La celebración del Día del Panadero y es una buena ocasión para hablar sobre este oficio que aporta calidez a todos los hogares, tal como lo hace un libro de reciente edición, "Panaderías caraqueñas, la rica herencia de los inmigrantes"
panaderia angela en la candelaria |foto cortesía efren hernandez arias tomada para el libro "panaderias caraqueñas"
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En la capital venezolana, el olor a pan recién horneado tiene gentilicio y es europeo. Las panaderías caraqueñas más tradicionales fueron fundadas, hace décadas, por laboriosos italianos y portugueses que, recién llegados a esta tierra, encontraron un cálido oficio en el que arraigarse. Muchas de ellas siguen abiertas, levando y horneando como siempre.
El libro «Panaderías caraqueñas, la rica herencia de los inmigrantes», recién editado por el Iepan y Banesco, celebra 10 tradicionales panaderías caraqueñas, contando sus historias y sus aportes, dejando un registro de su memoria a lo largo de tantas décadas, con fotos actuales y de antaño. Desde sus espacios, han visto crecer, cambiar y sobrevivir a una ciudad entera.
El libro «Panaderías caraqueñas, la rica herencia de los inmigrantes» está recién editado por Banesco y el Iepan. Foto @sobreelmantel
Las panaderías reseñadas en este libro son Guanábano (actualmente llamada Chocolat Deli) en La Pastora; Angela, en la parroquia Candelaria; La Kasher del Este, en Sebucán; Nobile, en Puente Hierro; Rosita, en Las Delicias de Sabana Grande; Flor de Macaracuay; Arabito, en Catia y, luego, con otras sucursales en Caracas; Inversiones Soleado (antes Los Claveles) en La Florida; Pan Alemán, en Los Palos Grandes y Dolce Capriccio, en Los Chaguaramos.
A continuación, un pequeño abreboca de la exploración que, de estas panaderías caraqueñas, cuenta el libro del Iepan y Banesco:
1. Guanábano, en La Pastora
Es quizás la panadería con la más larga data. Aunque ha cambiado de nombre, cuenta con 130 años en la misma esquina de La Pastora con avenida Baralt. Fue uno de los locales de la familia Ramella, quienes han pasado a la historia de la panadería venezolana por ser los creadores del pan de jamón.
«Sus barras de pan era repartidas, mañana y tarde, por pregoneros, a lomo de burro, cargadas en barriles de madera que cada panificadora rotulaba con sus iniciales. La marca R distinguía a los Ramella».
Panaderia Chocolate Deli, antigua Guanábano, en producción. Foto cortesía de Efrén Hernández Arias, tomada para el libro «Panaderías caraqueñas» | www.efrenhernandezarias.com
«Uno de los panes más populares de El Guanábano -así, con artículo, como en algún punto rezó la marquesina del local- era el extinto pan de piquito, según el periodista Oscar Yanes. Era un pan ovalado e individual, de corteza tostada, crujiente y con puntas bien agudas, en algunos casos llevaba un toque de anís dulce y era uno de los más económicos. Por esa misma razón, se agotaba rápido y su ausencia súbita derivó en esa frase mitad lamento y mitad advertencia: «Señores, ¡se acabó el pan de piquito!».
2. Angela, en La Candelaria
Todo el mundo la llama «la Ángela» pero en realidad debería pronunciarse anyela, pues fue fundada por italianos, aunque luego fue tomada por portugueses. Actualmente, la dirige el luso Diamantino Martins y su hija Marianna.
El libro tiene fotos antiguas y actuales. En esta imagen muestra a Diamantino con su panadero, que ya tiene casi tres décadas en la Angela. Foto @sobreelmantel
«Diamantino Martins creció alimentado por los panes que su mamá cocía en un horno de ladrillos con trigo cultivado por su familia y procesado en el molino de su pueblo, Gaviao, en la histórica región de Alentejo, al sur de Portugal. ¿Esos aromas eran, acaso, ligeras ráfagas de su futuro? Décadas más tarde, Diamantino y su hermano Manuel serían los dueños de una panadería en una esquina de una lejana ciudad, Caracas».
Diamantino Martins, siempre presente. Foto cortesía de William Villegas / @willvillegasUn aspecto del obrador. Foto cortesía de William Villegas / @willvillegas
«A diferencia de muchas panaderías regentadas por inmigrantes portugueses, la Angela es una de las pocas en Caracas que sí vende panes típicos de estas tierras: el popular pan de la abuela, el de maíz, el pan de Ló y el bolo rei, entre tantos otros. Además son reconocidos por sus panes gallegos, alargados o redondos».
Es una de las pocas panaderías caraqueñas que sigue en manos de italianos, concretamente en los de la familia Di Lucia-Gentile, y son famosos porque algunos productos emblemáticos son aún elaborados por la nonna de 80 años, Grazia. Al frente de todo el negocio está su hija, Angela.
«La Dolce Capricci, vecina de Las Tres Gracias y de la Universidad Central de Venezuela, en Los Chaguaramos, es la segunda panadería de Grazia Rosa Gentile Crudele, de 80 años de edad, italiana nacida en Bari, que llegó a Venezuela a los 14, en 1956».
«A las 5.45 de la mañana, Angela levanta la santamaría en Dolce Capricci. Saca de las neveras la bollería para que bote el frío antes de ponerla a hornear. El panadero y el resto de los empleados arriban al local cuando ya está oliendo a pan.
4. La Kasher del Este, en Sebucán
Este local simboliza la tradición judía panadera en la capital venezolana, con sus productos que cumplen las normas kasher y que acompañan sus fiestas culturales y religiosas.
«En Caracas, la jalá -palabra del hebreo que significa literalmente ‘pan’- atestigua un ir y venir en el que caben los mismos vocablos que ha conjugado el pueblo judío en su milenaria historia: migrar, exiliarse, renacer.
Pan jalá de la Kasher del Este. Cortesía del libro «Panaderías caraqueñas»
La receta de este pan propio del sabbat y días festivos debió viajar en los baúles memoriosos de los primeros judíos que arribaron a Venezuela en el siglo XVI, todos sefardíes».
«En la Kasher del Este, las fórmulas de los Truzman son vigiladas por un mashguiaj -supervisor, en hebreo- quien, bajo la orientación religiosa de la Asociación Israelita de Venezuela, garantiza que todos los productos sean kosher y parve».
5. Nobile, en Puente Hierro
Es otra de las panaderías tradicionales del Centro de Caracas, ocupando la misma esquina desde mediados del siglo pasado. Aunque se sigue llamando Nobile, por el apellido de uno de sus primeros dueños, ha pasado por otras manos. La más reciente, las de Francisco Tavares, quien reparte 150 bollos cada mañana, a quienes lo necesitan pero no pueden pagarlo.
«En esa casa, la número 4 de la avenida 1 de Las Flores en Puente Hierro -donde no ha dejado de oler a pan desde hace más de 60 años- Giovanni Nobile percibió algo más que el aroma del horneado: una oportunidad.
La panadería Nobile nació para llevar el pan a casa».
La fachada antes. Foto antiguaFoto reproducción de Daniel Hernández / @danielimagengraficaFachada actual de la panadería. Foto Daniel Hernández / @danielimagengrafica
«Mi madre decía ‘Dios permita que uno siempre pueda dar y nunca tenga que pedir’, y esa es una máxima para mí. La gente pregunta si me rinde y claro que sí».
El emblema actual de la panadería Rosita es conocidísimo en toda Caracas, porque sus panes llegan a varios puntos de la ciudad, a través de supermercados o con el delivery en un carrito temático que llama la atención por donde pase. Sigue en manos de la familia fundadora, los Dos Santos.
Panaderia Rosita. Foto cortesía Efrén Hernández, tomada para el libro «Panaderías caraqueñas»
Copyright Efrén Hernández Arias
www.efrenhernandezarias.com
«En Montouro, su pueblo natal en el distrito de Coimbra, a la mamá del señor Cristiano, María dos Santos, la llamaban Maria a padeira (María la panadera). Era la obradora del pueblo, hacía y horneaba pan, dos veces a la semana, en una bodeguita que había creado su esposo, en la que también vendían vinos, aceites y otros productos a granel. Era la última etapa de la Portugal rural».
La Rosita, tradición de la familia Dos SantosFotos en la antigua Rosita. Cortesía de la familia
«La pareja fundadora recuerda con amor las pequeñas dimensiones con las que comenzaron su negocio».
Otro enclave de tradición portuguesa donde no solo se elaboran panes lusos típicos, sino que es también lugar de reunión de esta colonia, debido a su cercanía con el Centro Portugués de Caracas.
«Ventura y Fortuna. Así llamó Diamantino Ferreira a las dos agencias de las que fue propietario: la primera de viajes y turismo y la segunda de compra y venta de negocios. A la agencia Fortuna, un día del año 1972, llegó un paisano -de quien no recuerdan el nombre- a ofrecerle un comercio: la panadería Flor de Macaracuay.
Bastó una visita al local, en la urbanización del mismo nombre, al este de Caracas, para que Diamantino se enamorara del establecimiento y se interesara por el oficio panadero, del que desconocía todo».
«Esta panadería se caracteriza por ofrecer panes típicos de Portugal, más bien dulzones: el bolo rei, el pao de Ló, el roscón (…).
Es la marca de panadería (y comida) árabe más famosa de Caracas, y la que, se puede decir, enseñó a comer pan pita a los capitalinos. Ahora tiene presencia en toda la ciudad, gracias a sus varias sedes y a que sus productos están en supermercados.
«Esta no es la clásica historia de un descendiente de panaderos que montó su obrador. Es la típica del árabe con audacia que ve oportunidades de negocios donde otros menos lo esperan y que está convencido de que tiene la capacidad de generar soluciones para aprender en el proceso y de ser el mejor en ello. Ese fue el caso de Bakhos Bechara Antoun, el fundador de Arabito».
El Arabito de la avenida Casanova El pan árabe en el horno. Foto cortesía Arabito
«El pan más vendido en el Arabito es el pan pita clásico ligero, el que se utiliza para envolver los shawarmas. Sin embargo, cuatro décadas después, la marca cuenta en su portafolio con 37 tipos de panes, entre árabes y de otros orígenes».
Su gran atractivo es el famoso pan gallego que elaboran. Más conocida como «Los Claveles», también cuenta con décadas de tradición.
«Los vecinos de la Alta Florida, al norte de Caracas, la conocen como la ‘antigua panadería Los Claveles’, aunque hace décadas no tiene en su fachada un anuncio que la identifique como tal. Quienes no son del vecindario la conocen como ‘la panadería frente a la cauchera de la Alta Florida’, ‘la de uno de los mejores panes gallegos de la ciudad'».
«Don Antonio, nacido en Aveiro, en la costa lusitana, en el año 1950, emigró a Venezuela en 1977».
«Los panes que hace el jefe se reconocen porque son los que están mejor horneados, los de mejor contra. Trata el pan con amor, como si fuera una persona».
10. Pan Alemán, Los Palos Grandes
No es la primera panadería alemana en Caracas, pero sí la más conocida y que ha sido capaz de mantenerse por casi dos décadas ofreciendo panes germánicos clásicos.
«La primera experiencia en el centro de producción de Pan Alemán fue como subirse a un barco (…).
Este barco, desde donde se produce y distribuye a gran escala, ha navegado persistentemente a través de días soleados y algunos temporales durante casi 18 años. Su conductor es Tomas Bacher, ingeniero mecánico y panadero. Nacido en Caracas y educado en el colegio Humboldt, de La Florida, es hijo de alemanes. Su padre de Regensburg, y su madre de Erlangen, ambas ciudades germánicas».
En producción. Foto Shakira Di Marzo / ArchivoUno de los productos de Pan Alemán. Foto Shakira Di Marzo / Archivo
«Pan Alemán ofrece una gran variedad de panes, ubicados en tres líneas de producción: panadería alemana, panadería artesanal y panadería tradicional.
Dentro de la línea alemana, el producto que destaca es el maxicorn, un pan multicereal que armoniza el centeno, el trigo, el maíz, la linaza, el ajonjolí, la avena y las semillas de girasol».
Coordenadas del libro «Panaderías caraqueñas»
Cómo leerlo. En físico: Se puede comprar en físico en $40 en la sede del Iepan en Chacao, en la Fiesta del Café que se celebrará en la Hacienda La Trinidad el 29 de marzo o por Amazon. En digital. Se puede descargar gratis a través de la Biblioteca Digital Banesco, en la sección Biblioteca de banesco.com.
El libro «Panaderías caraqueñas» puede adquirirse en físico o descargarlo gratuitamente. Foto @sobreelmantel
Edición: Banesco e Iepan.
Producción editorial. Yelitza Linares Bello.
Documentación. Larissa Hernández.
Fotografía. Efrén Hernández Arias.
Cronistas. Laura Helena Castillo, Giuliana Chiappe, Jacqueline Goldberg, Nahir Márquez, Ileana Matos, Magaly Rodríguez, Gabriela Rojas, Naky Soto, Ligia Velásquez Gaspard y Adriana Villanueva.
Parte del equipo editorial durante el bautizo del libro «Panaderías caraqueñas». Foto cortesía
El libro, además, tiene textos del historiador e investigador gastronómico Rafael Cartay y del maestro panadero y director del Iepan, Juan Carlos Bruzual, al igual que recetas compartidas por él.
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