Homero (rosada con confeti), si no es fresca puede verse pálida y las chispas decoloradas. Explican Gustavo y José que esto se debe a que los glaseados se hacen a base de agua y por eso se derriten.

Chispidonas
En esta foto se observa claramente cuál de las donas Homero es la más fresca

Un caso más difícil es el de las donas con cobertura de chocolate fundido. Como son a base de manteca de cacao, no se derriten tan rápido como los que son a base de agua, pero sí se notan menos brillantes que las frescas.

2. Al tacto

Una recién hecha es muy, pero muy suave. Si la aprietas un poquito de los lados, lo notas de inmediato. La del día anterior, por el contrario, ofrece resistencia. No es tan esponjosa como la fresca.

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Con solo apretar un poco los lados, se nota la esponjosidad de una fresca. La del día anterior es más dura y ofrece más resistencia. Foto Alejandro Cremades

3. Al morderla

Seguramente alguna vez has mordido un pan y has dicho: «está viejo». Pues lo mismo ocurre con las donas. Notas la masa más seca y levemente más dura de lo que debería, y no parece una nube de sabor, como sí ocurre con las frescas, las hechas el mismo día.

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La prueba de fuego es al mordela. Si se siente como pan viejo, esa dona no es del mismo día que la estás comprano. Foto Alejandro Cremades

Si te parece que está vieja, confía en tus papilas porque, por más que te juren lo contrario, sí está vieja.

Por supuesto que no puedes chequear todas estas claves en las donas antes de comprarlas pero puedes identificar si no son fresca y, si te engañaron, ya sabes donde no vas a volver a comprarlas.

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