Los mejores cachitos de 2025 son de la Ángela, La Miga Dorada y Symphony Deli
La IV edición del concurso El Cachito de Caracas premió cuatro categorías: cachito tradicional, de autor, escuelas de cocina y panaderos artesanales. En esta nota están todos los ganadores
Con el concurso de 220 panaderías, de las cuales 11 llegaron a la final, se celebró este jueves 2 de octubre la IV Edición del concurso El Cachito de Caracas, que celebra los cachitos de jamón, un producto de la panadería caraqueña. Los ganadores de esta edición fueron los de Ángela, en la Candelaria en el Centro de Caracas; La Miga Dorada en Paracotos y Symphony Deli, en El Paraíso.
Por primera vez en estas cuatro ediciones, una misma panadería ganó las dos categorías principales del concurso: la de cachito tradicional y la de cachito de autor. Se trata de Ángela, en la Candelaria, una tradicional panadería con más de 60 años de fundada y que desde hace cuatro décadas es regentada por la familia Martins.
Cachitos tradicionales y de autor de la panadería Ángela, en la Candelaria. Foto Swuany Uzcátegui
El mismo fenómeno se repitió en el segundo lugar. La panadería La Miga Dorada, perteneciente a María Blanco y ubicada en Paracotos pero con repartos en Caracas, se llevó el trofeo de plata en las categorías tradicional y de autor.
El tercer lugar en la categoría de cachitos tradicionales fue para Symphony Deli, en El Paraíso, y en la categoría de cachitos de autor la ganadora fue Chocolat Deli (antigua panadería Guanábano) en la avenida Baralt. El de Chocolat Deli es un nombre que ha sonado siempre el podio de ganadores de las cuatro ediciones del concurso.
El estudiante Alan Gutiérrez ganó el primer lugar en la categoría escuelas de cocina. Foto cortesía @academiajuanmejiasgourmet
Además, se premiaron las categorías de panaderos artesanales, en la que ganó José Alvarado y las escuelas de cocina, en la que triunfó Alan Gutiérrez, estudiante de la escuela Juan Mejías Gourmet. En este renglón, la diferencia de puntaje entre competidores fue mínima. En segundo lugar quedó el Instituto Superior Mariano Moreno y en tercero, Chef Campus Culinary.
Los cachitos ganadores
Los jueces de la categoría de cachitos tradicionales se fijan en que el producto, además de buen sabor y aroma, cumpla con las especificaciones de un verdadero cachito caraqueño como es una masa suave y levemente dulzona, de superficie color miel y brillante, que la masa tenga varias vueltas para arropar el relleno y que la proporción de jamón sea la adecuada, por lo general, entre 40 y 50% del total del peso.
Así que, en esta categoría, los panaderos se ciñen a la técnica tradicional en sus cachitos de jamón, pero se desquitan en la categoría de cachitos de autor, en la que pueden dejar fluir su creatividad y contar historias propias a través de sus productos.
Cada uno de los cachitos que se presentan en esta categoría son un cuento. Estos fueron los ganadores:
Primer lugar: El cachitino
La panadería Ángela presentó «El cachitino» (una combinación entre cachito y Diamantino), de masa tradicional, muy bien hilada, relleno de mortadela de tapara y pepinillo, todo con rebanadas finas, y mostaza, coronado con una mermelada de pimentón rojo y ají que le aportaba un contraste interesante de picor y dulzor al relleno. Lo armonizaron con un espumante blanco frío que realzó los sabores.
Marianna y Diamantino Martins. Foto Swuany Uzcátegui
Diamantino Martins, y su hija Marianna, contaron que hicieron pruebas durante un año hasta llegar al resultado de lo que querían para su cachito de autor. Incluso compraron un picatodo para hacer la mermelada, pues no querían que fuera ni muy lisa ni muy grotesca e hicieron «decenas de pruebas» hasta lograr lo que querían.
En la siguiente nota puedes saber más sobre la Ángela:
Un «cachito golfeado» bautizado «El porfiado», eso fue lo que presentó la panadería La Miga Dorada que, además, contó tácitamente la unión familiar de a familia Blanco, de Paracotos.
La Miga Dorada es un emprendimiento de la joven panadera María Blanco, quien debió estar ausente del concurso porque está en España preparándose para el Mundial de Panetones 2025. Así que la presentación de su cachito de autor la hicieron sus hermanos Juan Andrés y María Andreína, con apoyo de su mamá Mireya y otros familiares. Contaron, graciosamente, que el nombre de «porfiado» era en honor a su hermana María, que es «muy porfiada» y no deja de trabajar hasta que logra lo que quiere.
María Andreína Blanco, parte de la familia La Miga Dorada, durante su presentación. Foto Swuany Uzcátegui
El «porfiado» es un cachito de masa suave con los sabores del golfeado, con anís, papelón y relleno con un queso de mano artesanal, de sabor delicado y muy suave, también elaborado en Paracotos. Adicionalmente, a cada juez le dieron una botellita con sirope de papelón para ponerle al gusto. Acompañaron la experiencia con un café con leche fresca, del mismo proveedor del queso.
En la siguiente nota, puedes saber más sobre María y La Miga Dorada:
Con una impactante presentación, la panadería Chocolat Deli compitió con su cachito El llanero, con sabores muy venezolanos.
El llanero, con sabores venezolanos
Su joven panadero Samuel Correia creó este cachito con una masa intervenida con granos molidos y leche de maíz, para darle reminiscencias de cachapa, y lo rellenó con chicharrón y queso telita. Lo envolvió parcialmente con hoja de jojoto que funcionaba como una servilleta natural.
Otros cachitos de autor que destacaron fueron los siguientes:
La Castellana: ubicada en la avenida Mohedano de esa urbanización, participaron con una masa muy suave e hilachada, lo rellenó con pechuga de pavo, queso crema y mermelada de pimentón, recordando aquel pasapalo de queso crema y pimentón de las fiestas de los 70 y 80 en Caracas.
Piu Express: este local está en El Junquito y fue precisamente lo que ellos mostraron: un domingo en esa población turística. Su cachito estaba relleno de «parrilla» con cochino, chorizo y morcilla, todo picado, y lo acompañaron con mojito de cilantro y guasacaca y, como complemento, fresas con crema y chocolate caliente.
Piu Dolce: Está en Vista Alegre y, probablemente, fueron los más arriesgados del concurso. Con su cachito quisieron homenajear al cocinero caraqueño-margariteño Rubén Santiago y lo rellenaron con una versión de pastel de chucho, hecho con cazón gustoso, con queso y un trozo de tajada. Lo sirvieron con una salsa tártara hecha por ellos mismos.
Cachito inspirado en el pastel de chucho de Rubén Santiago. Foto @sobreelmantel Cachito de la pastelería Yaya. Foto @sobreelmantel
Yaya: esta emblemática panadería de Prados del Este presentó un cachito con sabores muy mediterráneos: jamón, queso manchego y pimientos morrones, en una suave masa hilachada de cachito. En su creación participaron los clientes más fieles de la Yaya, que tiene 60 años en el mismo lugar.
El Cachito de Caracas y su método
El Cachito de Caracas es un concurso creado y organizado por Panificadora Pastelpanes, dirigida por Luis Rogelio Salcedo y Denys Salomón. Contaron con patrocinio de empresas como Harina Aveiro del Grupo Mocasa, Plumrose, Lácteos Monte Adentro y Puyaos Café, entre otros. Se ha efectuado durante cuatro años consecutivos, y cada vez con mayor número de panaderías participantes.
Los panes del stand de harina Aveiro los hizo Rosalba Jiménez, de Panificadora Enpanarte. Foto Swuany Uzcátegui
El primer año solo compitieron 13 y, este 2025, 220. Las panaderías finalistas se seleccionan mediante varios filtros: primero se visitan los locales y aquellos que no cumplen con las normas sanitarias quedan fuera de competencia. Las restantes se miden en rondas preliminares, con distintos jueces en catas a ciegas. De allí se seleccionan las finalistas que compiten en un mismo escenario, esta vez en el Comedor de la Universidad Central de Venezuela.
La evaluación de los cachitos tradicionales la hace, en cata a ciegas, un grupo de jueces calificados. Este año, entre otros, estuvieron Eric Martin, maestro panadero y pastelero de Mémé; la coffee teacher Janina Poljak; el pastelero barquisimetano Emerson Freites y el catador y periodista Jesús Nieves Montero, entre otros.
Los cachitos de autor son evaluados por un grupo diferente de jueces y, además del cachito en sí, se le da puntos al participante por su discurso, pues se trata, también, de conectar con los comensales. Este año, parte del jurado de esa categoría estuvo conformado por el profesor Víctor Moreno padre; el profesor Miguel Fernández, directivo de Chef Campus Culinary; el chocolatero y pastelero Miguel Rodríguez de Herencia Divina y Giuliana Chiappe, periodista especializada en gastronomía y directora de Bienmesabe.
Parte del jurado de los cachitos de autor. Foto Swuany Uzcátegui Yulmir González, pastelera de la marca @soy_cilintro y Miguel Rodríguez, chocolatero de @chocolateria_hd, durante una de las charlas
Este año, además, se ofrecieron distintas charlas para el público presente, sobre galletas, panificación y chocolatería, entre otras. Se puede saber más por las cuentas @elcachitodecaracas y @pastelpanes.
El primer trabajo de Elvis Rojas fue en el mostrador de una panadería en Catia La Mar. Su curiosidad, buena disposición y la pasión que sintió por las masas y los hornos lo llevaron a hacer carrera como maestro panadero