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En 2019 Venezuela dejó de ser el país barato de Latinoamérica

A principios de año con $100 se podía cubrir la canasta básica, mientras que ahora, finalizando el 2019, se necesita el triple de divisas solo para cubrir gastos alimenticios

En 2019 Venezuela dejó de ser el país barato de Latinoamérica

El país con mayores reservas de petróleo en el mundo dejó de ser el país más barato de la región. Antes el extranjero visitaba Venezuela no solo por ser un paraíso turístico sino por lo barato que era pasar una temporada en el país en comparación con otros países de Latinoamérica.

El economista Francisco Faraco señala que en términos de dólar los precios han subido pero no se trata de que los productos estén a precio internacional, pese a que el precio de los productos estén marcados en dólares. «Se ha apreciado el tipo de cambio. Es decir, el bolívar compra menos dólares que antes. En términos reales se ha apreciado la tasa de cambio», dice.

Esto se debe, a que la tasa de cambio se ha apreciado. «Hoy en día hay una oferta dolarizada más o menos amplia. Hay un sector de la población que tiene dólares y puede adquirirlos sin mayor dificultad», agrega.

Salarios que no alcanzan

Basados en información de la plataforma Numbeo, base de datos mundial de precios de consumo; en promedio el latinoamericano necesita 9.2% del salario mínimo para comprar un mercado sencillo que incluye un litro de leche, 500gr de pan, 12 huevos, además de 1kg de productos como arroz, queso, pollo, carne, papas, frutas (manzana, banano, naranja) y verduras (lechuga, tomate, cebolla).

 

Para obtener el mismo mercado, un venezolano necesita 322,9% del salario mínimo. En total, la compra saldría en $24,22 en un abasto promedio, no en los conocidos bodegones donde venden alimentos importados. En Colombia, el mismo mercado costaría $20.89 y se gastaría tan solo el 8.8% del ingreso mínimo mensual.

 

Venezuela tiene el salario más bajo de la región. Al día de hoy el trabajador que gane salario mínimo integral percibe en el mes tan solo Bs. 300.000, lo equivalente a $6. Una familia necesitaría $300 para cubrir gastos alimenticios y un total de $600 para cubrir sus necesidades y gastos esenciales de un mes, según indica el director del Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (Cendas), Oscar Meza.

Estas cifras alarman al menos a la mitad de la población en un país donde cada vez son más las transacciones en dólares, al menos el 50% de la población no maneja divisas, según la asesora económica Ecoanalítica.

Pero Venezuela es un país diverso, mientras hay personas con mayor poder adquisitivo, los empleados públicos y pensionados cada vez ven su dinero más mermado por la hiperinflación que sugre el país desde hace ya dos años.

Según los indicadores de Ecoanalítica, un grupo pequeño de venezolanos (15%) recibe $300 o más dólares, otro 35% percibe «algo de dólares», aunque menos de $300. Estos ingresos suelen venir vía remesas, bonos de empresas privadas o «rebusques» con trabajos complementarios. Ese “algo de dólares” entra en un rango de un dólar (Bs 49.200) y $299 (Bs. 14.292.200 a la tasa de este jueves 19 de diciembre).

Distorsión del costo de vida

En el 2019, el gobierno de Maduro aumentó el salario mínimo en tres oportunidades. El 14 de enero de este año, el salario con cestatickets pasó de Bs. 4.950 a Bs. 19.800, en mayo volvió a subir Bs. 65.000 hasta el 1° de octubre, cuando se anunció el último aumento a Bs. 300.000. En ninguna de las ocasiones fue suficiente para cubrir los gastos básicos.

Debido a la hiperinflación y a la depreciación acelerada del bolívar, Maduro casi quintuplica el salario integral y al día de hoy solo equivale a $6. Mientras, en Chile el sueldo mínimo son $458, en Ecuador $394, en Perú $274, en Colombia $235 y en Estados Unidos, $1.211.

Entonces, ¿Cómo hace el venezolano para vivir y comer en un país con precios internacionales pero con salarios por el subsuelo?

A juicio del economista Faraco, el venezolano compensa la diferencia por varias vías. En primer lugar, se come menos de lo que se debería comer para lograr una alimentación balanceada, por lo tanto compra menos de lo que debería comprar.

En segundo lugar, el promedio de los venezolanos compensa con las cajas Clap, un subsidio estatal que no se vende a precio del mercado sino a precio subsidiado. Según el gobierno de Maduro, en 2019 se distribuyeron 120 millones de combos Clap, sin embargo, esta caja no logra contener los alimentos necesarios para cubrir la dieta mensual.

Según especialistas, una familia necesitaría seis o siete cajas Clap para abastecer los requerimientos nutricionales básicos.

Por último, el experto señala que en Venezuela no sirven los servicios públicos. Sobre todo luego de que en marzo de este año el país viviera uno de los apagones más largos de la historia, que como consecuencia agravó otros servicios públicos.

Todo este panorama, según Faraco: «(…) va haciendo toda la distorsión del costo de vida en Venezuela versus lo que es en otros países más o menos similar”.

¿Cómo afecta esto al venezolano?

Para Faraco, venezolanos somos todos y la capacidad de compra varía de persona a persona: “Mi capacidad de compra no es igual a la de Diosdado Cabello (…) En el país hay muchas personas que tienen mucho dinero, hay asalariados, hay los empleados públicos, hay los ladrones, la gente honrada”.

“Englobar a los venezolanos, el ingreso medio es un recurso estadístico pero no refleja la realidad en un país tan heterogéneo como es Venezuela”, dice.

Si bien es cierto que las remesas han solventado la crisis económica personal de los ciudadanos y se estima que en 2019 entraron vía remesas de parte de los 4 millones de venezolanos que se han ido 3 mil millones de dólares, según Faraco, para que esas remesas tengan contenido se debe esperar a que la gente que se ha ido del país se estabilice y ganen buenos salarios.

“La gente confunde remesas de los que se han ido y mandan a su familia con la repatriación de ahorros. Son cosas muy distintas”.

Venezuela en ruinas

El experto subraya que en materia económica- Venezuela está en ruinas: “El petróleo que era lo que nos daba de comer, lo destruyeron. Hugo Chávez lo destruyó con su manía de acabar con todo».

Este año, el régimen de Maduro tomó medidas contrarias a la política económica que traía desde 2013 cuando asumió el cargo. Este año redujo el gasto público con respecto al 2018, eliminó los controles de precios e hizo un menor control de cambio en la economía.

A mediados de noviembre, el mandatario Nicolás Maduro reconoció y agradeció que en el país sea cada vez más normal que las transacciones se realicen en divisas.

“No lo veo mal (…) ese proceso que llaman dolarización, puede servir para la recuperación y despliegue de las fuerzas productivas del país y el funcionamiento de la economía (…) gracias a Dios existe”, dijo Maduro.

¿Maduro dolarizará formalmente la economía?

Los expertos dejan claro que en Venezuela la dolarización transaccional ha crecido en los últimos meses producto de la hiperinflación que azota al país. Las personas que no reciben la divisa están sujetas al tipo de cambio para pagar productos del día a día.

Cifras de Ecoanalítica señalan que 53,8% de las compras se pagan con dólares, siendo los comerciantes los más beneficiados, pues al fijar ingresos en dólares se genera mayor estabilidad en los ingresos.

Parte del sector privado paga a sus empleados bonos en dólares, aunque para los trabajadores públicos el panorama no es alentador.

El economista y profesor de la UCV, Leonardo Vera, asegura que las declaraciones de Nicolás Maduro están muy lejos de la formalización de la dolarización en Venezuela.

“Hay una dificultad práctica que es la escasez de dólares en el sector público, el cual tendría que pagar pensiones y salarios de empleados públicos en dólares”, indica Vera.

Para el día de hoy, el economista Francisco Faraco aseguró que el Estado tendría que disponer en divisas 32 mil millones de dólares para pagar la totalidad del sueldo que paga Venezuela en un año.