7 chucherías de nuestra infancia que aún existen

Desde chocolates hasta galletas, recuerdos y piruetas, el venezolano todavía goza de chucherías que le retrotraen a su infancia y en Bienmesabe quisimos recopilar las historias de estos increíbles recuerdos que avivan nuestra memoria día a día cada vez que los probamos

7 chucherías de nuestra infancia que aún existen

En Venezuela sigue en circulación una cantidad razonable de chucherías que nos recuerdan a nuestra infancia porque tienen en el mercado al menos 30 años y pese a la situación país, siguen de evidencia de un pasado añorado que hoy nos encariña con dulzura y sabor. Muchos tienen sus preferidos, otros comen todos sin condición alguna, pero la mayoría, los disfrutan todos los días sin saber la antigüedad de ellos en el mercado.

Toronto

El clásico, práctico y romántico Toronto salió por primera vez en 1949 junto a otros dulces de la empresa Nestlé Savoy, fundada en 1941 en Caracas. Esta gragea fue creada por el señor Ernst Weitz quien salió de Polonia justo antes de la invasión nazi y llegó a tierras venezolanas para dedicarse a la confitería industrial. Hoy Toronto mantiene su legado y alegra a bocados la vida de muchos de nosotros.

Ping Pong:

También creado por Weitz, el famoso y adictivo Ping Pong fue lanzado en el mismo año que el Toronto, el Bolero y el Boston, en 1949. Esta chuchería icono de la cultura venezolana fue uno de los primero éxitos que tuvo el creador cuando ingresó a trabajar a Savoy y hoy permanece en circulación intacto por el tiempo.

Cocosette

El Cocosette salió en  1956 por primera vez en Venezuela por Nestlé Savoy y desde sus inicios hasta la actualidad es considerada una de las chucherías más deseadas por todos los venezolanos. Muchos prefieren la Susy, pero todos sabemos que no tienen nada que ver, excepto por la galleta y la forma rectangular, el Cocosette tiene un sabor a coco que lo ubica en uno de los mejores puestos en la caja de recuerdos.

Samba:

Pocos saben que la Samba es un producto que tiene 60 años en el mercado y aunque parece un chocolate novedoso, su combinación se ganó el corazón de los venezolanos hace mucho tiempo. Desde sus presentaciones con sabor a fresa o maní, Samba nos endulza la vida desde que tenemos memoria.

Susy

Considerada por muchos como la competencia de Cocosette, la Susy no tiene mucho que envidiarle. También circula en el mercado desde 1956 y se podría decir que es la chuchería perfecta para calentar en el microondas y servir derretido para mayor felicidad.

Cri- Cri

Este famoso chocolate derrite la infancia de muchos por su distinguido y crujiente textura gracias al arroz inflado. Cuando esta combinación salió por primera vez en 1970 de la compañía Savoy decía en su empaque “chocolate con leche y tostaditas de arroz Cri-Cri” y luego en 1980 salió oficialmente como Cri-Cri. Hoy representa los años dulces de nuestra infancia y cada vez que lo probamos despertamos ese placer por el Cri-Cri que produce en nuestra boca cuando lo comemos.

Pirulin

Pirulin apareció en el mercado gracias el emporio industrial de Nucita y Pirulin en 1976 bajo la dirección de Filippo Sindoni, un empresario ítalo venezolano que se destacó en Venezuela por su recorrido en los ramos de la alimentación. Desde su existencia en nuestro paladar, Pirulin tiene un puesto especial en nuestros reconcomios gustativos. Es dulce, crujiente y su relleno es indescriptiblemente delicioso.

Todas estas chucherías siguen presentes en los abastos, kioscos, panaderías, supermercados y farmacias. Pero lo más importante es que su permanencia en el tiempo hace que nos relajemos al menos por un rato para olvidarnos del presente y recordar el pasado.

¿Y tú, conoces otra chuchería de tu infancia que siga en existencia?