5 comidas que el papa Francisco amaba
Al pontífice le gustaban platos de origen italiano pero muy consumidos en Argentina, su país natal. Su comida favorita era la salsa Bagna Cauda

Al pontífice le gustaban platos de origen italiano pero muy consumidos en Argentina, su país natal. Su comida favorita era la salsa Bagna Cauda

El papa Francisco era un hombre de comer en su casa. Rara vez salía del Vaticano. Y, desde que fue electo como pontífice, en 2013, en la cocina de la Santa Sede comenzaron a prepararse platos con origen italiano pero muy consumidos en Argentina, su país natal. Un buen ejemplo de esto es la Bagna Cauda, una salsa tipo fondue que era su plato favorito.
En sus comidas diarias era muy sencillo. Su desayuno solía ser un vaso de jugo de naranja y un trozo de dulce de membrillo, una costumbre que traía desde sus tiempos en Argentina.
En los últimos años, debido a complicaciones de salud, la dieta del papa Francisco se hizo más mediterránea, privilegiando los pescados y pollos sin piel sobre las carnes, además de ser abundante en vegetales y aceite de oliva. Sin embargo, siempre mantuvo su predilección por algunos platos y, a continuación, nombramos 5 de ellos.

De origen piamontés, la Bagna Cauda (cuya traducción literal es «salsa caliente»), es de sabor intenso y pensada para aderezar vegetales y pescado. Pero al papa Francisco le gustaba por otra razón: porque permitía remojar en ella el pan, lo que le daba un sabor especial. La combinación le encantaba.
Esta salsa es muy antigua y en su receta tradicional se elabora con aceite, anchoas y mucho ajo cocinado todo a fuego lento. Algunas versiones modernas, sobre todo en Argentina donde este plato es muy popular, han sustituido el aceite por crema de leche, para darle untuosidad.
Inicialmente, la receta original exigía que se usara una cabeza de ajos por persona, pero las preparaciones actuales han rebajado bastante este ingrediente, llevándolo a la mitad.
El cocinero Pedro Lambertini cuenta en su blog que, en su familia, no existe Pascua sin la presencia de la Bagna Cauda, así que no podemos descartar que el papa haya disfrutado de esta salsa en estos días. Y si quieres prepararla, puedes tratar la receta del propio Lambertini, en este enlace.

Ese sabor dulce-ácido del dulce de membrillo le encantaba, y lo solía desayunar junto a un vaso de jugo de naranja desde que era el sacerdote Jorge Bergoglio. La textura de este dulce es similar a la de la jalea de mango. El membrillo es una fruta agreste, de color amarillo por fuera y blanco por dentro, que es mejor comerla cocinada y no cruda.
El dulce de membrillo es muy popular en los países del Sur de América, comenzando por Perú e incluyendo a Chile, Argentina y Uruguay, y también se consume mucho en España.

El libro de cocina del Vaticano, publicado en abril de 2016, ofreció un resumen de lo que más le gustaba al papa Francisco (y también a algunos cardenales de la iglesia católica). Y, en el caso del pontífice, resaltaba su gusto por las empanadas argentinas.
Las más tradicionales están rellenas de carne molida, llevan una rodaja de huevo duro y, en algunas familias, le añaden pasas para darle un toque dulce sorpresivo.

¿Existe algún argentino al que no le guste el dulce de leche? Casi forma parte de su gentilicio, y no solo rellenando alfajores sino en tortas o solo. Aunque es un dulce que se consume en toda Latinoamérica, en Argentina es una verdadera pasión.
El papa no escapaba de esto y un buen dulce de leche, o unos alfajores con este relleno, siempre lo hacían feliz. Sus marcas favoritas de alfajores, según el libro La cocina del Vaticano, era El Nazareno y Cachafaz, y prefería los de hojaldre con cobertura de coco rallado.


Al papa Francisco le encantaba la pizza. De hecho, en 2015 confesó en una entrevista que, si pudiera, se escaparía de la Guardia Suiza para ir a disfrutar, a solas, de unos slices. Sin embargo, su pizza favorita era muy particular, y era la que le preparaban en la cocina del Vaticano: de mozzarella con fainá.
La fainá es una preparación muy consumida en Argentina, de origen genovés, según cuenta la página Recetas de Argentina, que se hace con harina de garbanzos, agua y aceite. Se puede comer sola (como un pan delgado), como base para pizzas e incluso como acompañamiento de la pizza. Para conocer su preparación puedes visitar este enlace.