Vida sana

La dieta mediterránea mejora la memoria por su efecto en el microbioma

Un nuevo estudio ratificó que la capacidad cognitiva mejora con el consumo habitual de fibra, aceite de oliva y pescado, frente a quienes solo se alimentan con grasas procesadas. Y todo tiene que ver con las colonias microbiológicas del intestino

La dieta mediterránea mejora la memoria por su efecto en el microbioma
Foto cortesía |Archivo
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Ya la ciencia lo había sugerido, pero ahora lo ratifica: la dieta mediterránea es un aliado de la memoria, sobre todo en la vejez.

Un nuevo estudio aún en fase experimental, publicado por la web especializada Diario Médico, concluye que los beneficios cognitivos de la dieta mediterránea se dan por los cambios en la población de bacterias intestinales y eso influye en el cerebro. Los patrones microbiológicos de quienes se alimentaban al estilo mediterráneo eran notoriamente diferentes a los que seguían hábitos netamente occidentales.

La investigación la llevaron a cabo científicos de la Universidad de Tulane, en Louisiana, Estados Unidos, y fue publicada en la revista Gut Microbes Report.

“Sabíamos que lo que comemos afecta a la función cerebral, pero este estudio explora cómo podría estar ocurriendo. Nuestros hallazgos sugieren que las elecciones dietéticas pueden influir en el rendimiento cognitivo al remodelar el microbioma intestinal”, dijo la autora principal, Rebecca Solch-Ottaiano, del Centro de Investigación en Neurociencia Clínica de Tulane, según reseñó Diario Médico.

La dieta mediterránea mejora la memoria por su efecto en el microbioma
El aceite de oliva fue clave en la alimentación del grupo que mejoró sus capacidades cognitivas. Foto Mareefe | Pexels

La investigación se hizo en ratas, a las que dividieron en dos grupos y las alimentaron distinto durante 14 semanas. Una de las partes recibió una «dieta mediterránea» con mucho pescado, aceite de oliva y fibra, y la otra, alimentos con grasas saturadas.

El exceso de grasas saturadas puede afectar la función cognitiva. Foto Tim Samuel / Pexels

La conclusión que reportaron los científicos fue que, las que recibieron fibra, grasas buenas y pescado, aumentaron «en cuatro tipos beneficiosos de bacterias intestinales y disminuciones en otros cinco» en comparación con los roedores que comían una dieta rica en grasas saturadas. «Esos cambios bacterianos se relacionaron con un mejor rendimiento en laberintos diseñados para poner a prueba la memoria y el aprendizaje», registraron.

Para saber más sobre esta investigación se puede leer el artículo completo de Diario Médico, haciendo clic aquí.

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