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Una receta para la igualdad y la resiliencia

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16/01/2017
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FOTO: FREEPIK

Hace dos años invité a una gran amiga a la piñata de mi hijo menor y me dijo con mucha emoción que su hijo mayor había cantado cumpleaños. En ese momento no entendí su alegría sino hasta que hicimos galletas con sus hijos, Juan Pablo y Diego en una tienda muy linda que se llama Menos Gluten

Cuando decidí escribir sobre valores, en esta temporada, inmediatamente pensé en Lislet Núñez, para que nos hiciera reflexionar sobre la igualdad; pues su hijo mayor tiene un condición especial.

Mientras conversaba con ella, también me di cuenta que perfectamente puede enseñarnos sobre la resiliencia, debido a que es una mujer increíble, jamás la he visto sin una palabra de aliento o que algo le borre la sonrisa o positivismo de su rostro.

Para mi es importante que valoremos lo que tenemos y que enseñemos valores a nuestros niños, alrededor de la mesa, que a mi forma de verlo están cada vez más extintos.

Toda una experiencia

Yo ya conocía a los hijos de Lislet pero igual, mientras iba para el Centro Comercial Plaza Las Américas donde queda la tienda de Menos Gluten, le daba a mi hijo August las indicaciones sobre cómo tratar a Juan Pablo. Recuerdo haberle dicho que no lo abrazaran ni le hablaran duro y que si reaccionaba de forma inesperada, se alejara mientras su mamá se encargaba. Al llegar, mi hijo menor se sentía incómodo. Mientras se ambientaba, saludamos a todos y comenzamos a preparar las galletas.

La cara de felicidad de Juan Pablo mientras cocinaba era increíble, porque es amante de los programas de mini chef y siempre soñó con hacer algo así. Mientras que Diego se tornó un poco más desordenado y mi pequeño, poco a poco, se volvía más sociable. Terminamos rápido las galletitas y al final, todos felices se las comieron, jugaron, brincaron. En dos palabras: se divirtieron todos juntos. Al verlos jugar, me di cuenta de que había sido una tonta al decirle tantas cosas a mi hijo. Cuando eres niño, entiendes tu propio código y te diviertes. En este punto hago mi primera reflexión, pues como padres somos los primeros en complicarnos y etiquetamos a la gente. Por eso, debemos tener cuidado con el ejemplo que le damos a nuestros hijos.

Una historia

Para que puedan entender un poco más sobre por qué valoro la calidad humana y la resiliencia de Lislet, les quiero contar su historia. Cuando tenía dos meses de embarazo de su primer hijo, le dio un derrame interno en el que se le rompió un ovario y el bebé quedó sin oxígeno, lo que llevó a que fuera catalogado como un embarazo de alto riesgo.

Al quinto mes le dijeron que el pequeño traía un pie equinovaro, desviación que se evidencia al nacer y que intentó corregir con yeso los primeros seis meses de vida, donde se recuperó en un 70% y el 30% que quedaba, debía corregirse con una operación, que se hizo enseguida. A los nueve meses de vida, Juan Pablo empezó terapias que duraron hasta los cuatro años.

Al cumplir los 19 meses le dijeron que tenía retraso en el desarrollo; a los 22 meses comenzaron otras terapias. Para ese entonces, su segundo hijo Diego contaba con ocho días de nacido. Cuando Juan cumplió 27 meses le diagnosticaron que estaba dentro del espectro de autismo llamado trastornos en el desarrollo no especificados.

Fue en ese momento cuando Lislet decidió junto a su esposo cambiar su vida por completo para dedicarse a tener bienestar para sus pequeños y que salgan adelante. “Los padres somos los que debemos manejar las situaciones y entiendo el estrés que pueda causar en esta sociedad tener hijos que tengan una condición especial, pero no hay nada mejor que hablarle a los niños y que entiendan que existen diferencias entre todos.

Pero, no es un cassette que debe venir envuelto en la verdadera creencia de quien lo dice. Muchas veces y en mi caso particular, funciona en la medida en que lo anticipes. Lograrás mejores resultados. Debo reconocer que esto no es un tema de la mamá o del papá, sino de la familia completa”, compartió Lislet quien acaba de abrir su fundación sin fines de lucro “Mis chiquiticos Venezuela” con la que ayuda a familias de escasos recursos que tengan niños con condición especial para que realmente tengan un diagnostico correcto.

Entre recetas

Lislet, quien tiene un emprendimiento llamado Mis Chiquiticos.com, nos brinda su receta para poder transitar por la vida con un niño de condición de especial y hacerlo de manera positiva.

INGREDIENTES:

  • 500 gr de resiliencia
  • 500 gr de esperanza
  • 500 gr de esfuerzo
  • 500 gr de constancia

Mezclarlos y tomar un vaso a diario.

Ahora que estamos entre recetas, les dejo una súper sencilla que nos dieron las amigas de Menos Gluten para hacer galletas free gluten. No hay excusas, ponte un delantal y comienza a cocinar en familia.

GALLETAS DE CHOCOLATE

INGREDIENTES:

  • ¼ tz de aceite vegetal
  • ½ tz de xilitol (es una sustancia parecida al azúcar que se utiliza como edulcorante)
  • 2 huevos
  • 2 tz de Maicena
  • 1/2 tz de cacao
  • 1 cdta de polvo para hornear
  • Vainilla al gusto
  • Una pizca de sal

Decoración:

  • 50 gr de chocolate derretido
  • Cerezas confitadas

PREPARACIÓN: 1.- En un bowl mezclamos los ingredientes secos y previamente cernida la harina, el azúcar, el cacao, la sal y el polvo para hornear.

2.- En otro bowl batimos los huevos y el aceite. Mezclamos con la preparación anterior hasta que esté todo bien mezclado y uniforme, dejamos reposar unos 20 minutos (opcional).

3.- Para hornear, precalentamos el horno a 180ºC , dividimos la masa en trozos de 20 gr aproximadamente, hacemos una bola con la manos, la pasamos por el azúcar en polvo, le colocamos una cereza confitada en el centro de la galleta, la colocamos sobre un molde, con papel de horno y horneamos de 10 a 15 minutos dependiendo del horno y listo.

Para reflexionar

Apenas empieza el año y es un buen momento para que nos tomemos un tiempo para reflexionar. En el caso de esta madre de dos pequeños, invita a que los padres con hijos con condiciones especiales “aceptemos la situación y el diagnóstico, pues en la medida que uno acepte, entienda lo que sucede y busque información, tiene mayores posibilidades de que los niños puedan avanzar”, recalcó.

Lislet agrega: “Todos tenemos 500 problemas pero si haces un esfuerzo, verás una luz en el camino y de ahí nos agarramos”, comenta con respecto a la motivación que deberían tener los padres de niños especiales. Yo la tengo en cuenta para todos, pues cada uno debería aferrarse a esa luz que tiene en la vida y aprender a disfrutar las cosas más sencillas, debido a que muchas veces estamos pendientes de los regalos, de qué te vas a poner, de quién tienes al lado y nos olvidamos de lo verdadero y genuino que al final es lo que alegra tu corazón.

Les deseo un maravilloso inicio de año y disfruten junto a su familia.