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Malasadas: dulce del carnaval

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La mesa es reflejo de tradición y los platos típicos acompañados por las historias unen a los habitantes de una nación al igual que a los comensales al momento de la degustación 

La gastronomía portuguesa ha dejado como legado un sinfín de recetas. Entre ellas las famosas malasadas: un dulce típico del carnaval que mezcla religión y mucha azúcar.

En la Isla de Madeira, en el siglo XIX, cuando la población era muy conservadora y se regía por las tradiciones de la iglesia se creó esta “pasta frita” para comer el martes de carnaval antes de empezar el ayuno de la Cuaresma. Las malasadas son hechas a base de huevo, leche y azúcar, ingredientes que alimentaban y aportaban energía. Además, por ser un dulce muy gustoso, la gente aprovechaba para comerlas ya que en los siguientes cuarenta días, no solo se evitaban las carnes rojas sino también este tipo de placeres.

El martes de carnaval también es conocido como el Día de las tortitas, ya que la tradición de comer este tipo de buñuelos se extendió hasta Inglaterra, Irlanda, Estados Unidos, Canadá y otros países.

Este platillo también se puede definir como un tipo de dona, ya que en la actualidad se ha versionado su receta agregándole rellenos e incluso agujeros. Originalmente, tiene un forma abstracta no mayor al tamaño de un huevo.

Lo divertido de esta costumbre gastronómica es que se invitan a los amigos y vecinos a comerlas en casa y a una de ellas se le agrega una motita de algodón. A quien le toque la premiada le corresponde prepararlas para el año siguiente.

Dato curioso: En 1878 los portugueses inmigrantes que llegaron a Hawaii, Estados Unidos, llevaron este tradicional dulce y hoy día, una de las panaderías más famosas por sus malasadas se encuentra en esta isla y se llama Leonard´s Bakery.

A continuación, compartimos con nuestros lectores la receta para 48 porciones

INGREDIENTES:

  • 1 cdta. de azúcar
  • 1/4 de taza de agua tibia
  • 7 gr. de levadura seca activa
  • 4 huevos
  • 1 cdta. de sal
  • 4 tazas de harina
  • 1 taza de leche tibia
  • 3/4 de taza de mantequilla derretida
  • Aceite vegetal para freír
  • 1 taza extra de azúcar refinada para espolvorear o miel de caña

PREPARACIÓN:

1. Disolver 1 cucharadita de azúcar en agua caliente. Espolvorear la levadura en la superficie y dejarla reposar  durante 5 minutos.

2. En un tazón grande, mezclar los huevos con la taza de azúcar hasta que se haya disuelto completamente. Agrega la sal, harina y poco a poco incorporar la mezcla de la levadura, leche y mantequilla derretida.

3. Tapar el tazón y colocarlo en un lugar caliente para hasta que duplique su volumen. Luego se debe amasar hasta que se sienta elástica.

4. Calentar el aceite en un caldero y agregar con una cuchara pequeñas porciones de masa.

5. Dejar dorar, escurrir el exceso de aceite.

6. Se pueden comer tibias o frías, con azúcar o miel de caña.