El Rey del Pescado: así regresó este clásico restaurante de La Guaira
Desde el 17 de julio están recibiendo comensales con el mismo menú de siempre, gracias a que sus principales proveedores de pescados y mariscos ya se reactivaron

Desde el 17 de julio están recibiendo comensales con el mismo menú de siempre, gracias a que sus principales proveedores de pescados y mariscos ya se reactivaron

Reactivar un restaurante en La Guaira, después de los terremotos, es una apuesta arriesgada. Hay que comprar insumos, convocar al personal, acomodar y limpiar el local y abrir, sin saber si vendrán comensales. El Rey del Pescado, que desde hace 68 años enciende sus calderos en la carretera a Naiguatá, fue uno de los primeros en atreverse. Sabe que es más que un negocio: es el ingreso de muchas familias y la reactivación del estado.
Reabrieron el viernes 17 de julio. Según nos contaron, esto fue posible porque los pescadores de Macuto ya están activos, así que cuentan con pescados y mariscos frescos.

Las estrellas del menú siguen siendo los parguitos fritos y los camarones rebozados, siempre acompañados con tostones y ensalada, aunque no están ofreciendo la rallada sino la mixta. La salsa rosada es infaltable, pero no hay tártara. También ofrecen fosforera, sancocho, parrillas del mar y filetes, entre otros platos.

La receptividad también ha sido positiva. Ya no hay restricciones para ir a La Guaira y aunque la vía está afectada especialmente en la zona de Caraballeda, es posible llegar sin alteraciones. Por su parte, el pueblo de Naiguatá está activo como siempre. «Hemos podido hacer algo», comentan los mesoneros, todos vecinos de La Guaira. Se observan varias mesas ocupadas, con familias, parejas y grupos de amigos.
Los precios son los mismos de antes: ración de tostones solos, 5 dólares; fosforera, 14; pargo frito, 18 (hay pescado frito económico en 13); camarones rebozados, 22; refrescos y cervezas nacionales en lata, 2. No cobran 10 % de servicio.


Además de los 68 años que El Rey del Pescado tiene en el sector Carmen de Uria de la carretera a Naiguatá, este restaurante es característico por el enorme pez anaranjado que, con corona, cetro y una sonrisa, da la bienvenida a los comensales.

Es también un ejemplo de resiliencia pues ha superado varias crisis. La más grave fue la provocada por el deslave de 1999 que, a diferencia de estos dos terremotos, sí causó graves daños en el restaurante. En ese tiempo, el dueño era Manuel Rodríguez, un canario que vivía desde 1958 en La Guaira. Diez meses después, en octubre de 2000, reinauguraron sus espacios. Luego lo vendieron a los hermanos Ferreira.
Con el doble terremoto del 24 de junio de 2026, el local no sufrió grandes daños, a pesar de estar a orillas del mar. Es de estructura ligera y esa zona entre la frontera de Tanaguarena y Naiguatá no resultó tan afectada como Caraballeda, Catia La Mar, Playa Grande y la misma Tanaguarena. Sigue con sus remodelados espacios con vista al Caribe, incluido un columpio para tomar fotos. Su vecino, el restaurante Pobre Juan, también abrió unos días después.


Instagram. @elrey_delpescadofrito
Dónde. Carretera a Naiguatá. Sector Carmen de Uria.
Horario. De miércoles a lunes, de 9 am a 7 pm.
Estacionamiento. Amplio, frente al local. El señor Eudy los cuida.