Una subasta de caballos a puerta cerrada
Venezuela da para todo. En un país de crisis, cuya economía está hecha trizas —desabastecimiento, control cambiario, un dólar paralelo que supera los 170 bolívares— se celebran subastas de corceles de carreras. Sí, hay quienes gastan pingües sumas por el mejor ejemplar mientras el grueso social hace colas por harina de maíz